jueves, 23 de junio de 2022

FRATELLI TUTTI EN IMÁGENES DE ANTONIO OTEIZA

HOMBRE Y MUJER IGUALES: De modo semejante, la organización de las sociedades en todo el mundo todavía está lejos de reflejar con claridad que las mujeres tienen exactamente la misma dignidad e idénticos derechos que los varones. Se afirma algo con las palabras, pero las decisiones y la realidad gritan otro mensaje. Es un hecho que «doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos»


martes, 21 de junio de 2022

¿QUÉ DICEN LOS EVANGELIOS SOBRE EL FUTURO?

El presente de los tiempos bíblicos fue duro. Por eso mismo no vertían sus preocupaciones en el futuro, sino en el día a día. Pero el interrogante del futuro, que siempre ha acompañado el transitar humano, aparece con frecuencia en las páginas bíblicas (así en las páginas de Daniel o de Zacarías: oráculos de “aquel día”).

En la época de Jesús había una preocupación popular por la venida del Mesías que coincidiría con los días finales del mundo. No se tenía el panorama evolutivo del cosmos que todos conocemos hoy por la ciencia moderna. Jesús mismo parece que heredó este pensamiento que pasó a ser una de las primeras preocupaciones de los cristianos (como se ve en 1 Tesalonicenses). No obstante, el pensamiento de Jesús sobre el futuro pasa por los modos del presente. No es uno que olvide el presente sino, como decimos modernamente, el futuro que tendremos pasa por el presente que tenemos, que construimos.
  • En las parábolas ecológicas que hemos visto (Mt 6,24-34) se repite varias veces: “no andéis preocupados”. Las excesivas preocupaciones no solamente bloquean la posibilidad de aceptar la propuesta de Jesús, sino que también malean y llenan de sinsabores el presente.
  • En Mt 10,23 y en Mc 13,30 se desvela el pensamiento de Jesús sobre un futuro inmediato en que el mundo llegará a su plenitud. Quizá sean textos que pertenecen a las primeras comunidades porque el actuar de Jesús no está marcado por ningún frenesí de esperanza inminente.
  • Es, sin duda, la comunidad cristiana la que ha elaborado una teoría sobre un futuro inmediato influenciada por el ambiente (Mt 24,29). Estando en situación difícil, han imaginado el futuro como una consumación, un cataclismo. No conocían las teorías del expansionismo del cosmos que conocemos nosotros. Pero ni aún así, el cristianismo primitivo ha logrado mantenerse en el marco de una indudable valoración de la historia, del presente: es necesario pasar por él para entender el proyecto de Jesús
Texto: Mt 25,31-40: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.” Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?” Y el rey les dirá: “Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis».
  • Es la quinta de las instrucciones del evangelio de Mateo. La más importante: el reino alborea cuando modifica el presente a favor de los frágiles. No se trata de que triunfe una religión, sino de que las necesidades humanas, la cuota de dicha de cada cual, sea un logro.
  • Una fe que no influye el presente no es la que propone Jesús. La suya es una religión hecha para modificar la historia a favor del humilde. Si eso no se da, el reino no alborea.
  • Por eso, la propuesta de Jesús modifica el tiempo, no el cronológico, sino el humano: cuanto más nos apuntamos a la justicia, tanto antes llega la plenitud; cuanto menos trabajamos la justica, tanto se retrasa el día del reino.
  • La propuesta de Jesús quiere mejorar las relaciones humanas del presente a todos los niveles. Si esa propuesta no influye en este momento está siendo estéril.
Aplicación: El futuro queda hipotecado si no salimos de la conciencia aislada. Es muy posible que un análisis inmediato lleve a la conclusión de que en el actual devenir del mundo la conciencia aislada ocupa un centro que nadie es capaz de disputarle. Por eso mismo hay que tratar de construir un modelo ético que, al menos, aminore los efectos del imperio de la conciencia aislada.

Tiene razón el papa Francisco cuando dice: “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien” (EG 3).

Para ello será necesario asomarse al interior del hecho social para sufrir un triple impacto: a) la percepción de la implicación creatural: por el hecho de ser criatura se crea una responsabilidad común con toda otra criatura; b) la activación del sentido de familia, ya que vivir con otros humanos nos hace iguales a ellos y crea lazos de familia básica de los que no sería ético renegar; c) llegar a percibir las situaciones ajenas de dolor como algo que es parte del propio dolor, ya que la respuesta al sufrimiento del otro da la talla de nuestra propia humanidad. Si no se cultiva este mundo de relaciones internas en el seno del hecho social, la deriva hacia la conciencia aislada será siempre un peligro que acecha.

Todo ello habría de llevar a la persona a sentir un temblor común por el futuro de la vida, ya que la conciencia aislada es, sin duda, el mayor enemigo de tal futuro. Por el contrario, sea cual sea, el futuro de lo que vive está mejor garantizado cuando uno se abre a la realidad de lo otro sintiéndose parte de un todo que no anula sino que es garantía de futuro para cada persona, para cada criatura.

