martes, 3 de febrero de 2026

LA FRATERNIDAD REQUIERE TIEMPO

Generalmente, la vida fraterna, la pareja, la familia, los amigos recuerdan con agrado los primeros tiempos de la relación. En la mayoría de los casos fue en la juventud, cuando estábamos llenos de proyectos ilusionantes, todo estaba por hacer, íbamos a crear algo nuevo… Como si el mundo estuviera aún por estrenar.

Con el paso del tiempo, los proyectos fueron adecuándose a la realidad que resultó ser más mediana, sin tanto brillo. Nosotros mismos fuimos percibiendo que no éramos como nos veíamos en nuestros sueños. La imaginación del comienzo requería trabajo constante y fueron apareciendo los cansancios, los pequeños desengaños, nuestras limitaciones… Podría parecer que los proyectos tan ilusionantes de los comienzos dieron paso a las decepciones que fueron minando los motivos de las opciones que en su momento se tomaron.

Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, también fueron emergiendo dimensiones nunca sospechadas hasta entonces: modos nuevos de relación, más desde el cariño que desde la perfección, relaciones de fidelidad más que de cumplimiento de sueños, más de complicidad que de proyectos elevados… Además, las mismas palabras del comienzo iban adquiriendo más realismo y hondura, a la vez que nuevos sentidos: radicalidad, fidelidad, respeto, acompañar, sostener… La vida fraterna requiere tiempo para que vaya dando sus mejores frutos, y que no resultan para nada previstos. El paso del tiempo, y todo lo que ello conlleva, nos hizo percibir nuevas bellezas de la fraternidad.

Qué gozoso es hacer un recorrido por la historia de la fraternidad, de la familia, de los amigos… Dicho repaso es posible porque ha habido tiempo para hacer una vida de comunidad, de familia. Israel hacía un recordatorio de su historia de relación con Dios. Francisco hizo un repaso de su historia de relación con Dios y los hermanos.

Carta de Asís, febrero 2026

domingo, 1 de febrero de 2026

FELICES

Dijeron:
felices los importantes,
los radiantes, los esbeltos,
los que exhiben abundancias,
los que llegaron primero
los opulentos, los fuertes,
los que nunca naufragaron,
los que manejan los hilos,
los que siempre caen de pie.
La vida era una carrera
hasta conquistar la dicha
reservada a unos pocos.
Al escucharlo pensé,
qué infeliz soy.

Dijiste:
felices los pobres de espíritu,
los frágiles, los que lloran,
los rechazados, los abatidos,
los golpeados, los que se esfuerzan
aunque fracasen, los derrotados
que aún confían, los que aman.
Un dique se rompió.
Miré alrededor.
Otros ojos brillaban.
El silencio fue sed,
y empecé a beber de tus palabras.
Había esperanza
para las sombras de dentro.

jueves, 29 de enero de 2026

INSTRUMENTOS DE PAZ

La paz es un don de Dios, pero también exige nuestro compromiso. No basta con pedirla en oración: hay que buscarla y construirla cada día. San Francisco lo entendió bien e hizo de la paz parte de su misión, llevándola entre las personas divididas, rezando por las ciudades en conflicto y abriéndose al diálogo con todos, incluso con el sultán. La paz nace de un corazón reconciliado y guiado por el Espíritu, y se fundamenta en la verdad, la justicia, el amor, el diálogo, la reconciliación y la libertad. Francisco comprendió que Jesús nos da su paz, diferente de la del mundo, y que nos llama a ser sus artesanos: hombres y mujeres que, con gestos simples y cotidianos, construyen fraternidad, perdón y esperanza. Por eso entrega y comparte con nosotros su última voluntad.

De la leyenda de Los tres compañeros: Era su vivo deseo que tanto él como los hermanos abundasen en aquellas buenas obras mediante las cuales el Señor es alabado. Y les decía: «La paz que anunciáis con los labios, tenedla aún más abundante en vuestros corazones. No provoquéis a nadie a la ira ni al escándalo, sino que todos sean atraídos a la paz, a la bondad y a la concordia por vuestra mansedumbre».

