martes, 22 de septiembre de 2026

GÉNESIS DEL LEMA DE ESTE CURSO

Este curso comenzamos el camino hacia una fecha muy especial: el V Centenario de la Reforma Capuchina (1528-2028). Celebramos los 500 años de la bula Religionis Zelus, firmada por el papa Clemente VII el 3 de julio de 1528 en Viterbo.

Con ese documento, la Iglesia reconocía oficialmente el pequeño grupo de frailes que soñaba con vivir el Evangelio de una manera más sencilla, auténtica y cercana al estilo de san Francisco de Asís.

En la bula se les permitía vivir una vida eremítica, usar hábito con capucha cuadrada, llevar barba, recibir candidatos y mendigar, bajo la protección de los franciscanos conventuales, ya que los franciscanos observantes -a los que pertenecían- los estaban persiguiendo.

Todo empezó con algunos franciscanos inquietos, como Mateo de Bascio y los hermanos Ludovico y Rafael de Fossombrone. Ellos sentían que hacía falta volver a lo esencial: una vida sencilla, fraterna, pobre, cercana a la gente y profundamente conectada con Dios. No querían crear algo nuevo, si no recuperar el fuego de los orígenes franciscanos. Así nació la reforma capuchina.

Para eso dieron dos pasos muy importantes que siguen inspirándonos hoy:

1. Encontrarse con uno mismo y con Dios

Los primeros capuchinos entendieron algo muy actual: para vivir de verdad, primero hay que parar y hacer silencio. Por eso buscaron espacios de silencio y contemplación. Se retiraban a pequeños eremitorios, lugares apartados pero cercanos a los pueblos, donde podían reconectar con Dios, con ellos mismos y con lo verdaderamente importante.

Necesitaban hacer silencio para escuchar el corazón, desconectar de lo superficial para volver a lo auténtico, y desde ahí dejarse renovar por el Espíritu.

Ese “encontrarse” no era huir del mundo, sino aprender a mirarlo con más verdad.

2. Encontrarse con la realidad y con las personas

Precisamente porque hacían silencio, podían escuchar mejor el sufrimiento, las búsquedas y las necesidades de la gente de su tiempo.

El siglo XVI era una época de crisis, cambios y búsqueda espiritual. Muchas personas tenían hambre de sentido, de profundidad y de una fe más auténtica. Los capuchinos respondieron a esa necesidad con una manera de vivir cercana, sencilla y creíble.

Por eso mucha gente se sintió atraída por ellos: jóvenes, laicos, religiosos, personas cultas y también gente sencilla. Un ejemplo muy importante fue Catalina Cybo, duquesa de Camerino. Mujer inteligente, sensible y buscadora de Dios, apoyó y protegió a los primeros capuchinos en sus momentos más difíciles.

Pero los capuchinos no solo hablaban de Dios: también se acercaban al dolor de las personas. Mientras otros huían, ellos cuidaban enfermos durante las pestes, acompañaban a los pobres y servían donde más se les necesitaba.

Llama la atención su capacidad de reinventarse para atender a las necesidades reales, como cuando se convierten en los primeros bomberos de París. Su manera de vivir hablaba más fuerte que cualquier discurso.

¿Y hoy?

Quizá hoy también necesitamos volver a “encontrarnos”:

    encontrarnos con nosotros mismos,

        encontrarnos con Dios,

            encontrarnos de verdad unos con otros,

                y encontrarnos con las heridas y necesidades de nuestro mundo.

Ojalá este lema, “Encontrarnos”, nos ayude también a acercarnos más entre las distintas realidades de la Provincia de Capuchinos de España, caminando juntos desde la sencillez, la fraternidad y la alegría franciscana.

jueves, 17 de septiembre de 2026

¿POR QUÉ A TI?

Desde hace algunos años la Familia Franciscana estamos celebrando un tiempo jubilar. En estos últimos años hemos recordado los 800 años de la Regla de vida franciscana, de la celebración de la Navidad en Greccio, de los Estigmas o las Llagas y del Cántico de las Creaturas. Estos aniversarios nos han permitido volver sobre los inicios de la fraternidad y vida franciscana a través de distintos estudios, encuentros, reflexiones, etc... También este 2026 está siendo un año muy especial para nosotros: 800 años del Tránsito de San Francisco.

