miércoles, 17 de junio de 2026
EUCARISTÍA
sábado, 13 de junio de 2026
SAN ANTONIO DE PADUA
San Antonio, amigo de Jesús,
enséñanos a buscar a Dios en nuestra vida.
Que tu corazón, lleno de amor,
despierte al nuestro de su letargo.
Tú viviste el Evangelio sin miedo,
con la alegría sencilla de san Francisco.
Haz que aprendamos a servir,
a compartir y a cuidar de los demás.
Que no tengamos vergüenza de creer,
ni miedo de amar como Cristo amó.
Ayúdanos a escuchar su Palabra
y a convertirla en vida cada día.
Camina con nosotros en nuestros sueños,
en nuestras dudas y en nuestras luchas.
Que podamos, siguiendo tus pasos,
hacer del mundo un lugar más fraterno.
Amén.
jueves, 11 de junio de 2026
EL LEGADO DE FRANCISCO: CUIDAR AL DÉBIL
El encuentro con el leproso fue, para Francisco, el punto de inflexión de su vida. Allí donde él antes sentía rechazo, miedo o incomodidad, descubrió una revelación: que en los más frágiles se escondía el rostro de Dios.
Cuidar de los débiles no era para él una obligación moral, sino una respuesta espontánea al amor recibido. Francisco se acercaba a quienes estaban solos, tocaba a los enfermos que nadie quería tocar, trataba con ternura a los pobres a los que otros ignoraban.
Su actitud nos enseña que el cuidado empieza por la mirada: una mirada que reconoce dignidad incluso donde el mundo ve estorbo. Cuidar de los débiles es dejar que el corazón se ensanche hasta sentir como propio el dolor ajeno. Es transformar el egoísmo en servicio, la indiferencia en compromiso.
Francisco entendió que la grandeza verdadera se mide por la capacidad de amar a quienes no pueden devolver nada. En ese amor se encuentra la fuerza que cambia el mundo sin hacer ruido.
- ¿A quiénes suelo evitar por incomodidad o prejuicio?
- ¿Cuándo he sentido que alguien cuidó de mí en mi debilidad?
- ¿Qué pequeño acto de cercanía puedo ofrecer hoy a alguien que lo necesita?
martes, 9 de junio de 2026
LLEVADOS POR EL AMOR
Como no podemos rendirnos a las primeras de cambio, va asomando en la fraternidad como la obligación de redoblar los esfuerzos por salvarla. Cada miembro deberá poner más de sí. Es la hora de revisar y purificar las motivaciones de fondo que estaban en aquellos comienzos. Puede resultar que no había más que ideales, sueños, ilusiones. Puede que en medio de esos sueños e ilusiones también había relación sana y auténtica. Es la hora de mantener el esfuerzo, pero no por obligación sino por amor, por saber por quién y para quién vivimos nuestra vida. Un profesional se esfuerza por el sueldo, sea este monetario o de otro estilo; una madre no se esfuerza por obligación, sino por amor.
Los miembros de la fraternidad irán aprendiendo los caminos que ayudan a que sean llevados por el amor, no por la mera obligación. El esfuerzo que requiere la relación será llevado por el amor. Para ello, habrá que buscar los alimentos que nutran ese amor. La paga de dicho esfuerzo no será el salario sino más amor, o el mismo amor con dosis de nuevos condimentos que van enriqueciendo la relación: paciencia, generosidad, bondad, fe, esperanza…
jueves, 4 de junio de 2026
martes, 2 de junio de 2026
MES DE JESÚS
En la última encíclica que escribió el papa Francisco, “Dilexit nos”, animaba a volver al corazón. En este mundo “es necesario hablar nuevamente del corazón, apuntar hacia allí donde cada persona hace su síntesis; allí donde los seres concretos tienen la fuente y la raíz de todas sus demás potencias, convicciones, pasiones, elecciones… porque en la sociedad actual el ser humano tiene el riesgo de perder el centro de sí mismo”.
Pasadas estas fiestas nos llega la de san Antonio de Padua, a quien tenemos una devoción especial. San Antonio nos lleva a los primeros años de la creación de la familia franciscana, pues pertenece a aquella primera generación de hombres que quisieron formar parte del movimiento espiritual creado por Francisco de Asís. Este año estamos celebrando el 800 aniversario de su muerte.
San Antonio contribuyó mucho al desarrollo de la espiritualidad franciscana. Tenía un buen conocimiento bíblico y teológico que utilizó en su enseñanza y su predicación. Aunque en un año lo proclamaron santo, muchos años después, en 1946, el papa Pío XII lo proclamó doctor de la Iglesia dándole el título de “Doctor evangélico”, pues en sus sermones que dejó escritos ponía de manifiesto la belleza del Evangelio.
San Antonio escribió que “la caridad es el alma de la fe, hace que esté viva; sin el amor, la fe muere”. El amor siempre se orienta hacia el otro. Ayuda a dejar la propia realidad y va al encuentro de lo diferente, estableciendo una relación de acogida, cordialidad y amistad. El amor es tan central, que quien lo tiene, lo tiene todo. Por eso Jesús en el evangelio da tal importancia al amor al otro, que es idéntico al amor a Dios.
Nuestra fe cristiana afirma que Dios nos salva por amor. También nosotros reconocemos que es el amor esa fuente de energía nos ayuda y puede “salvar” a otros, porque convierte a quienes están o sentimos distantes en próximos y a los próximos en hermanos y hermanas.
jueves, 28 de mayo de 2026
VOLVAMOS A LO PEQUEÑO
Abogo por volver a lo pequeño, contemplar la rutina con nuevos ojos, sumergirte en la cotidianidad de todo con agradecimiento por tanta belleza escondida en cada detalle, cada rincón, cada gesto, cada tarea.
Nos perdemos en las grandezas. Queremos tener cuantos más amigos, mejor; estar en los grandes eventos y figurar en los mejores lugares o puestos. Pero, lo cierto es que el “fogonazo de lo colosal” nos desconecta de una realidad mucho más de verdad, que nos une y nos hace sentirnos parte de algo: de un barrio, de una comunidad, de una hermandad, de una familia.
Entiendo que Dios pensó lo mismo cuando decidió encarnarse en una humilde familia de un pequeño pueblo llamado Nazaret. En su vida diaria descubrió Jesús quién es el Padre y lo contó a través de parábolas sencillas que hablaban de ovejas, semillas, viñedos, lámparas de aceite, levadura, del hijo que despilfarra el dinero de la familia y del comerciante que es atracado en un camino. En sus palabras latía la rutina y lo cotidiano, porque ahí está Dios. En las pequeñas cosas, con las pequeñas gentes. Bendito sea.
martes, 26 de mayo de 2026
domingo, 24 de mayo de 2026
PENTECOSTÉS
Tenemos la tentación de creer que las cosas del Espíritu, “lo espiritual”, es algo que afecta a nuestra interioridad y ayuda a “evadirnos” o desentendernos de la realidad en que vivimos, y sin embargo no es así. La Comisión para la Doctrina de Fe de la Conferencia Episcopal Española hace poco tiempo que ha escrito un pequeño documento, una nota, titulada “cor ad cor loquitur” (el corazón habla al corazón) insistiendo en que la vida espiritual y el encuentro con Dios afecta a la persona en todas sus dimensiones: afectiva, intelectual y volitiva.
