martes, 7 de febrero de 2023

RATIO FORMATIONIS: EL SILENCIO

La Ratio formationis es el documento que inspira y acompaña la formación de los candidatos a la vida capuchina en toda la Orden. En el capítulo I presenta la figura de san Francisco desde el lenguaje poético para que, a través de su carácter universal y simbólico, pueda inspirar nuestra forma de vida en las diversas culturas. Os invitamos a conocer este documento con la publicación de estas entradas semanales.

EL SILENCIO

Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón, dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor, para cumplir tu santo y veraz mandamiento (OrSD 1-3)

Bienaventurados los que escuchan el silencio: sus ojos se llenan de luz y sus pasos se encaminan a lo profundo del corazón. Quien se deja tocar por el silencio se relaciona más hondamente con el mundo, se abre a la paz y vive de una forma más auténtica.

En el silencio se intuye la presencia del Misterio y se aprende que, para dejarse encontrar por él, es preciso convertirse y buscar la verdad de uno mismo, cuidando el espacio interior, que traspasa los límites de lo superficial y permite una relación fecunda con los otros: en ellos descubrimos también quiénes somos nosotros. El silencio es fuente de deseo, diálogo, belleza y, cuando se hace contemplación, es ocasión para acoger el susurro de la voz de Dios.

jueves, 2 de febrero de 2023

HACER PRESENTE A DIOS

El mes pasado dialogaba con un chico de diez y seis años, de primero de bachillerato, y me decía que él era el único creyente de su clase. Sus amigos le decían que eso de la fe es de personas mayores, de “viejos”, de gente de otros tiempos.

Él se sentía “descolocado” por el contraste entre su vivencia interior y la presión de su entorno. Esta es una realidad que vivimos en nuestra sociedad. A menudo se piensa, y las generaciones jóvenes especialmente, que la fe o la religión católica en este caso, ya no es tan necesaria en nuestro mundo como lo ha sido en otros tiempos.

Generalmente no se vive ni se entiende la fe como una fuerza para vivir. No se aprecia la capacidad innovadora que tiene porque no se la considera capaz de generar una nueva cultura para afrontar los problemas que surgen en nuestro mundo. Sin embargo, como creyentes tenemos la experiencia y la convicción que pone por escrito el Papa Francisco en su Encíclica Fratelli Tutti, Hermanos todos, con la siguiente afirmación: “los creyentes de distintas religiones sabemos que hacer presente a Dios es un bien para nuestras sociedades”. (n.274)

A menudo suelo recordar que la fe tiene siempre una dimensión personal. Nadie nos puede obligar a creer. Cada uno tenemos nuestra propia experiencia y recorrido. Junto a esa dimensión personal, la fe tiene también una dimensión social. Esta nos anima a mirar más allá de nosotros mismos y a seguir contribuyendo con la construcción de una sociedad más justa, fraterna, solidaria, respetuosa con la dignidad de toda persona. Por eso a nosotros también nos interesan los asuntos públicos, lo que es de todos, su gestión.

Queremos ser buenos cristianos y buenos ciudadanos, porque así es como entendemos que se construye el Reino de Dios en este mundo. Así es como esperamos y trabajamos por un cielo nuevo y una tierra nueva en la que habite la justicia. Desde la implicación, la responsabilidad y no el desentendimiento.

Ya hace bastantes años, el Papa Pablo VI, en otro gran documento suyo, al hablar del progreso de los pueblos, decía que “el mundo sufre de falta de pensamiento”. En una sociedad tan interconectada como es la nuestra, con los cambios tan fuertes y tan rápidos que se van produciendo, necesitamos pensar y ordenar nuestro pensamiento. “Pensar” es algo que ya se hace en nuestro mundo. Si no pensamos nosotros, ya hay quien lo hace por nosotros. Por eso necesitamos pensar y saber pensar para permanecer de manera libre y creativa dentro de la realidad en la que vivimos.

Aunque ahora se defina nuestra sociedad como “la sociedad del cansancio”, como creyentes pensamos que Dios no debe desaparecer de nuestro mundo. Lo sentimos como un bien, que pretende ayudarnos a los seres humanos en ese camino de la salvación.

Benjamín Echeverría, capuchino 

lunes, 30 de enero de 2023

CONTRABIENAVENTURANZAS

Promesas de felicidad que nos traen infelicidad:
  • Felices los que tienen como único anhelo ser cada día más ricos. Rechazarán toda tentación de compartir y permanecerán insensibles a las personas en paro, sin casa y pasando hambre. Por no ver disminuida su fortuna faltarán a la palabra dada, traicionarán a los amigos, cometerán injusticias.
  • Felices los guapos, los jóvenes, los ricos, los sanos, los que triunfan sin esfuerzo. No aceptarán la enfermedad y la vejez propias, ignorarán el sufrimiento de los demás y no sabrán lo que es consolar, acompañar en los momentos difíciles, acoger con la palabra, el gesto o la mirada.
  • Felices los que se imponen por la fuerza. Son violentos y responderán a la violencia con la violencia. Toda ofensa, desconsideración o mal trato recibidos tendrán su venganza. Cultivarán el resentimiento y alimentarán la espiral de violencia hasta hacer invivible la vida propia y la de los demás.
  • Felices los que se oponen al plan de Dios de un mundo más justo y más fraterno. Ven peligrar sus propios intereses y son muy capaces de poner toda clase de zancadillas al progreso en la igualdad. Se desentienden del injustamente tratado y se niegan a la solidaridad.
  • Felices los implacables, los que no dejan ningún resquicio a la compasión. Cumplen con la estricta legalidad y no dan ningún paso más. En las situaciones imprevistas remiten a las normas y a los organismos oficiales. Piensan que no hay que dejarse ablandar el corazón por la misericordia.
  • Felices los que hacen de la mentira y del disimulo ley de vida. Cuidarán de no descubrir nunca lo que piensan para tener siempre un as de la baraja disponible. Pisotearán a quien sea preciso para conseguir los propios fines. Serán astutos para dejar a alguien en la estacada y salir ellos sin mancha.
  • Felices los que crean conflictos y están siempre en conflicto. Su relación en la familia, en el vecindario, en el trabajo será siempre conflictiva. Estarán constantemente en contra o pondrán trabas a toda buena causa. Verán en todas partes enemigos a los que derribar. Ni tendrán ni sembrarán paz.
  • Felices los que buscan toda clase de componendas con tal de quedar bien con todos. Les parece arriesgado optar por la verdad, es más cómodo seguir la corriente. Para evitarse complicaciones, apoyarán siempre la opinión más en boga sin medir las consecuencias.
Iñaki Otano