En el Testamento, Francisco recuerda la misión recibida del Señor: «El Señor me reveló que dijéramos este saludo: “El Señor te dé la paz”». Es mucho más que un deseo o una estilo formal de saludo: es un programa de vida y un compromiso de evangelización. Al inicio de su nueva vida, encontramos a Francisco, aquí mismo en la Porciúncula, participando en la Eucaristía, escuchando la Palabra evangélica del envío de los discípulos a predicar, llevando el saludo de paz a donde se dirigían. Se hace explicar de inmediato por el sacerdote la Palabra escuchada y exclama: «¡Esto quiero, esto pido, esto anhelo hacer con todo el corazón!». El saludo y el anuncio de paz son un mandato confiado a los discípulos, a la Iglesia -que Francisco siente como algo urgente para sí mismo y nos transmite a nosotros- y también son el saludo de Cristo Resucitado dirigido a los discípulos en el momento en que estaban “encerrados en sí mismos por el miedo”, vinculando dicho saludo con la tarea de la reconciliación. He aquí la clave para construir la paz: el valor del perdón, de la reconciliación, de la misericordia. Francisco es portador de un don que viene de lo alto, del Señor, y es consciente de ser su mediador. Aprendamos también nosotros a ser operadores y portadores de paz, especialmente cuando se necesita el valor evangélico de lo aparentemente inútil. (Roberto Genuin, Ministro General de los Capuchinos)

lunes, 26 de enero de 2026

ENCUENTRO DE ANIMADORES DE PASTORAL JUVENIL EN EL PARDO, ENERO 2026

El tema "Las palabras de Jesús"… El ponente Alfredo Delgado... ¡esto promete! Nos apuntamos para el 23-25 enero en la casa de espiritualidad de el Pardo, Madrid.

Fin de semana frío, el más frío que hemos pasado en El Pardo; la nieve nos acompañó en el viaje, quería venir con nosotros, pero se quedó por el camino. Allí llegamos representantes de Gijón, Zaragoza, Logroño, Tudela, Madrid y Totana. Y lo que prometía se cumplió, fue un sábado de vértigo entre palabras, citas, géneros literarios, abre la biblia, apunta, esto tatúatelo, trabajos entre nosotros, intentando averiguar si Jesús nos hablaba con “aforismos” porque fue twitero, que sí, y sí dejó ese “ego trip” atrás para hablarnos de ese Dios al que llamaba “Abba padre.” Y sin querer queriendo… era la hora de cenar.

Ana M. Reyes Rojas nos enamoró con un concierto de Arpa, ocho temas que nos ayudaron a imaginar la vida de Francisco que teníamos brevemente relatada. Y cambiamos de piscina, nos metimos en el maravilloso mundo de la guitarra para compartir canciones y aprender nuevas melodías que Madrid y Tudela habían propuesto.

El domingo seguimos profundizando en parábolas, el Padrenuestro… siempre corto el tiempo para temas tan bien llevados. Después ensayo de canciones y eucaristía en comunidad con Víctor, pudimos estrenar las canciones compartidas la noche anterior, ¡éxito! Comida y despedida. Nos llevamos muchas ganas de seguir abriendo la Biblia, leyendo, preguntándonos. Aprendemos y el corazón se ensancha.

¡Siempre Gracias! Próxima parada la Pascua.

Amaya Perales, animadora de Tudela

jueves, 22 de enero de 2026

CUENTOS CON VALORES: EL SACRIFICIO

Nada es imposible

Cuentan que en la periferia de una ciudad canadiense, en un soleado día de invierno, dos niños patinaban alegremente sobre una laguna congelada. Los niños no se habían percatado de que en el centro de la laguna había una bandera roja que anunciaba hielo quebradizo.

Los niños jugaban alegremente, sin preocupación, al no percibir el peligro que corrían.
De pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua.

El otro niño, viendo que su amiguito era llevado por la ligera corriente unos metros más lejos y se ahogaba debajo del hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romperlo y así salvar a su amigo.

Un automovilista que pasaba dio la alarma y corrió con una manta a socorrerlos, pero no se atrevía a ir más allá de la orilla por temor al hielo quebradizo.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: «¿Cómo un niño tan pequeño fue capaz de romper un hielo de más de dos pulgadas de ancho? El hielo está muy grueso, es imposible que lo haya podido quebrar con esa piedra y sus manos tan pequeñas».

En ese instante apareció un anciano, quien les dijo: «Yo sé cómo lo hizo». «¿Cómo», le preguntaron al anciano, que contestó: «No había nadie a su alrededor para decirle que era imposible que lo pudiera hacer».