Hay quienes constatan que hay un renacer de la fe cristiana en la sociedad actual española. Están surgiendo nuevas iniciativas y movimientos suscitados por el Espíritu Santo que tienen que ver con el primer anuncio de la fe. La Iglesia reconoce y valora la creatividad de los mismos, pero advierte que la fe no se puede quedar en pura emoción. “Anima a recuperar los sentimientos e integrarlos, sin menoscabo de la razón, en la vida cristiana”. Los mismos obispos nos recuerdan que “el verdadero encuentro con Cristo no solo transforma la interioridad del creyente, sino que lo impulsa al compromiso concreto con la Iglesia y con el mundo. La fe no puede quedarse en una experiencia meramente emocional, sino que se traduce en la caridad hacia los más pobres, en el testimonio y en servicio que transfiguran el mundo haciendo presentes en él los valores del Reino. Si no somos capaces de tocar la carne de los últimos, no estamos siendo fieles al Evangelio. El corazón cristiano “es un corazón que ve” dónde hay necesidad de amor y actúa en consecuencia” (n.33)
En el mes de mayo tiene un protagonismo especial la figura de María. También estuvo reunida con los apóstoles el día de Pentecostés. Ella es la primera creyente. Acogió el anuncio del Ángel y le dio su asentimiento. Creyó y se comprometió.
Tal y como se afirma en el Catecismo, los dones del Espíritu Santo son siete: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Estos sostienen la vida del cristiano. Que nos ayuden a vivir de tal manera que podamos reconocer y hacer en nuestra vida la voluntad de Dios.
viernes, 22 de mayo de 2026
CUENTOS CON VALORES: EL COMPARTIR
Un padre de familia contaba a un amigo lo que había pasado con una hija suya cuando esta tenía tres años. Se había enfadado con ella porque había estropeado un papel dorado de envolver forrando y adornando una caja para colocar debajo del árbol de Navidad. Al día siguiente, la pequeña le entregó la caja diciendo:
- Toma, papá. Este es mi regalo.
Abrió la caja emocionado, y volvió a regañar a la niña al comprobar que estaba vacía:
- ¿No sabes que cuando se da a alguien un regalo debe haber algo dentro? ¿Cómo se te ocurre regalarme una caja vacía?
La niña, medio llorosa, replicó:
- Pero, papá, no está vacía. La llené de besos para ti.
El padre, emocionado, abrazó a la pequeña y le pidió perdón por no haber visto en la caja sus besos.
Aquel padre conservó muchos años aquella caja sobre su mesilla de noche. Cuando se encontraba descorazonado la abría y sacaba de ella un beso de su hija, que reanimaba su corazón.
martes, 19 de mayo de 2026
EL VERBO QUISO DE MÍ
viernes, 15 de mayo de 2026
EL LEGADO DE FRANCISCO: PAZ
Francisco fue un verdadero constructor de paz, no porque viviera lejos de conflictos, sino porque se atrevió a desarmar su propio interior. Comprendió que la violencia no nace de las armas, sino del miedo, del orgullo herido, de la necesidad de tener razón.
Su paz brotaba de la oración, de la escucha profunda, de un silencio que no huye, sino que ordena. Cuando el corazón encuentra su centro, pierde el deseo de imponerse, de herir, de competir.
Por eso Francisco podía acercarse al enemigo sin miedo, reconciliar a quienes peleaban, hablar con suavidad incluso cuando nadie lo escuchaba. La paz que él vivía era activa: buscaba puentes, no trincheras.
Hoy nos deja el desafío de trabajar la paz en lo cotidiano: en la familia, en las redes, en el aula, en la calle. Aprender a responder con calma, a no prender fuego con las palabras, a no alimentar rencores. La paz es una elección que se renueva cada día.
- ¿Qué cosas me roban la paz interior?
- ¿Qué actitud mía suele generar conflicto en los demás?
- ¿Qué puedo hacer para ser sembrador de paz en un ambiente concreto (familia, estudios, redes, amistades…)?
martes, 12 de mayo de 2026
jueves, 7 de mayo de 2026
AMOR INTELIGENTE
Esta vertiente de la solidaridad tiene sus peligros. Podemos caer, sin darnos cuenta, en fríos análisis, una mera gestión de recursos y cuantificación de los resultados. Pero perderíamos algo esencial en la ayuda a las personas: la conciencia de que trabajamos para las personas y no pensando en la cuenta de resultados en una empresa de producción.
Por ello, el trabajo solidario conlleva otra dimensión esencial que es la caridad, el amor en sus diversas formas: cercanía, afecto, empatía, ternura… Las personas a las que se quiere ayudar son más que meros números, más que solo gestión, más que resultados cuantificables. Estas personas tienen historia propia e intransferible, tienen sus propios gozos y dolores, su pasado y su futuro, sus miedos y esperanzas. La solidaridad adquiere una mirada más profundamente humana que la ciencia.
Y esta otra vertiente también tiene el riesgo de ir deslizándose hacia un sentimentalismo asistencialista. Caeríamos, como ha sucedido en tantos casos, en un sentimiento muy intenso hacia los necesitados pero sin querer ver la realidad en toda su crudeza y complejidad.
La solidaridad pide inteligencia y gestión, sin duda. Y a su vez, cercanía y cariño hacia las personas a las que se quiere ayudar. Como dijo Benedicto XVI: “No existe la inteligencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor.” (CV30)
martes, 5 de mayo de 2026
MARÍA, MODELO Y CAMINO HOY
«Y María… lo meditaba en su corazón». ¿Y nosotros, dónde guardamos lo que nos ocurre y lo que pasa a nuestro alrededor? En una sociedad de likes, todo a un click y disponibilidad inmediata; ¿reflexionamos y discernimos sobre lo que nos ocurre? ¿Somos capaces de discernir lo que pasa en pleno mayo del siglo XXI, desde las guerras, la pobreza, la falta de vocaciones, el secularismo, paro juvenil, crisis de valores? ¿A dónde vamos como ser humano? El ser humano y la ciencia, la razón, el humanismo cristiano, la tecnología… ¿Mantenemos algún tipo de diálogo con Dios?