800 años de la muerte de san Francisco, la hermana muerte, como él la llamó. Estamos en año jubilar hasta el 10 de enero de 2027. Todas las iglesias de la familia franciscana son iglesias Jubilares, donde recibir la gracia de la Indulgencia plenaria.

El Papa León XIV en su Carta A los Ministros Generales (10 de enero de 2026) relaciona el carisma de san Francisco con la promoción de la Paz. Su deseo es que este “Año de gracia” puede realmente ayudarnos a promover una reconciliación universal que genera “paz con Dios, paz entre los hombres y paz con la creación”.

Durante el mes de septiembre hay dos fechas señaladas para la familia franciscana: el día 17, la celebración de las Llagas o Estigmas de san Francisco y el día 21, el recuerdo de uno de sus hijos, canonizado hace pocos años, el P. Pío de Pietrelcina, cuyo cuerpo estuvo marcado también por los estigmas, como le ocurrió a san Francisco de Asís en los últimos días de sus vida. La impresión de los estigmas suscitó en sus vidas la misma pregunta que el hermano Maseo: “¿Por qué a ti? ¿Por qué a ti las llagas?”

Nuestro hermano Elías Cabodevilla, que tanto difundió la vida y espiritualidad del P. Pío, en su libro San Pío de Pietrelcina: “fotocopia de Cristo”, afirma que, cuando el enviado por el Vaticano le preguntó al P. Pío qué efectos le producen esos estigmas, éste le respondió: “Dolor, siempre, de modo especial algunos días cuando sangran. El dolor es más o menos agudo: en algunos días no puedo resistirlo”.

Muchas veces nos olvidamos de ese aspecto doloroso que produjeron los Estigmas en la vida de estos dos santos y remarcamos únicamente el aspecto llamativo o sorprendente de los mismos. Así, hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares del mundo han visto en ellos un signo de que tanto Francisco de Asís como el P. Pío de Pietrelcina fueron hombres de Dios e instrumentos elegidos por Él para ofrecer la salvación a los hermanos.

Benjamín Echeverría, capuchino

martes, 15 de septiembre de 2026

ENCONTRARNOS

¡Hola a todos!

Con las pilas recargadas y mucha ilusión... ¡comenzamos un nuevo curso! Y lo hacemos con la mirada puesta en algo muy especial: el V Centenario de la Reforma capuchina en 2028.

Este año nos acompañará un lema que tiene mucho que decirnos: «ENCONTRARNOS». Porque la vida también va de eso: de encontrarnos con nosotros mismos, de descubrir a Dios en nuestro camino y, sobre todo, de encontrarnos con los demás.

Queremos que este curso sea una oportunidad para compartir, celebrar, crecer, rezar, disfrutar y hacer camino juntos, al estilo de Francisco de Asís: con sencillez, alegría y el corazón abierto.

En breve tendremos listo el calendario de actividades, para ir llenando nuestras agendas de fechas y nuestros corazones de buenos encuentros.

¿Preparados para todo lo que viene? ¡Nos iremos encontrando!

sábado, 12 de septiembre de 2026

VERANO 2026: CAMINO DE SANTIAGO

Este verano, un grupo de 21 jóvenes recorrió el Camino de Santiago por la Ruta del Norte, desde La Caridad hasta Santiago. Siete etapas marcadas por el esfuerzo, la convivencia, la reflexión y el descubrimiento de paisajes y lugares únicos.

Tras recorrer hasta 40 kilómetros en la última jornada, alcanzaron la Catedral de Santiago entre la emoción y la satisfacción de haber superado juntos el reto.

Más allá de los kilómetros y de las dificultades, se llevan aprendizajes, recuerdos y, sobre todo, el valor de haber compartido el camino como una verdadera familia.

Aunque la última etapa terminó el 11 de agosto, el Camino continúa en cada uno de ellos.