Fidel Aizpurúa, capuchino

domingo, 19 de junio de 2022

CORPUS CRISTI

La Eucaristía nos habla del amor de Dios hecho presencia: Dios está con nosotros; en nuestros pueblos y ciudades siempre hay una casa abierta en la que habita Dios hecho vecino de nuestras penas y alegrías, dispuesto siempre a la confidencia. ¡Cómo cambiarían nuestras vidas si fuésemos conscientes de esa verdad! La calidad de nuestra convivencia subiría muchos enteros si la contrastáramos con este divino interlocutor.

La Eucaristía nos habla del amor de Dios hecho entrega. “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo”. Y éste se tomó a sí mismo, se hizo Eucaristía y dijo: “Esto es mi Cuerpo entregado...; esta es mi Sangre derramada; tomad”.

La Eucaristía nos habla del amor de Dios hecho comunión: “Comed, bebed...; el que come mi carne tiene vida eterna”.

jueves, 16 de junio de 2022

AGARRARTE A LA VIDA

“Agarrarte a la vida” Así se llama esta nueva canción. Y quiero contaros el porqué de esta nueva composición… Desde hace años recibo mensajes pidiéndome que escriba sobre el suicidio. Desde que estudiaba Psicología es algo que siempre me ha costado comprender. Huía de él, como también lo ha hecho nuestra sociedad. Pero hace pocos meses fueron varias las señales que me hicieron por fin componer esta canción que, por supuesto, han revisado expertos, compañeros psicólogos y profesores míos de la Universidad. La he escrito de la mano de una amiga de toda la vida que está viviendo este proceso. La he hecho para ella, para mí y para todo aquel que la quiera y necesite. Y sobre todo, la he escrito para quienes viven cerca de personas que no logran ver la luz. Hay mucho estudio, trabajo, respeto, mucha emoción y muchísimo cuidado en todo lo que vais a ver y escuchar. Afortunadamente cada vez se habla más de salud mental, depresión y suicidio. Ojalá esta canción sea una herramienta más para seguir dando visibilidad a nuestro bienestar mental y emocional.

Rozalen

domingo, 12 de junio de 2022

LA TRINIDAD, UN MISTERIO QUE DA VIDA

Celebramos la fiesta del Misterio de la Santísima Trinidad: la verdad íntima de Dios, su misterio. Y la verdad fundamental del cristiano. Para unos resulta prácticamente insignificante; para otros, teóricamente incomprensible...Y así, unos y otros, por una u otra sinrazón, “pasan” de él. ¿Tanto nos habremos insensibilizado y distanciado de nuestros núcleos originales? En su nombre somos bautizados; en su nombre se nos perdonan los pecados; en su nombre iniciamos la Eucaristía; en su nombre vivimos y morimos: en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Hoy se constata una tendencia a prescindir de Dios. Insensibles, vamos acostumbrándonos o resignándonos a eso que ha dado en llamarse “el silencio de Dios”, y que otros, más audaces, denominaron “la muerte de Dios”; sin percatarse de que, en esa atenuación o desaparición del sentido de Dios, el más perjudicado es el hombre, que pierde así su referencia fundamental (Gén 1, 26-27), hundiéndose en el caos de sus propios enigmas.

¿Quién es Dios? Una pregunta desigualmente respondida, pero una pregunta ineludible, inevitable, porque Dios no deja indiferente al hombre; lo lleva muy dentro para desentenderse de Él.

Para nosotros, ¿quién es Dios? Dios no puede ser afirmado si, de alguna manera, no es experienciado. ¿Qué experiencia tenemos de Dios? ¿Tenemos alguna? ¿O solo lo conocemos de oídas? Estamos expuestos a un grave riesgo: acostumbrarnos a Dios, un Dios cada vez más deteriorado por nuestras rutinas. Un Dios al que llamamos “nuestro dios”, quizá porque le hemos hecho nosotros, a nuestra medida, y que sirve para justificar nuestras cómodas posturas, sin preguntarnos si ese “dios” es el Dios verdadero.

“A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado” (Jn 1 ,18). Jesús es quien esclarece el auténtico rostro de Dios, su auténtico nombre. Y no recurrió a un lenguaje difícil, para técnicos, sino accesible a todos: Dios con nombres familiares: Padre, Hijo y Espíritu de Amor. Dios es familia, diálogo, comunión. Jesús no tuvo interés en hacer una revelación teórica de Dios, esencialista, sino concreta. Por eso Dios para nosotros más que un misterio, aunque no podemos por menos de reconocer un porcentaje de misterio, es un modelo de vida (Mt 5, 48; Lc 6,36).

Porque Dios es Familia, quiere que “todos sean uno, como Tú y Yo somos uno” (Jn 17,21); porque es Diálogo, quiere veracidad en nuestras relaciones: “Vuestro sí sea sí...” (Mt 5,37); porque es Salvador, quiere que nadie se coloque de espaldas a las urgencias del hermano: “Tuve hambre...” (Mt 25,35); porque “es Amor” (8I Jn 4,), quiere que nos amemos...