«Haced lo que él os diga…» María es modelo de seguimiento, fe y conocimiento de su Hijo. Ella está pendiente de los pequeños detalles que nos hacen felices:, el vino en Cana no es sólo un milagro, es una persona que se da cuenta de que lo pequeño, lo que pasa desapercibido nos hace felices y qué dejarse fiar de su Hijo es llenarse de felicidad eterna.
¿Y nosotros a quien oímos, a quien seguimos, en quien confiamos?
Esta son tres sencillas actitudes y aptitudes en María son igual de actuales para vivir nuestra vida. Tengamos a María como modelo y como guía en nuestro camino por la vida.
jueves, 30 de abril de 2026
martes, 28 de abril de 2026
sábado, 25 de abril de 2026
jueves, 23 de abril de 2026
CUENTOS CON VALORES: LA AUSTERIDAD
Cierta vez, un pobre hombre logró congraciarse con un dios que le ofreció tres dones, que tendría que pedir echando tres veces los dados.
El hombre volvió feliz a su casa y comunicó a su mujer la noticia de su dicha. Ella, llena de alegría, le dijo en seguida que echase los dados para pedir, primero, riquezas. El hombre repuso a esto:
- Los dos tenemos la nariz pequeña y fea, por lo que la gente se ríe de nosotros; pidamos primero una hermosa nariz aguileña, pues la riqueza no puede quitarnos tal deformidad.
Pero la mujer prefería obtener primero la riqueza y, tomándole la mano, contuvo la echada de los dados; él la retiró apresuradamente y en el mismo instante arrojó los dados exclamando:
- ¡Que tengamos bellas narices y nada más que narices!
El cuerpo se les cubrió, de inmediato, de muchas y hermosas narices, pero les resultaba un estorbo tan grande que convinieron en echar los dados por segunda vez para pedir su eliminación.
Así sucedió, mas, perdiendo sus propias narices, quedaron del todo desnarigados. De esa manera desperdiciaron dos dones y, completamente acongojados, no sabían qué hacer. No les quedaba más que un solo don para pedir. Habiendo perdido sus propias narices quedaban peor que antes. Ni en sueños imaginaron ese trance.
Deseaban tener una hermosa nariz, pero temían que se les interrogase acerca de semejante transformación y que los tomasen por dos grandes tontos, incapaces de remediarlo ni aun con la ayuda de las tres gracias. De manera que se pusieron de acuerdo y volvieron a echar los dados pidiendo nuevamente la misma fea y pequeña nariz de antes.
martes, 21 de abril de 2026
EL LEGADO DE FRANCISCO: FRATERNIDAD
La fraternidad de Francisco no se apoyaba en simpatías ni afinidades. Era un compromiso profundo con la idea de que todos somos parte de una misma historia. Para él, cada persona tenía un lugar insustituible en el mundo, sin importar su origen, su carácter o su pasado.
Esta manera de entender la fraternidad lo llevó a convivir con hombres muy distintos entre sí, a escuchar incluso a quienes lo juzgaban y a acercarse a aquellos de quienes otros huían. Sabía que la fraternidad exige paciencia, perdón, humor y mucha humildad.
Francisco nos enseña que la fraternidad se construye con pasos pequeños: un gesto de acogida, una palabra que cura, una presencia que no abandona. Es acercarse al que está solo, tender la mano al que se equivoca y celebrar el bien del otro como propio.
Ser hermanos no siempre es fácil, pero es el camino que ensancha el corazón y sana el mundo desde dentro.
- ¿Me cuesta hacer espacio en mi vida para personas distintas a mí? ¿Por qué?
- ¿A quién estoy llamado hoy a acercarme con más paciencia o compasión?
- ¿Qué gesto fraterno he recibido últimamente que me haya hecho bien?
jueves, 16 de abril de 2026
ACUÉRDATE DE JESUCRISTO
resucitado de entre los muertos..."
(Me acuerdo muy bien de Él.
A todas horas.
Me acuerdo de Él, buscándolo;
sintiéndome buscado
por Sus Ojos gloriosamente humanos).
"En Él nuestras penas..."
(La soledad innata, donde crezco
como un tallo de menta.
El complejo indecible que me envuelve
las raíces del alma más profundas,
abiertas solo a Dios, como al océano...
La durísima cruz de esta esperanza
donde cuelgo seguro y desgarrado.
La infinita ternura que me abrasa
como un viejo rescoldo
de montañas nativas.
La impaciencia sin citas y sin puertos ... ) .
(La Paz pedida siempre.
La Paz nunca lograda.
La extraña Paz divina que me lleva
como un barco crujiente y jubiloso.
La Paz que doy, sangrándome de ella,
como una densa leche).
"¡En Él la Esperanza y en Él la Salvación!"
(...Y entre tanto celebro Su Memoria,
a noche abierta, cada día...).
martes, 14 de abril de 2026
SANA SOSPECHA
La cuestión es ser conscientes de ello, ser sabedores de aquello que nos mueve en verdad. Y además de eso, caer en la cuenta del grado de influencia que tiene en nosotros cada uno de los motivos que entran en juego.
Por ello, solemos desarrollar una sana sospecha sobre las razones más fuertes que nos decimos a nosotros mismos a hora de tomar decisiones en la vida; no sea que detrás de ellas se escondan otras de mayor hondura e importancia y no las hayamos visto.
Esta sana sospecha la deberemos aplicar también, y sobre todo, en el terreno de las razones espirituales que nos mueven. Los actos de caridad pueden camuflar la búsqueda de buena autoimagen o de cierto paternalismo; con apariencia de corrección fraterna se puede estar tapando la animadversión hacia la otra persona; la entrega y cercanía en el acompañamiento la necesidad de cariño afectivo… Así podríamos seguir hasta el infinito.
La cuestión no es ir de puritanos, con la conciencia limpia de polvo y paja rayando el escrúpulo. Sino que se nos invita a vivir con humildad y lucidez las motivaciones que nos mueven en la vida, en las relaciones, en la fe... aplicando una sana sospecha. Dios no busca puros; sí humildes pecadores.
jueves, 9 de abril de 2026
CUANDO LA ESPERANZA SE NIEGA A MORIR
La experiencia de Dios casi nunca comienza con certezas espectaculares, sino con una ruptura silenciosa de lo esperado. Lo que parecía definitivo se mueve, y en ese desconcierto surge la pregunta decisiva, ¿y si la historia no terminó donde creíamos? Cada persona se acerca al misterio de modo distinto; unos observan desde lejos, otros se atreven a entrar. Pero ninguna búsqueda nacida del amor es inútil. La fe no es competencia ni prisa, es un camino donde cada paso sincero cuenta. Dios no siempre se impone con señales deslumbrantes, a veces se deja intuir en lo pequeño, en lo aparentemente frágil y en detalles que solo el corazón atento reconoce.
