sábado, 12 de septiembre de 2026

VERANO 2026: CAMINO DE SANTIAGO

Este verano, un grupo de 21 jóvenes recorrió el Camino de Santiago por la Ruta del Norte, desde La Caridad hasta Santiago. Siete etapas marcadas por el esfuerzo, la convivencia, la reflexión y el descubrimiento de paisajes y lugares únicos.

Tras recorrer hasta 40 kilómetros en la última jornada, alcanzaron la Catedral de Santiago entre la emoción y la satisfacción de haber superado juntos el reto.

Más allá de los kilómetros y de las dificultades, se llevan aprendizajes, recuerdos y, sobre todo, el valor de haber compartido el camino como una verdadera familia.

Aunque la última etapa terminó el 11 de agosto, el Camino continúa en cada uno de ellos.

martes, 8 de septiembre de 2026

HERMANA MUERTE

La muerte nos acompaña toda la vida y forma parte de ella. Existen momentos de la vida en los que la olvidamos, la sentimos lejana. A veces, sin embargo, se hace muy presente, por una enfermedad, la edad, la muerte de alguien querido... En algunos casos su aparición va envuelta en el miedo, en la frustración, en la desesperanza, mientras que en otras situaciones se la desea como el fin de los sufrimientos. Incluso la Biblia nos sorprende y aturde cuando se dice “Déjame morir ya, Señor”, en boca del profeta Elías. Francisco la llama hermana.

El modo de afrontar la muerte está relacionado con el modo como se encara la vida. Existe el miedo a la muerte y el miedo a la vida y, a menudo, van de la mano. Quien juega la vida con entereza, quien la gasta por lo que merece la pena, quien camina llenando de vida sus días, al final del recorrido puede sentirse agradecido por todo lo vivido y puede acoger la muerte con paz. Francisco al final dice: “He concluido mi tarea; Cristo os enseñe la vuestra”.

Quien ha perdido la vida por ayudar otras vidas, puede tener la seguridad de que su vida no se ha perdido ni se perderá, sino que seguirá viva en otras vidas y en otros corazones. Y, desde las palabras de Jesús, puede creer que está bien guardada y abrazada en el corazón del Padre Dios. Así lo cree Francisco.

Francisco no aparece como alguien que sufre la muerte, sino como alguien que vive su muerte. Sabe lo que quiere hacer en ese momento: volver la mirada hacia Jesucristo, estar acompañado de hermanos, bendecir, agradecer, orar. Celebra su muerte uniéndola a la muerte de Jesús, confiándose en las manos del Padre, del que procede todo bien y toda vida. La muerte es la hermana muerte.

Carta de Asís, septiembre 2026

sábado, 5 de septiembre de 2026

ORACIÓN DEL TIEMPO DE LA CREACIÓN 2026

Agua Viva

Dios santo, cuyo Espíritu se cernía sobre las aguas en el principio, nos reunimos como parte de tu comunidad de toda la creación, sedientos de tu gracia. Te damos gracias por el don del agua, las venas de nuestra casa común, que sustenta al cedro y a la ballena, al pastizal y a la ciudad. Estamos agradecidos por las aguas locales que nutren nuestras tierras y a nuestras criaturas hermanas. Damos gracias porque, en tu jardín bien regado, cada gota es un testimonio sagrado de tu amor.

Sin embargo, confesamos que hemos tratado este don como si fuera una mera mercancía. Hemos asfixiado los mares con nuestros residuos y hemos visto cómo subían las mareas cálidas a modo de juicio. Lamentamos la tierra agrietada de quienes sufren la sequía y las lágrimas saladas de los refugiados climáticos. Derrite nuestros corazones helados, oh Dios, y deja que fluyan las aguas del arrepentimiento.

Señor de toda la Vida, prometiste que dondequiera que fluyera el río, todo cobraría vida. Despierta en nosotros el llamado a cuidar las aguas: a proteger las cuencas hidrográficas, a defender los derechos del agua y a honrar la dignidad de los sedientos. Que tu Palabra sea un manantial dentro de nosotros, que brote para la sanación de las naciones.

Que Dios nuestro Padre, que hizo brotar agua de la roca, nos sostenga en el desierto. Que Cristo nuestro Señor, que es el Agua Viva, nos renueve para la labor de la restauración. Y que el Espíritu Santo nos lleve en las corrientes de la gracia hasta que la justicia fluya como las aguas y la rectitud como un arroyo que nunca se seca. Amén.