Esto es creer en Dios, vivir a Dios. “Si vivimos, vivimos para Dios” (Rom 14,8)... Ser creyente es una cuestión práctica y de prácticas. Dejar que Dios sea Dios en la vida. Dejar que Dios sea realmente lo Absoluto, el Primero y Principal. Lo Mejor. Solo Dios. Pero no solos con Dios, porque Dios no aísla. Quien abre su corazón a Dios de par en par experimenta inmediatamente que ese corazón se convierte en “casa de acogida”.

REFLEXIÓN PERSONAL

  • ¿Qué experiencia tengo y testimonio de Dios?
  • ¿Es un “por si acaso” en mi vida?
  • ¿Con qué pasión busco su rostro?
Domingo Montero, capuchino

jueves, 9 de junio de 2022

ESPÍRITU DE HUMILDAD

La humildad no vende. Esta pasada de moda, caduca, vencida, demodé. Pertenece a otra época, a otra moral, incluso. Pasa lo mismo con el espíritu de sacrificio, que mi abuela aún invoca, porque se ve que en su niñez les inculcaron que tenían que sacrificarse y ofrecer esos sacrificios. En plan un poco comercial, la verdad, como si porque uno no bebiera cuando le acuciaba la sed fuera a aparecer un pozo en África.

Tal vez pedagógicamente no fuera perfecto, pero esas enseñanzas que hoy ya no se imparten no han sido sustituidas de forma eficaz. La Iglesia, y nosotros como Iglesia, seguimos necesitando humildad y también espíritu de sacrificio.

La humildad es necesaria, pero es muy difícil reivindicarla. Si a un especialista en marketing le pides una campaña sobre la humildad se echa a llorar. ¿Qué promocionas ahí, a qué estímulos apelas?

La humildad es necesaria porque no somos perfectos, y hemos de ser capaces de reconocer nuestras limitaciones. Implica ver en el otro no a un competidor, sino a un maestro, en tanto que es mejor que uno mismo en determinados aspectos.

La humildad se predica de las personas, pero la misma palabra lleva implícita un matiz peyorativo o, peor aún, conmiserativo. «Humildes orígenes», decimos, para añadir: «pero supo labrarse un porvenir»… Es una 'cualidad' a superar, no es algo en lo que instalarse.
Sin embargo, es una cualidad cada día más necesaria en este mundo de petulantes en el que todos sabemos de todo y nunca nos equivocamos.

Un sacerdote fallecido en la pandemia predicaba mucho sobre la humildad. De las personas, y de las instituciones. De la Iglesia. Porque cuanta mayor altura intelectual se tenga, decía, más humilde se debe ser.

De poca gente se puede decir que sea humilde como algo positivo. No sabemos reconocer la grandeza de la humildad, no hemos sido educados para ello. Por eso nuestra cultura no es completa. Trabajamos para el reconocimiento, y llegamos a creer, humanamente, que nuestros logros nos pertenecen, que nos los hemos ganado.

No sabemos reconocer la mano de Dios en nuestros talentos, muy raras veces se los agradecemos. Y mucho menos admitimos que Dios también se ha esforzado en los demás, y los ha hecho mejores que nosotros. Aceptar una cosa tan simple nos cuesta tanto, que optamos por no hacerlo. Y no voy a echarle la culpa al mundo, a los anuncios y al modelo de sociedad que se nos propone. Porque es la propia Iglesia la que tiene que predicar desde la humildad y recordarnos, a día de hoy, esa actitud que mantiene su vigencia. Y somos nosotros los que debemos aceptar nuestra limitación, y hacerlo de buen grado, aceptando la humildad no como una pose, sino como una actitud de agradecimiento a Dios y reconocimiento a los otros.

Isabel Ferrando

martes, 7 de junio de 2022

DADOR DE VIDA

Hablar del «Espíritu Santo» es hablar de lo que podemos experimentar de Dios en nosotros. El «Espíritu» es Dios actuando en nuestra vida: la fuerza, la luz, el aliento, la paz, el consuelo, el fuego que podemos experimentar en nosotros y cuyo origen último está en Dios, fuente de toda vida.

Esta acción de Dios en nosotros se produce casi siempre de forma discreta, silenciosa y callada; el mismo creyente solo intuye una presencia casi imperceptible. A veces, sin embargo, nos invade la certeza, la alegría desbordante y la confianza total: Dios existe, nos ama, todo es posible, incluso la vida eterna.

El signo más claro de la acción del Espíritu es la vida. Dios está allí donde la vida se despierta y crece, donde se comunica y expande. El Espíritu Santo siempre es «dador de vida»: dilata el corazón, resucita lo que está muerto en nosotros, despierta lo dormido, pone en movimiento lo que había quedado bloqueado. De Dios siempre estamos recibiendo «nueva energía para la vida» (Jürgen Moltmann).