Creer no significa comprenderlo todo, sino aprender a mirar de otra manera. Es aceptar que no todo se explica, pero todo puede abrirse al sentido. La fe madura cuando dejamos de buscar solo lo que perdimos y empezamos a descubrir lo que está naciendo. Incluso las ausencias pueden ser fértiles. Porque cuando aún está oscuro, la esperanza ya trabaja en silencio, preparando una luz que todavía no vemos, pero que comienza a amanecer. Porque Dios no siempre se presenta como presencia evidente; a veces se revela como esperanza que se niega a morir, incluso cuando todavía está oscuro.
martes, 7 de abril de 2026
PASCUA: ES EL COMIENZO
Esa experiencia que surge desde el agradecimiento y que es continuamente reinterpretada, es la que siempre impulsa a la Iglesia a seguir adelante. Tenemos la certeza de que Jesús, después de padecer y morir, fue resucitado, permanece con nosotros de un modo nuevo y nos acompañará a través de su Espíritu, de su fuerza. Con la Resurrección de Jesús comenzó un tiempo nuevo para la Iglesia. Es nuestro tiempo, en el que Jesús Resucitado nos hace testigos y nos bendice. Ahora es el tiempo de ser sus testigos, de vivir “a su modo”, de dar testimonio de Cristo, de su persona, su vida…
Este tiempo pascual nos invita a replantearnos nuestra fe. La Palabra de Dios nos presentará todos esos relatos de apariciones de Jesús a los suyos para recordarnos que el encuentro con Cristo acontece y se desarrolla en la vida cotidiana, en el día a día de nuestros quehaceres. Lo cual significa que la resurrección debe vivirse en el presente que nos toca vivir. Por eso en las apariciones pascuales tienen gran importancia las comidas donde el pan se parte, se reparte y se comparte, todo se pone en común y se presta servicio a los más necesitados, a quienes se encuentran en dificultad.
Estamos siendo testigos del tremendo sufrimiento y dolor causado a tantos miles de personas en guerras prolongadas, en fronteras cerradas, en pobreza y desolación. Es aquí, en medio de nuestra realidad cotidiana, en la que somos llamados a dar un testimonio de Esperanza y de Amor sin medida. El Resucitado se hace también presente en el trabajo que, con espíritu de solidaridad, realizan los discípulos y discípulas de manera sencilla. Es la experiencia de la Resurrección de Jesús la que posibilita a los discípulos seguir adelante. Él no nos deja solos.
La Pascua es también el tiempo de la confianza. Tiempo que, como creyentes ha de producir en nosotros una paz profunda, una confianza cada vez mayor, el sentimiento de que Él está en mi vida, de que estamos en buenas manos, a pesar de todas las desagradables experiencias de la vida. Recordando la canción de Amaral, “es nuestro tiempo tan extraño y violento. Parece que es el fin y solo es el comienzo”. Para los cristianos, el comienzo que todo lo hace nuevo.
Feliz Pascua de Resurrección.
domingo, 5 de abril de 2026
DOMINGO DE PASCUA: AL FINAL, HERMANOS
Cuando el evangelio de Juan narra la resurrección de Jesús pone en boca de Jesús esta frase que dirige a la Magdalena: «Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre que es vuestro Padre, a mi Dios que es vuestro Dios’». Es la única vez en que se llama a los discípulos “hermanos”. La resurrección es la fuerza que nos hace hermanos, familia, Por eso, porque somos hermanos y familia, el Padre de Jesús es Padre nuestro y el Dios de Jesús es el Dios nuestro. El Padre, Jesús y nosotros somos familia.
Por muchos caminos se nos va haciendo hermanos porque el misterio de la fraternidad tiene muchas puertas. Una de ellas es la ternura: los lazos de fraternidad y de familia se hacen fuerte por la ternura, Esto hace que mantengamos siempre vivo el deseo de caminar con otros.
Por eso Francisco solía exclamar lleno de alegría y posiblemente de ternura: «¡Qué suerte tan enorme es tener en el cielo uno como Jesús agradable, humilde, pacífico, dulce y amable y más que todas las cosas deseable!». Ese Jesús que celebramos en la Pascua es el que va confirmando nuestro grupo fraterno.
Hoy es un día para sentirse envuelto por la ternura y la fraternidad. Con la resurrección de Jesús celebramos el triunfo de Jesús, nuestro hermano, y el regalo enorme de nuestra fraternidad. Porque, por muchos y diversos que sean nuestros caminos, al final, hermanos. ¡Feliz Pascua de Resurrección, Pascua de ternura y fraternidad!
Piensa:
- ¿Dí a tu manera la alegría que te da el ser fraternidad?
- ¿Por qué nos cuesta tanto llegar a ser hermanos?
- ¿Qué estás dispuesto/a dar para crear fraternidad?
viernes, 3 de abril de 2026
VIERNES SANTO: MIRAR CON TERNURA
Y podemos decir algo sin exageraciones: en Viernes Santo leemos y recordamos la Pasión de Jesús. Pues bien: si no pones ahí una buena dosis de ternura no entenderás nada. Y eso porque cómo vamos a entender algo de la entrega de Jesús sin caer en la cuenta de la ternura que había en su corazón. Posiblemente nunca hayamos pensado en Jesús como una persona tierna y empática. Pero sin esa clase de valores lo de Jesús resulta frío y rutinario, algo que no calienta el corazón.
Vivir en ternura supone cosas como éstas: percibir que hay en el mundo otros además de ti mismo, ponerse en la situación del más débil, intentar entender que los sufrimientos ajenos te conciernen. No me digas que no son estas cosas de gran calado y que tocan el fondo de la persona.
Tiene san Francisco una “Carta a un ministro”, a un superior, donde le dice: «que no haya en el mundo ningún hermano que, habiendo pecado todo lo que se pudiera pecar, se aleja jamás de ti después de haber visto tus ojos, sin tu misericordia». Eso resulta imposible sin la ternura.
Hoy habría que mirar todo con una mirada de ternura para descubrir el deseo de felicidad que anida en los pliegues del alma. Cuando mires la cruz de Jesús, mírala con ternura. Cuando mires la cara de tu hermano/a hazlo con ternura. Cuando leas los acontecimientos del día, pon una pizca de ternura. Verás cómo cambia todo. Hoy, día de Viernes Santo, día para mirar con ternura. No te penará.
Piensa:
- ¿Crees que es tan importante la ternura para la vida y para la fe?
- ¿Qué es mirar con ternura al otro?
- Di una situación en la que, a tu juicio, es necesario hoy poner ternura.
jueves, 2 de abril de 2026
JUEVES SANTO: SERVIR CON BUENA CARA
Una primera cosa importante: pensamos y decimos que somos cristianos porque estamos bautizados, porque somos de un grupo franciscano, porque hemos hecho diversas catequesis, etc. Pero, según el evangelio, la identidad cristiana deriva del servicio. O sea: sirves, eres seguidor/a de Jesús; no sirves, tienes que trabajar más. Pretender ser cristiano sin servir es algo imposible.
