Hacer en lo secreto… y hoy lo secreto no se lleva. Queremos airear todo lo nuestro. Lo digo, pero para nada soy un ejemplo a seguir. Las redes nos tienen atrapados, aunque sea para buenos fines: evangelizar; promocionar nuestros grupos, parroquias, colegios…; transmitir nuestros valores; compartir nuestros talentos… Ahí estamos y, probablemente, es ahí donde debemos estar. Pero esta es una reflexión para otro momento.
La Cuaresma invita al sacrificio en secreto, que es doble sacrificio. Y fíjate que el sacrificio puede ser evangelizador, nada más que hay que ver la Cruz. Sin embargo, también Jesús habla de hacer en secreto. Que solo lo sepa Dios.
Hoy hay tantos sufriendo en secreto: quien ha padecido una pérdida, quien no se quiere a sí mismo, quien no ve salida en su vida, quien cree que no tiene nada que ofrecer, quien no encuentra sentido a su dolor, quien vive siempre bajo una perenne sombra… En lo secreto cargan y van tirando, en lo secreto piden, y en lo secreto tenemos que dar nuestra limosna. Eso es una auténtica revolución social: hacer el bien en lo secreto.
Y la limosna más valiosa que podemos dar es nuestro tiempo: para escuchar, para sostener, para animar, para acompañar, para dar esperanza, para arrimar el hombro, para tirar, para empujar.
Como he dicho al principio, no soy un ejemplo. Esto es un recordatorio que me hago a mí misma mientras escribo, y que deseo que sirva también para vosotros. Caridad, sacrificio, limosna…y en secreto. Y Dios, que ve en lo secreto, nos recompensará. Aunque sea esponjando y ensanchando este duro corazón, que ya es mucho.
Almudena Colorado