Esta acción recreadora de Dios no se reduce solo a «experiencias íntimas del alma». Penetra en todos los estratos de la persona. Despierta nuestros sentidos, vivifica el cuerpo y reaviva nuestra capacidad de amar. Por decirlo brevemente, el Espíritu conduce a la persona a vivirlo todo de forma diferente: desde una verdad más honda, desde una confianza más grande, desde un amor más desinteresado.

Para bastantes, la experiencia fundamental es el amor de Dios, y lo dicen con una frase sencilla: «Dios me ama». Esa experiencia les devuelve su dignidad indestructible, les da fuerza para levantarse de la humillación o el desaliento, les ayuda a encontrarse con lo mejor de sí mismos.

Otros no pronuncian la palabra «Dios», pero experimentan una «confianza fundamental» que les hace amar la vida a pesar de todo, enfrentarse a los problemas con ánimo, buscar siempre lo bueno para todos. Nadie vive privado del Espíritu de Dios. En todos está él atrayendo nuestro ser hacia la vida. Acogemos al «Espíritu Santo» cuando acogemos la vida. Este es uno de los mensajes más básicos de la fiesta cristiana de Pentecostés.

José Antonio Pagola

viernes, 3 de junio de 2022

HERMANO SOL

El día veintiuno de junio es el día más largo en cuanto a horas de luz se refiere. Coincidiendo con el solsticio de verano, en el hemisferio norte se celebra el día internacional del sol. Se nos recuerda así la importancia que tiene el astro rey para nuestra vida y para la vida en el planeta Tierra.

Es vida, y sin él la Tierra no sería habitable. Es la estrella más cercana a la tierra en torno a la cual giran los planetas del sistema solar. El sol no solo es importante, sino también es fundamental. Es la fuente de energía más grande para todos los seres vivos. Energía limpia e inagotable, que proporciona calor y luz. Cada vez estamos más sensibilizados sobre la importancia que tiene para nuestra vida y como fuente de energía renovable que nos permita contaminar cada vez menos y cuidar nuestra casa común.

Muchas culturas han celebrado a lo largo de la historia sus ritos en torno al sol. De hecho, la festividad de San Juan, próxima a este día, se cristianizó, y sus hogueras tienen su origen en estas fiestas paganas del culto al Sol.

El Sol en la espiritualidad franciscana ha tenido y tiene un lugar especial. Desde niños aprendimos a llamarlo hermano, “hermano sol”, como lo llamaba Francisco de Asís, a él y a todas las criaturas en su Cántico de la Criaturas o Cántico del hermano sol, por ser la primera criatura citada en tono de admiración. Además, la primera película de San Francisco que recordamos también tiene por título “Hermano Sol, Hermana Luna”. Tal vez sean estos los primeros “documentos” que nos ayudaron a conectar con la visión franciscana de la vida. En ellos aprendimos de Francisco su visión de Fraternidad Universal, vinculada al amor a la creación. Francisco es el primero que en el cristianismo emplea el apelativo de hermano o hermana para las criaturas inanimadas, ampliando el sentido de hermandad que en el Nuevo Testamento se emplea solo para las personas.

Muy pronto también aprendimos que las palabras de San Francisco fueron escritas al final de su vida mientras se encontraba casi ciego y enfermo. A través de su sufrimiento San Francisco compuso este himno de alabanza a Dios por todas las maravillas de la Creación. El Cántico es la música de fondo que acompaña a Francisco a lo largo de su vida. Francisco se expresa a sí mismo al tiempo que hace de sus palabras una expresión de la armonía del mundo. Todo canta el poder, la belleza y la bondad de Dios, el mundo se muestra bello en su simplicidad, las criaturas existen de manera gratuita, ajenas al deseo de poseer.

El grupo musical español Mecano también cantó al hermano Sol. Hacemos nuestro el deseo que expresa el estribillo de su canción:

Hermano Sol, hermana Luna
que nada nunca me separe de los dos.
Hermano Sol, hermana Luna
que nada nunca me separe de mi Dios.


Benjamín Echeverría, capuchino

martes, 31 de mayo de 2022

ES TIEMPO DE ABRAZAR

Una vez nacemos y llegamos a este mundo una de las primeras cosas que vivimos es el abrazo de nuestros seres queridos, el cual se nos regala para sentir su amor hacia nosotros, para darnos una calurosa bienvenida, a partir de ese momento abrazamos y nos abrazan todo el rato.

Es de los gestos más sencillos pero, ¿cuántos significados puede tener un abrazo?

Abrazamos para dar las gracias, para dar la enhorabuena, abrazamos para consolar a quien está triste, para hacerle sentir a alguien que no está solo, abrazamos para apoyarnos ante una dificultad o fracaso, abrazamos para demostrar amor, cercanía y empatía, abrazamos para saludar o despedir a alguien, abrazamos para hacer sentir en casa o para transmitir que todo va bien, en definitiva abrazamos continuamente, tanto que a veces pierde su significado y se convierte en un gesto rutinario y mecánico cuando lo hacemos de forma rápida y vacía.