Pero vamos a añadir un matiz que está implícito en el relato del lavatorio: hay que servir CON BUENA CARA. Porque servir con mala cara es destrozar el servicio mientras que hacerlo con buena cara indica que se hace con buen corazón. Cuando se sirve con buena cara es como si se dijera: es una gozada servirte, me alegra servirte, gracias por servirte. La buena cara le da un aire nuevo al servicio.
Por eso, el recordado Papa Francisco decía: «De vez en cuando aparece el milagro de una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia. Este esfuerzo, vivido cada día, es capaz de crear esa convivencia sana que vence las incomprensiones y previene los conflictos». Lee un par de veces esta frase porque merece la pena.
Y en la vida de san Francisco hay un episodio simpático: los ladrones de Montecasale bajaban del monte a pedir comida a los frailes. Francisco les dice a estos que tomen la cesta con alimentos y vayan al monte y que les sirvan “con buena cara”. Esto es lo que más les costaba a los frailes: servir a ladrones y encima con buena cara. Porque si se sirve con mala cara les estás diciendo, en el fondo, que no te quiero y que me revienta serviros.
Pon, pues, buena cara cuando sirvas. Recuerda en este día de Jueves Santo lo importante que es servir al hermano y lo necesario que es hacerlo de buena cara.
Piensa:
- ¿Crees que servir es algo tan decisivo para la fe?
- ¿Cómo es tu cara cuando sirves?
- ¿Eres amable o áspero?
domingo, 29 de marzo de 2026
SER HERMANO EN EL TRIUNFO Y EN LA DERROTA
En el Domingo de Ramos, Jesús entra en Jerusalén entre cantos y palmas. Lo aclaman como Mesías, la multitud celebra y todo parece triunfo. Pero pocos días después, esas mismas voces callan… o gritan condena. Jesús no se deja engañar por los aplausos, sabe que el amor verdadero pasa por la cruz. No entra como rey poderoso, sino montado en un asno. Su camino no es el del éxito, sino el de la entrega.
Algo parecido ocurre con San Francisco de Asís. Tras su muerte, la Iglesia lo declara santo, se le honra, se le admira, se levantan templos en su nombre. Pero su mensaje más radical -la pobreza evangélica, la fraternidad sin fronteras, la simplicidad del Evangelio, la renovación profunda de la Iglesia y de la sociedad- muchas veces queda suavizado, ignorado o incluso olvidado.
Jesús fue aclamado… y crucificado. Francisco fue canonizado… y a menudo desactivado. Ambos nos recuerdan una verdad incómoda: Es fácil celebrar a los profetas, pero es mucho más difícil vivir lo que ellos vivieron.
El Domingo de Ramos nos confronta con una pregunta personal: ¿seguimos a Jesús solo cuando hay palmas, o también cuando llega la cruz? Porque el Reino no se construye con aplausos, sino con fidelidad. Y la santidad no consiste en ser recordados, sino en amar hasta el final.
jueves, 26 de marzo de 2026
CUENTOS CON VALORES: LA HONESTIDAD
En un pueblo lejano, el rey convocó a todos los jóvenes a una audiencia privada con él, en la cual les daría un importante mensaje. Muchos jóvenes asistieron, y el rey les dijo: Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros. Al cabo de seis meses deberéis traerme en una maceta la planta que haya crecido y la planta más bella ganará la mano de mi hija y, en consecuencia, el reino.
Así se hizo. Pasó el tiempo. Había un joven que plantó su semilla y esta no germinaba; mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas. Pasaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas.
El joven estaba demasiado triste, pues su semilla nunca germinó, y ni siquiera quería ir al palacio; pero su madre insistía en que debía ir, pues era un participante y debía estar allí.
Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfiló el último hacia el palacio, con su maceta vacía. Todos los jóvenes hablaban de sus plantas y, al ver a nuestro amigo, prorrumpieron en risas y burlas. El alboroto fue interrumpido por la llegada del rey.
Todos hicieron sus reverencias, mientras el rey se paseaba entre las macetas admirando las plantas.
PASCUA 2026
martes, 24 de marzo de 2026
EL LEGADO DE FRANCISCO: EL CUIDADO DE LA CREACIÓN
Para Francisco, la creación no era un recurso útil ni un escenario bonito. Era una familia viva. Veía en cada criatura un destello del amor de Dios: el sol que calienta, el viento que acaricia, la luna que serena, los animales que enseñan. Su espiritualidad brotaba de la contemplación, de detenerse, de escuchar el latido de la vida que lo rodeaba.
Su respeto por la naturaleza no era un gesto romántico, sino una forma de relacionarse con el mundo desde la gratitud y la responsabilidad. Cuidar la creación era, para él, un acto de justicia y de amor. Reconocía que no somos dueños de la tierra, sino huéspedes que recibieron un regalo para custodiarlo.
Hoy, su legado es más urgente que nunca. Nos recuerda que cada gesto —reciclar, no desperdiciar, proteger, plantar, respetar— es un acto espiritual. Es mirar el mundo como él lo miraba: no como un objeto, sino como un hermano que merece cariño.
Preguntas para la reflexión personal
- ¿Qué parte de la naturaleza me hace sentir más conectado con Dios o conmigo mismo?
- ¿Cómo trato, en el día a día, los recursos que uso?
- ¿Qué pequeño gesto concreto podría hacer para cuidar mejor la creación?
domingo, 22 de marzo de 2026
SER HERMANO HASTA EL FINAL
Jesús llora ante la tumba de Lázaro… y luego grita con voz fuerte: “¡Sal fuera!” No es solo un milagro: es una revelación. Jesús muestra que la muerte no tiene la última palabra, que el amor del Padre es más fuerte que toda oscuridad. Lázaro vuelve a la vida. Pero todos sabemos que un día volverá a morir.
Siglos después, San Francisco de Asís vive su propio “paso”. La tradición no habla de su muerte, sino de su Tránsito. Porque para él morir no era desaparecer, sino atravesar, no era final, sino encuentro. Pobre, ciego, agotado, acostado sobre la tierra desnuda, canta todavía… y se entrega. Francisco no “muere”, Francisco transita hacia el Amor.
Lázaro es llamado a salir del sepulcro, Francisco es llamado a entrar en la Vida. Ambos nos enseñan lo mismo: la muerte no es un muro, es una puerta. El último paso no es hacia la nada, sino hacia Dios. Jesús nos revela que la vida vence, Francisco nos muestra cómo entregarse confiando.
