jueves, 26 de marzo de 2026

CUENTOS CON VALORES: LA HONESTIDAD

La semilla de la verdad

En un pueblo lejano, el rey convocó a todos los jóvenes a una audiencia privada con él, en la cual les daría un importante mensaje. Muchos jóvenes asistieron, y el rey les dijo: Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros. Al cabo de seis meses deberéis traerme en una maceta la planta que haya crecido y la planta más bella ganará la mano de mi hija y, en consecuencia, el reino.

Así se hizo. Pasó el tiempo. Había un joven que plantó su semilla y esta no germinaba; mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas. Pasaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas.

El joven estaba demasiado triste, pues su semilla nunca germinó, y ni siquiera quería ir al palacio; pero su madre insistía en que debía ir, pues era un participante y debía estar allí.

Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfiló el último hacia el palacio, con su maceta vacía. Todos los jóvenes hablaban de sus plantas y, al ver a nuestro amigo, prorrumpieron en risas y burlas. El alboroto fue interrumpido por la llegada del rey.

Todos hicieron sus reverencias, mientras el rey se paseaba entre las macetas admirando las plantas.

Finalizada la inspección hizo llamar a su hija y después llamó de entre todos al joven que llevó su maceta vacía; atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción. El rey dijo entonces: Este es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil y todos trataron de engañarme plantando otras plantas; pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, leal y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece.

PASCUA 2026

Este año volveremos a celebrar la Pascua en Urbasa con jóvenes de nuestras presencias capuchinas, del jueves día 2 hasta el domingo día 5 de abril. Compartiremos en este blog las reflexiones y algunos de los materiales que utilizaremos para aquellos que no podáis estar físicamente. Será una hermosa manera de conectar en la distancia. Hasta pronto.

martes, 24 de marzo de 2026

EL LEGADO DE FRANCISCO: EL CUIDADO DE LA CREACIÓN

Escuchar el latido del mundo

Para Francisco, la creación no era un recurso útil ni un escenario bonito. Era una familia viva. Veía en cada criatura un destello del amor de Dios: el sol que calienta, el viento que acaricia, la luna que serena, los animales que enseñan. Su espiritualidad brotaba de la contemplación, de detenerse, de escuchar el latido de la vida que lo rodeaba.

Su respeto por la naturaleza no era un gesto romántico, sino una forma de relacionarse con el mundo desde la gratitud y la responsabilidad. Cuidar la creación era, para él, un acto de justicia y de amor. Reconocía que no somos dueños de la tierra, sino huéspedes que recibieron un regalo para custodiarlo.

Hoy, su legado es más urgente que nunca. Nos recuerda que cada gesto —reciclar, no desperdiciar, proteger, plantar, respetar— es un acto espiritual. Es mirar el mundo como él lo miraba: no como un objeto, sino como un hermano que merece cariño.

Preguntas para la reflexión personal
  •  ¿Qué parte de la naturaleza me hace sentir más conectado con Dios o conmigo mismo?
  • ¿Cómo trato, en el día a día, los recursos que uso?
  • ¿Qué pequeño gesto concreto podría hacer para cuidar mejor la creación?

domingo, 22 de marzo de 2026

SER HERMANO HASTA EL FINAL

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA

Jesús llora ante la tumba de Lázaro… y luego grita con voz fuerte: “¡Sal fuera!” No es solo un milagro: es una revelación. Jesús muestra que la muerte no tiene la última palabra, que el amor del Padre es más fuerte que toda oscuridad. Lázaro vuelve a la vida. Pero todos sabemos que un día volverá a morir.

Siglos después, San Francisco de Asís vive su propio “paso”. La tradición no habla de su muerte, sino de su Tránsito. Porque para él morir no era desaparecer, sino atravesar, no era final, sino encuentro. Pobre, ciego, agotado, acostado sobre la tierra desnuda, canta todavía… y se entrega. Francisco no “muere”, Francisco transita hacia el Amor.

Lázaro es llamado a salir del sepulcro, Francisco es llamado a entrar en la Vida. Ambos nos enseñan lo mismo: la muerte no es un muro, es una puerta. El último paso no es hacia la nada, sino hacia Dios. Jesús nos revela que la vida vence, Francisco nos muestra cómo entregarse confiando.

Tal vez hoy tengamos miedo al final, a la pérdida, al soltar... pero el Evangelio y la vida de Francisco nos susurran: no vamos hacia la oscuridad, vamos hacia el abrazo.