La pandemia nos ha demostrado que necesitamos afecto, necesitamos sentirnos queridos, entrar en contacto con aquellos a los que queremos, recordando así que en los abrazos silenciosos pueden estar contenidas todas las palabras y todas las expresiones del alma que no hemos sido capaces de expresar de otra manera. Es en ese momento cuando deseamos que el abrazo nunca termine, que dure para siempre, porque son una conexión entre almas, una fusión que deja una huella imborrable tanto en el corazón que los recibe como el que los da.

Abracemos cuando no sepamos qué decir, los abrazos mejoran nuestra autoestima, nos animan, reducen el estrés, nos hacen sentir queridos, son beneficiosos tanto a nivel emocional como a nivel fisiológico.

El libro de Eclesiastés nos dice: “Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado; un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar; un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar; un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse (…).”

Hay un tiempo para todo, ¿por qué perderlo pensando en aquello que pudimos hacer y no hicimos? Abracemos con sentimiento, no nos privemos de esa conexión sanadora y reparadora que siempre aparece en el momento que más lo necesitamos, abracemos con sentido, abracemos con corazón.

¿Y tú como quieres abrazar?
Irene Guillén

martes, 24 de mayo de 2022

JUSTICIA Y COMPASIÓN

La solidaridad que conlleva la fe cristiana, y en ella la espiritualidad franciscana, nos hace mirar el mundo con mayor profundidad. Francisco de Asís vivió en propia persona la gran misericordia que Dios tuvo con él. Así lo dice en sus escritos. Esta experiencia le empujó a ser misericordioso en su relación con los demás, sobre todo con los más pobres y necesitados. También nosotros, si vamos descubriendo la misericordia que Dios nos tiene, iremos mirando a los demás con mayor hondura en una doble dirección.

Por una parte esa mirada será más compasiva. Es decir, nos haremos cargo de la fragilidad de tantas y tantas personas. Nos dejaremos conmocionar por el sufrimiento de los demás. Esta capacidad de dejarse tocar por el sufrimiento ajeno se va adquiriendo poco a poco. Lo normal es escapar de estas realidades, no mirar, no querer ver nada de esto para que no me moleste ni me incomode. Nuestra sociedad tiende a alejarse de los sufrientes. La mirada compasiva, en cambio, nos hace más receptivos, más capaces de empatía.

Por otra parte también se aguza el sentido de justicia frente a tantas injusticias vistas como naturales en nuestra sociedad, y que son generadoras de sufrimiento y modos de vida insanos para muchas personas. La misericordia de Dios hacia cada uno de nosotros nos abre los ojos para ver que el mundo no está bien, que hay mucho que cambiar y que mejorar. Nos empuja a denunciar injusticias y males que muchas veces se maquillan en nuestro mundo.

Ahondar en esas dos dimensiones es imprescindible para avanzar y dejarse llevar por la espiritualidad franciscana. De esta profundización en la mirada sobre el mundo y las personas en ella podremos dar pasos de misericordia y de justicia. Sin misericordia la justicia se vuelve fría y la misericordia sin justicia queda en solo sentimiento sin efectos saludables para los sufrientes.

Carta de Asís, mayo 2022

domingo, 22 de mayo de 2022

GUARDAD SU PALABRA

Próximos ya a la fiesta de la Ascensión del Señor, seguimos comentando las palabras de despedida de Jesús en la tarde del Jueves Santo. Con ellas no sólo quiso abrir confidencialmente su corazón a los discípulos, sino que también quiso abrirles los ojos, clarificándoles algunos criterios para que, en su ausencia, y “antes de que suceda”, supieran interpretar correctamente las situaciones, sabiendo a qué atenerse. Pues los conflictos y los problemas no tardarían mucho en presentarse (1ª lectura).

Así, el pasado domingo considerábamos la señal del cristiano: el amor al prójimo “como Yo os he amado”, con una advertencia: “permaneced en mi amor”.

Hoy nos dice: “El que me ama, guardará mi palabra”. Y es que amar a Jesús – y al prójimo – es una cuestión práctica. No se trata de manifestaciones rotundas de fidelidad, como S. Pedro; ni de meros sentimientos (“No el que diga: Señor, Señor…” Mt 7,21); ni de escuchas incomprometidas (“Has predicado en nuestras plazas...” Lc 13,26).

“El que me ama, guardará mi palabra; el que no me ama, no guardará mi palabra”. Con ello Jesús nos quiere decir dos cosas: que solo desde el amor es posible guardar su palabra, y que solo el que guarda su palabra “permanece en su amor”, le ama de verdad.

Queda, pues, al descubierto la contradicción del que se confiesa “creyente, pero no practicante”. El que no adopta, el que no asume la praxis de Jesús, su palabra, no cree en Él ni le ama de verdad. El amor, como la fe, sin obras está muerto.