Tal vez hoy tengamos miedo al final, a la pérdida, al soltar... pero el Evangelio y la vida de Francisco nos susurran: no vamos hacia la oscuridad, vamos hacia el abrazo.
viernes, 20 de marzo de 2026
miércoles, 18 de marzo de 2026
TENÍA ALGO EN LA MIRADA
No era alto, ni elegante, ni especialmente atrayente. Pero tenía algo distinto en la mirada. Solía decir que los animales ven pero que los humanos miran. Él miraba. Si te dabas cuenta, en el fondo de sus pupilas estabas tú. Era su manera de conectar con el corazón.
Cuando miraba, cuando te mirabas en él, entendías que eras como de su familia. Para él la palabra “hermano/a” recalaba en sus ojos. Lo notabas en que jamás te juzgaba, porque si algo se nota es la mirada que te juzga. Como una espiga cargada de granos, así estaban sus ojos cargados de cercanía. Ante él, estabas en casa.No sabía mirar por encima del hombro con una mirada de superioridad sencillamente porque jamás se creyó superior de nadie. A él le gustaba estar en el llano, donde es fácil mirar los ojos del otro sin tener que apearse de nada. Como por propia experiencia sabía de heridas, ponía mucho cuidado al tocar el alma del otro. Era de los que no se apropian, de los no te roban la entraña, no era un saqueador del corazón. Se percibía eso en cuanto le veías, en cuanto te miraba.
Uno se preguntaba en que fuentes ocultas había bebido para tener aquella mirada tan limpia como las aguas más tranquilas. Los que lo conocían lo sabían: el silencio era su compañero, la plegaria su lenguaje, el disfrute de la luz su alimento. Tenía dentro un torrente silencioso que le hacía conectar con facilidad con el latido más hondo de la más pequeña criatura que respira. Brillaban sus ojos con el brillo del rocío.
Su mirada decía a las claras que él no escondía ninguna factura que pasar después en concepto de tiempo ofrecido, de escucha amante, de amparo cálido. Era un convencido de que lo que se recibe gratis hay que darlo gratis. Ni debía ni le debían. Su mirada era como la de los ojos de los pájaros que cantan agradecidos al amanecer y al día siguiente lo vuelven a cantar. Mirada que no lleva cuentas.
Quienes le miraban a la cara y hablaban con él veían que la esperanza ensanchaba su corazón, que el aire era más ligero y que vivir y respirar era un don sagrado. Era la esperanza que brota de lo pequeño, de lo cotidiano, de lo que tienes alcance de la mano. Decía con un amor que contagiaba: “Espera y verás”. Su mirada era la firma de sus palabras.Su mirada no era coto cerrado, tesoro sellado, casa atrancada. Lo suyo era mirar al campo abierto, al horizonte que se pierde, al cielo que termina no se sabe dónde. Como un taladro sus ojos llegaban a los adentros para descubrir ahí la perla de la dignidad. Cuando hablaba de lo que amaba, hablaba sobre todo de eso, de la dignidad. El brillo de sus ojos era el de un incendio.
Mirándole brotaba siempre la misma pregunta: ¿Quieres mirar como yo? ¿Quieres que miremos juntos? ¿Quieres que unamos nuestros otros en una mirada cautivadora? ¿Quieres?martes, 17 de marzo de 2026
CON OTRA MIRADA
Vivimos en una sociedad que nos ha enseñado a mirar deprisa, a mirar desde lo que poseemos, desde lo que valemos, desde lo que mostramos. Pero Jesús, y después Francisco de Asís, nos enseñan otra forma de mirar, una mirada que no juzga, sino que abraza, que no domina, sino que sirve, que no se cansa de creer en los demás. Y esa es precisamente la mirada capuchina: una manera distinta de estar en el mundo.
A continuación, presentamos esta mirada a través de seis columnas que sostienen nuestro carisma: fraternidad, minoridad, contemplación, pobreza, misión y cuidado de la casa común.- MIRADA FRATERNA: significa ver a cada persona como un regalo, no como una amenaza ni un objeto. Fraternidad es tener los ojos cargados de misericordia, como pide Francisco en la Carta a un Ministro: que nadie se aleje de ti sin haber visto en tus ojos la mirada de Jesús.
- MIRADA DESDE ABAJO: ver desde el lugar del menor, no desde el poder, el privilegio o la autosuficiencia. La verdadera grandeza reside en hacerse pequeño para que los demás puedan crecer.
- MIRADA ORANTE: La relación con Dios hace posible que nuestra mirada sea limpia, libre y profundamente humana. La oración te da ojos nuevos: ojos agradecidos, ojos sensibles, ojos que descubren belleza donde otros no ven nada.
- MIRADA POBRE: La pobreza franciscana no es carencia, sino otra forma de mirar las cosas y la vida. La pobreza educa el ojo interior para descubrir que la verdadera riqueza está en las relaciones, no en los bienes.
- MIRADA DE AMOR: La misión capuchina es una mirada que se deja conmover por la realidad del mundo. Es la mirada de Francisco hacia el leproso, hacia el sultán, hacia el lobo de Gubbio, hacia el hermano pecador… una mirada que sale de sí para tocar la vida del otro.
- MIRADA AMPLIA: La mirada franciscana se traduce en mirar la creación con ojos fraternos, como quien contempla a su propia familia. Una familia hermosa, frágil, sagrada, interconectada, confiada a nuestras manos para amarla y protegerla.
INTERPELACIÓN PERSONAL
Dios también quiere regalarte otra forma de mirar. Una mirada más humana, más libre, más honda. Una mirada que puede transformar tu vida… y la de los demás.
Si alguna vez has sentido dentro de ti un deseo de vivir para algo grande, una inquietud por ayudar a otros, una sed de autenticidad, una voz suave que te dice: “¿y si…?”, una atracción por la vida sencilla, fraterna y alegre… entonces quizás este camino sea para ti.
No tengas miedo de mirar como Jesús. No tengas miedo de mirar como Francisco. No tengas miedo de mirar como un capuchino. La vocación empieza en los ojos… y termina en el corazón que se entrega.
domingo, 15 de marzo de 2026
SER HERMANO EN LA OSCURIDAD
Jesús se encuentra con el ciego de nacimiento. No solo le devuelve la vista: le regala una manera nueva de ver. Mientras muchos que “ven” permanecen cerrados por dentro, aquel hombre, tocado por Jesús, descubre la luz verdadera. La curación no es solo física: es interior. Aprende a reconocer a Dios actuando en su propia fragilidad.
Siglos después, San Francisco de Asís vive su propia noche. Casi ciego, enfermo, lleno de dolores, sin fuerzas… y, sin embargo, en esa oscuridad compone el Cántico de las criaturas. Cuando ya no puede contemplar el sol con los ojos, lo ve con el alma. Cuando el cuerpo se apaga, el corazón se enciende. Francisco canta al hermano sol, a la hermana luna, al agua, al fuego, a la tierra… No porque todo esté bien, sino porque ha aprendido a mirar desde Dios.
El ciego recibe la vista. Francisco pierde la suya. Pero ambos descubren lo mismo: La verdadera luz no entra por los ojos, sino por el corazón. La belleza más profunda se revela cuando aceptamos nuestra fragilidad. A veces creemos que necesitamos ver para creer. Pero el Evangelio nos enseña lo contrario: cuando confiamos, empezamos a ver.
Tal vez hoy tu oscuridad no sea un obstáculo, sino el lugar donde Dios quiere enseñarte a cantar.
jueves, 12 de marzo de 2026
REZAR POR LOS QUE SE HAN QUEDADO SIN VOZ
Y es que, ante tanta desolación, a veces es difícil confiarle al Señor lo que nos hiere. Sin embargo, hay personas que se dejan ayudar con facilidad y a las que no les cuesta reconocer su vulnerabilidad ante Dios. Si estás en este grupo, te invito a que, en este tiempo de Cuaresma, dediques tus oraciones a pedir por aquellos que se han quedado sin voz ante tanto dolor y sufrimiento.
Pídele al Señor que atienda y escuche el silencio de esa persona que sabes que está sufriendo. Pídele al Señor que esa persona sepa esperar en Él con paciencia y con firme confianza. Pídele al Señor que cuide de los más débiles. Pídele al Señor por tus hermanos, que también rezan por ti. Porque la misericordia de Dios desborda, y Él siempre nos escucha, incluso cuando gritamos desde lo más profundo.
Que en estos días ayunemos de ser el centro y nos volquemos en el otro. Que pongamos a los más frágiles delante de Dios para que Él actúe en sus vidas. Que preparemos el corazón y recordemos su amor por nosotros. Que mantengamos la esperanza en Él, pues bien sabemos que esta nunca defrauda.
martes, 10 de marzo de 2026
domingo, 8 de marzo de 2026
SER HERMANO EN LA DIFERENCIA
Siglos después, San Francisco de Asís cruza las líneas del miedo y de la guerra para encontrarse con el sultán Al-Malik al-Kamil. Un cristiano pobre frente a un líder musulmán poderoso. No va a imponer, ni a vencer, ni a debatir. Va a encontrarse. Va a amar.
Y ocurre lo mismo que en el pozo de Samaría: dos mundos distintos se miran sin armas, dos hombres se reconocen como hermanos. Jesús nos enseña que la fe comienza escuchando. Francisco aprende que la paz nace del respeto. Ambos ponen a la persona por encima de la raza, la religión y la cultura. Porque el Evangelio no se anuncia levantando muros, sino tendiendo puentes. No empieza diciendo “tú estás equivocado”, sino preguntando: ¿de qué tienes sed?
Tal vez hoy también nosotros estamos llamados a sentarnos junto al pozo del otro, a cruzar nuestras propias fronteras interiores y a descubrir que Dios ya está allí, esperando el encuentro.
jueves, 5 de marzo de 2026
LA LIMOSNA QUE NADIE VE
Hacer en lo secreto… y hoy lo secreto no se lleva. Queremos airear todo lo nuestro. Lo digo, pero para nada soy un ejemplo a seguir. Las redes nos tienen atrapados, aunque sea para buenos fines: evangelizar; promocionar nuestros grupos, parroquias, colegios…; transmitir nuestros valores; compartir nuestros talentos… Ahí estamos y, probablemente, es ahí donde debemos estar. Pero esta es una reflexión para otro momento.
La Cuaresma invita al sacrificio en secreto, que es doble sacrificio. Y fíjate que el sacrificio puede ser evangelizador, nada más que hay que ver la Cruz. Sin embargo, también Jesús habla de hacer en secreto. Que solo lo sepa Dios.
Hoy hay tantos sufriendo en secreto: quien ha padecido una pérdida, quien no se quiere a sí mismo, quien no ve salida en su vida, quien cree que no tiene nada que ofrecer, quien no encuentra sentido a su dolor, quien vive siempre bajo una perenne sombra… En lo secreto cargan y van tirando, en lo secreto piden, y en lo secreto tenemos que dar nuestra limosna. Eso es una auténtica revolución social: hacer el bien en lo secreto.
Y la limosna más valiosa que podemos dar es nuestro tiempo: para escuchar, para sostener, para animar, para acompañar, para dar esperanza, para arrimar el hombro, para tirar, para empujar.
Como he dicho al principio, no soy un ejemplo. Esto es un recordatorio que me hago a mí misma mientras escribo, y que deseo que sirva también para vosotros. Caridad, sacrificio, limosna…y en secreto. Y Dios, que ve en lo secreto, nos recompensará. Aunque sea esponjando y ensanchando este duro corazón, que ya es mucho.
martes, 3 de marzo de 2026
HACER MEMORIA
Cuando hablamos de hacer memoria, tiene más que ver con la capacidad de recordar lo vivido. “Re-cordar” sería algo así como volver a pasar por el corazón. Y este re-memorar nos ayuda a vivir la vida de modo más humano. La memoria no solo de lo vivido en nuestra biografía, sino lo vivido por los hombres y mujeres que nos han precedido. Ellos, que vivieron lo que les tocó vivir, nos ayudan ahora en nuestra vida porque nos ha llegado su memoria, sus vivencias, sus apuestas vitales, sus idas y venidas. Y sobre todo, sus aprendizajes sobre nuestra condición humana, y los valores y modos que más ayudan en nuestra situación.
Quizá, si no perdiéramos la memoria de la sabiduría existencial de las vidas pasadas, nuestro modo de vida sería de un modo más humano. Además de tecnología y eficacia, necesitamos aprender que lo que nos hace más humanos no son los avances científicos y técnicos, sino la memoria de la sabiduría que nos ayuda a vivir y a morir; la sabiduría de los consejeros, sean estos letrados o analfabetos. Porque aprendieron en propia carne la sabiduría de la existencia: el nacimiento, el amor, el dolor, la muerte, la esperanza…
Uno de los ejercicios que más ayudan a vivir la fe es el recuerdo, el hacer memoria de la maravillas que Dios ha hecho en el mundo, y en cada uno de nosotros. Los cristianos hacemos memoria de Jesús cada vez que nos reunimos en su nombre. Es más que traer a nuestra mente su recuerdo; es hacerle presente hoy y aquí para nuestra vida y la del mundo.
domingo, 1 de marzo de 2026
SER HERMANO EN LA HERIDA
En el monte Tabor, los discípulos contemplan a Jesús transfigurado. La luz los envuelve, el miedo se vuelve asombro y quisieran quedarse allí para siempre. Es una experiencia alta, luminosa, donde descubren quién es realmente su Maestro: el Hijo amado de Dios. Pero esa gloria no es para instalarse. Hay que bajar del monte y anunciarlo.