Hay que guardar su palabra. ¿Y eso qué implica? En primer lugar, conocerla -¿y ya la conocemos?- ; y, además, interiorizarla y vivirla en el día a día, impregnando con su sentido y su luz los comportamientos y actitudes personales - “¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que os digo?” (Lc 6, 46) -. En otra ocasión manifestó su desacuerdo con estas palabras “Anuláis la palabra de Dios con vuestras tradiciones” (Mt 15, 6).

Abrir el evangelio en todas las situaciones de la vida, y abrirnos al evangelio. En un mundo saturado de palabras, vacías, artificiales, contradictorias, dichas para no ser guardadas, infectadas por el virus de la caducidad; hay una palabra plena, veraz, fiel, dicha para ser guardada, con una garantía de origen, la de Jesús.

En la carta de Santiago se nos hace una advertencia muy pertinente: “Recibid con docilidad la palabra sembrada en vosotros y que es capaz de salvaros. Poned por obra la palabra y no os contentéis sólo con oírla, engañándoos a vosotros mismos” (1,21-22).

Pero, hay que reconocerlo, esto no es fácil, ni obra del sólo esfuerzo humano; se requiere la presencia y la fuerza del Espíritu Santo, como en María. Nadie como ella guardó la Palabra con tanta verdad y profundidad. Aquí reside la inigualable grandeza de María, en su entrega inigualablemente audaz a la Palabra de Dios, haciéndose total disponibilidad: “Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38. Y actuando así convirtió a la palabra de Dios en su hijo, quedando ella convertida en Madre de la Palabra y en Morada de Dios. Y en nadie como en María fue tan fuerte y tan íntima la acción del Espíritu Santo.

Abrámonos a las Palabra de Jesús, porque son más que palabras, son “espíritu y vida” (Jn 6,63); son la llave para hacer de nuestra vida una morada de Dios: “pues al que guarda mi palabra mi Padre le amará y vendremos a el y moraremos en él”. ¡Siendo así las cosas, bien vale la pena el empeño!

REFLEXIÓN PERSONAL
  • Ante la realidad eclesial, ¿soy abierto, crítico o indiferente?
  • ¿Con qué responsabilidad asumo la misión de ser luz, en ese proyecto nuevo de Dios?
  • ¿Cuál es mi actitud ante la palabra de Dios?

viernes, 20 de mayo de 2022

¿QUÉ DICEN LOS EVANGELIOS SOBRE EL DISFRUTE?

Las épocas antiguas fueron más duras que la nuestra. Por eso, hablar de una espiritualidad del disfrute a nivel popular quizá sea excesivo (Abderramán III dijo aquello de los 14 días de felicidad). Sin embargo, la historia humana siempre ha ido tras la dicha y en la Biblia queda reflejado claramente (Qoh9,7-10).

Los evangelios no ponderan directamente el disfrute. Pero no hay que olvidar algo que hemos dicho en otras ocasiones: el programa de Jesús es, ante todo, un programa de dicha. Por ella está interesado, más que por el pecado. Si se quiere construir la adhesión a Jesús, adhesión de amor, habrá que contar con el disfrute porque ¿qué es un amor sin disfrute?

  • En los evangelios hay, a veces, como dos niveles: Jesús habla a la gente de una manera, pero luego “en casa” se expresa con más detalle y amplitud (Mc 7,17). Posiblemente que tales encuentros estaban enmarcados en el gozo de la amistad profunda.
  • Dice en la escena de Zaqueo (Lc 19,1-10) que Jesús fue acusado de ir a “alojarse” en casa de un pecador. El verbo tiene unos trasfondos curiosos: alude al hecho de que, cuando un visitante se hospeda en una casa, avía primero los animales en la cuadra y luego sube para comer y “se suelta el cinturón”, se pone cómo dispuesto a la cena y a la larga charla. Algo de eso indica el verbo “alojarse”: ha hablado tranquila y disfrutantemente con un pecador. Un Jesús que habla con disfrute con nosotros. Una maravilla.
  • A veces se ha interpretado el texto de la vuelta de la misión (Mc 6,31) como ir a un sitio tranquilo a descansar, a rezar, a disfrutar. Quizá tenga más que ver con un lugar de reorientación porque no han hecho la misión correctamente (han enseñado al modo judío). Pero posiblemente el marco de la naturaleza fue gozoso para Jesús y los suyos.

Texto: Mt 11,16-19: «¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado.” Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios».

  • Este texto insólito muestra la causa del rechazo de Jesús: es que Israel es un pueblo que, por definición, rechaza a cualquier profeta que se le envía, coma o ayune. Esto es la excusa, pero en el fondo hay una actitud que impide acoger la presencia de Dios en la mediación histórica.
  • De cualquier manera es interesante que Jesús quede caracterizado como uno “que come y bebe”, como uno que disfruta con lo más básico de la existencia humana. No es un profeta en el monte, no es un asceta ayunante, no es un rechazador de los caminos de la vida. Es uno como todos que disfruta comiendo y relacionándose.
  • Los “títulos” de comilón y borracho son extraños aplicados a Jesús pero definen muy bien su sintonía con el camino humano, aunque sea por vía del insulto. Un Mesías mezclado a lo nuestro, a nuestros gozos y sinsabores.
  • Las obras de Jesús a favor de la persona hacen ver “la sabiduría de Dios”, la certeza de que Dios ha elegido el camino humano para manifestarse y que apartarse de ese camino, no disfrutarlo, no es la opción adecuada.

Aplicación: La sociedad moderna parece que cuida el cuerpo, incluso en exceso, aunque sea solamente la parte de la corporalidad. Habría que ir construyendo una espiritualidad sobre y desde el cuerpo, por paradójico que parezca. El abandono del cuerpo lleva al abandono de la espiritualidad, no lo olvidemos. Podemos llegar a preguntarnos, y sólo en apariencia es paradójico, si la causa de que en Occidente hayamos dejado de lado muchas veces al Espíritu Santo no será precisamente haber desacreditado y marginado el cuerpo humano. ¿Por qué, pues, no comenzar por una espiritualidad corporal a través del aprecio sensato y valorativo de los sentidos? ¿Por qué no elaborar una saludable espiritualidad corporal desde el disfrute del cuerpo? Disfrutar de la comida saludable, compartida; porque comer no es solamente nutrirse sino, la evidencia de que estamos llamados al banquete grande de la vida. Disfrutar con la naturaleza porque es madre que cobija y hermana que acompaña. Disfrutar con la lectura porque es lugar donde se recrea el alma. Disfrutar con el silencio porque ahí nos resituamos y nos rehacemos. Disfrutar con los abrazos, las caricias y el contacto físico porque con él hablamos el lenguaje del amor en modos eximios. Disfrutar con el canto porque es una ventana del alma a la vida. El disfrute, tan denostado por viejas espiritualidades, es un modo de reconciliación óptimo con nuestro cuerpo, un bálsamo y un paliativo de las incomprensiones y heridas que le inferimos. Sin la recuperación de la corporeidad es imposible avivar el espíritu humano.

Fidel Aizpurúa, capuchino

miércoles, 18 de mayo de 2022

LA ARMONÍA DE LA FRATERNIDAD

La espiritualidad gozosa de la Pascua se vierte en un modo de pensar sentir y actuar, en una cultura que lo es de vida. La vida que se asienta en la sencillez, en el cuidado y la ternura, en el nosotros universal, y en el reconocimiento de nuestro ser criaturas que nos conduce al deseo de vivir conectados y enlazados con toda la naturaleza y con toda la humanidad. Criaturas entre todas las criaturas, por razón de origen y de horizonte esperanzado, estamos llamados a vivir en la armonía de la fraternidad. La oración de Francisco de Asís llamando hermanos a todos los seres no es sino la expresión gozosa del hombre que se ha encontrado con el Cristo glorioso y sabe mirar todo lo que le rodea como parte de sí mismo, llamado a la misma salvación.
Caritas Cuaresma-Pascua 2022

domingo, 15 de mayo de 2022

EL MANDAMIENTO DEL AMOR

Todos gustamos de identificarnos, y hoy abundan los signos y emblemas identificativos. Como cristianos no deberíamos renunciar a esta voluntad de identificarnos, el problema está en los signos y manifestaciones en que hacemos recaer esa identificación. Algunos son, es cierto, demasiado ambiguos y superficiales. Jesús, sin embargo, nos lo ha dicho claramente: la señal es el amor.

Ése es el mandamiento nuevo. Pero, ¿no se prescribía ya en el AT el mandamiento del amor al prójimo? ¿Por qué entonces se le llama nuevo? ¿En qué consiste esa novedad? “Amarás al prójimo como a ti mismo” decía el AT; Jesús introduce un cambio: “como yo os he amado” (Jn 13,34), y ahí está la novedad. ¿Y cómo nos ha amado Jesús? Hasta el fin; no se reservó nada: “se vació” (Flp 2,7). Con un amor radical, porque “nadie ama más que el que da la vida” (Jn 15,13). Con un amor sin prefijos ni presupuestos: no espera a que seamos buenos para amarnos, nos hará buenos su amor. Con un amor preferencial por lo perdido... Así nos ama Cristo.

Pero este amor gratuito y radical nos urge a permanecer en él. Permanencia que tiene olor, calor y color humanos, de hombres y mujeres con los que tenemos que convivir según el nuevo esquema de Jesús: amándoles y sirviéndoles allí donde están y así como son.

Nuestra inmadurez afectiva nos lleva a ser sectarios frente a los que no son como nosotros; a despreciar a los que tienen puntos de vista distintos a los nuestros; a separar definitivamente o a no querer recibir a alguien por el hecho de tener un planteamiento o un enfoque social, política o religioso que no compartimos. Actuando así quizá no caemos en la cuenta de que nos estamos oponiendo al designio de Dios respecto de cada hombre, que fue crearlo a su imagen y semejanza - la de Dios -. Nosotros, en cambio, pretenderíamos conformar a todos a nuestra imagen y semejanza, amando en los otros sólo lo que amamos de nosotros en ellos, lo que nos satisface y coincide con nosotros. Pero eso no es amor al prójimo sino “amor propio”, eso no es amor sino egoísmo.