Algo semejante -aunque por el camino contrario- vive san Francisco de Asís cuando se encuentra con el leproso. Pero esta vez no hay luz deslumbrante ni nubes de gloria. Hay olor, rechazo, pobreza, carne herida. Y, sin embargo, Francisco reconoce allí al mismo Jesús, abraza al que le daba repugnancia… y en ese gesto descubre el rostro de Cristo. Al final de sus días dirá algo asombroso: “Lo que me parecía amargo se me volvió dulcedumbre del alma".
Los discípulos ven a Jesús glorioso en el monte. Francisco lo encuentra escondido en el sufrimiento. Ambas experiencias revelan lo mismo: Cristo se manifiesta tanto en la luz como en la herida. Dios se deja encontrar en lo alto… y también en lo más bajo. El Tabor nos enseña quién es Jesús. El leproso nos enseña dónde encontrarlo.
Tal vez hoy nuestro camino no pase por montes luminosos, sino por encuentros incómodos, personas difíciles o situaciones que quisiéramos evitar. Pero allí también espera Cristo. Y muchas veces, justo donde más resistimos amar, Dios prepara nuestra mayor transformación.
jueves, 26 de febrero de 2026
TU OSCURIDAD SE VOLVERÁ MEDIODÍA
Y, sin embargo, qué sencillo era: “Si das tu pan al hambriento y sacias el estómago del indigente, surgirá tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía”. Estas palabras de Isaías (Is 58,10) son impresionantes por certeras. El camino es descentrarse. El camino es salir de los propios dramas para asomarse a los ajenos. Y lejos de sucumbir al peso del instante, elegir el amor al prójimo como lógica. Negarse a dejar que el propio sufrimiento te envuelva, como un narciso atrapado en un espejo de aflicción. Y mirar, más allá de ti, a las otras necesidades. La de quien pasa hambre, la de quien lidia con la soledad, la de quien busca sentido para su vida, la de quien experimenta la exclusión por los motivos que sean. La oscuridad no es tener problemas -que todos los tenemos- sino dejar que apaguen en uno la capacidad de compadecerse y actuar por los otros. La compasión es el camino.
Quien ama al prójimo, brilla, con el fulgor de Dios que se refleja en cada uno. Y entonces ni el llanto, ni el dolor, ni la aflicción, ni la tristeza, pueden apagar esa luz, que Dios mismo sembró en nuestra entraña.
martes, 24 de febrero de 2026
domingo, 22 de febrero de 2026
SER HERMANO EN LA BÚSQUEDA
Jesús entra en el desierto y allí enfrenta la tentación, el hambre y el silencio. No huye: permanece. Y en esa soledad aprende a elegir, una vez más, la voluntad del Padre.
Algo parecido vive san Francisco de Asís. Tras el fracaso de sus sueños humanos y la caída de sus seguridades, busca la soledad. Todo lo que creía ser se derrumba. Ya no tiene respuestas, solo una pregunta que brota desde lo más hondo del alma: “Señor, ¿qué quieres que haga?” Esa pregunta lo cambia todo. Porque cuando ya no podemos apoyarnos en nuestras fuerzas, en el éxito o en la imagen, queda solo lo esencial: Dios… y un corazón disponible.
A veces necesitamos pasar por la noche interior para descubrir nuestra verdadera luz. A veces Dios permite que perdamos el control para enseñarnos a confiar. La vocación, la paz y el sentido nacen justo ahí: cuando dejamos de imponer nuestro camino y aprendemos a escuchar.
Tal vez hoy tu desierto sea el cansancio, la incertidumbre o el silencio. No tengas miedo: puede ser el lugar donde Dios esté preparando algo nuevo.
viernes, 20 de febrero de 2026
PIEDAD Y LIBERALIDAD
La piedad y la liberalidad van unidas en la vida cristiana. La piedad abre el horizonte de Dios; la liberalidad construye lo humano. Si se separan, se empobrecen; si se integran, se fortalecen y dan fruto.
Jesús vivió esa unidad de manera sorprendente. Fue profundamente piadoso y, al mismo tiempo, escandalosamente libre: puso la persona por delante de la norma, la misericordia por encima del rigor. Su mesa compartida con pecadores mostró que el amor concreto es la verdadera medida de la fe. Su ejemplo nos invita a revisar qué piedad practicamos y qué liberalidad ejercemos.
Esta Cuaresma puede ser un tiempo para cuidar la oración y el silencio, pero también para comprometernos más con la justicia y la solidaridad. Una piedad razonable y una liberalidad con horizonte espiritual pueden renovar nuestra vida cristiana. Que al llegar la Pascua estemos un poco más cerca del fuego que es Jesús.
miércoles, 18 de febrero de 2026
EN CUARESMA, HERMANO
La Cuaresma suele entenderse como un tiempo de esfuerzo personal: cambiar hábitos, dejar cosas, mejorar conductas. Y todo eso tiene sentido. Pero la experiencia de san Francisco de Asís nos recuerda algo esencial: la conversión cristiana nunca es solo individual, siempre tiene un rostro concreto, el del hermano.
Francisco no inició su camino de conversión encerrándose en sí mismo ni huyendo del mundo. Su vida cambió cuando se dejó tocar por el otro, especialmente por aquel que le resultaba incómodo, molesto o difícil. El encuentro con los leprosos, y más tarde la experiencia de la fraternidad, le hicieron descubrir que Dios se manifiesta de manera especial en la relación con los demás. Por eso pudo decir con sencillez y profundidad: “El Señor me dio hermanos”.
La Cuaresma, vivida desde esta clave, se convierte en una escuela de fraternidad. No se trata solo de preguntarnos qué vamos a dejar o qué prácticas vamos a asumir, sino cómo estamos viviendo nuestras relaciones. ¿A quién excluimos? ¿A quién juzgamos con dureza? ¿A quién evitamos? Muchas veces nuestro corazón necesita convertirse no porque haga grandes males, sino porque se ha ido cerrando poco a poco al otro.
Por eso la conversión cuaresmal pasa por gestos muy concretos: aprender a escuchar, pedir perdón, ofrecerlo sin condiciones, renunciar al juicio fácil, abrir espacio al que queda al margen. Es en estos pequeños gestos donde el Evangelio se hace carne y donde nuestro corazón se va pareciendo al de Jesús.
Que este camino cuaresmal nos ayude a dejarnos transformar no solo en lo que hacemos, sino en cómo miramos y tratamos a quienes caminan con nosotros. Porque, como descubrió Francisco, ahí -en el hermano- nos espera el Señor.














%20(z-library.sk,%201lib.sk,%20z-lib.jpg)




