“Permaneced en mi amor” (Jn 15,9), “amad como yo os he amado”; ésta es la novedad. Entendiendo bien que eso no es una invitación sentimental ni al sentimentalismo, sino a recrear los sentimientos de Cristo Jesús. Ni es, tampoco, una propuesta indiscriminada a permanecer en cualquier amor, sino en el que hemos sido amados por Cristo.

Ésta es la señal (cf. Jn 13,35). “Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (I Jn 4,16). Y desde entonces creer no es pensar, sino amar como Cristo nos ama. Y este amor será el principio de esa renovación de que nos habla la segunda lectura. Los cielos nuevos y la tierra nueva comienzan en un corazón nuevo, renovado por el amor.

REFLEXION PERSONAL
  • ¿Soy consciente de que “hay que pasar mucho para entrar en el Reino”?
  • ¿Con qué energía e ilusión colaboro a ese proyecto de cielo nuevo y tierra nueva?
  • ¿Es el amor de Cristo mi plataforma vital? ¿Siento su urgencia?
Domingo Montero, capuchino

jueves, 12 de mayo de 2022

RESUCITÓ EL SEÑOR

Señor eres el aire fresco de la bondad que alivia el calor del fuego que no me deja vivir en paz, quiero descubrir en mi vida que vivo estás.

SEÑOR, que descubra que vivo estás… en mi acontecer diario y en las preocupaciones cotidianas que me alejan de ti.

SEÑOR, que descubra que vivo estás… y resuciten así cada uno de mis sentidos para que sepan ver, escuchar, sentir al necesitado que se cruza en mi vida pidiéndome que abra mi corazón a él.

SEÑOR, que descubra que vivo estás… y que de esta forma pueda construir tu reino y sentirme de verdad dentro del plan de salvación que tú has construido.

SEÑOR, que descubra que vivo estás… y pueda escuchar una vez más tú Palabra que quiere ser resucitadora para mi corazón y en mi día a día.

SEÑOR, que descubra que vivo estás… para poder también yo resucitar y dar siempre testimonio de Ti y consiga despertar aquellos que duermen en la indiferencia y en la increencia.

SEÑOR, que descubra que vivo estás… para que toda mi vida, todo mi ser, se convierta templo vivo de tu Espíritu y sea yo también aire fresco y refugio, que sea capaz de ser misericordia y aceptar al otro.

SEÑOR, que descubra que vivo estás… y así descubrirte y que mi vida tenga el sabor y el perfume de tú Resurrección.

SEÑOR, que descubra que vivo estás… Amén.

Paco Jaldo
 

domingo, 8 de mayo de 2022

EL BUEN PASTOR

La imagen de Dios como pastor se remonta a los profetas (Jer 23,1-2; Ez 34). También los salmos conocen este perfil divino (Sal 23,1; 80,2). Con ella se quería descalificar a los falsos pastores, que no guiaron al pueblo según el designio de Dios, y sobre todo ratificar que Dios en persona asumirá ese quehacer. “Yo mismo buscaré a mis ovejas y las apacentaré...; buscaré a la oveja perdida y traeré a la descarriada...Y suscitaré un pastor que las apaciente” (Ezq 34,11-23). ¿Cómo no ver en la parábola de la oveja perdida (Mt 18,12-14; Lc 15,4-7) y sobre todo en la imagen de Jesús, el Buen Pastor (Jn 10), el cumplimiento de esa profecía? La carta a los Hebreos hablará de Jesús como “el gran Pastor de las ovejas en virtud de la sangre de una Alianza eterna” (13,20)

Es cierto que esta imagen -Pastor y ovejas- hay que despojarla de toda connotación gregaria, pues por ser oveja -discípulo de Jesús- no es un hecho gregario sino personal.

Jesús es el Buen Pastor, que conoce personalmente y da vida personal -su vida y “en abundancia” (Jn 10,10)- por y a sus ovejas. Ovejas que son un don del Padre -“mi Padre me las ha dado”-; ovejas que son su propiedad -“nadie puede arrebatármelas”- ¡Qué serenidad y confianza para nuestra vida sabernos conocidos y amados así por Cristo!

Pero ese conocimiento del Buen Pastor implica el reconocimiento-seguimiento de las ovejas -“escuchan mi voz y me siguen”-. ¡Qué responsabilidad para nuestra vida! Porque esto tiene consecuencias muy importantes. Ese seguimiento es, en primer lugar, acogida: supone reconocer el paso de Dios por mi vida. “Mira que estoy a la puerta llamando” (Apo 3,20); es conocimiento y personalización de los núcleos fundamentales de la persona de Jesús: sus sentimientos (Flp 2,5ss), su mentalidad (I Cor 2,16), su estilo (I Jn 2,6), hasta convertirle en protagonista de la propia existencia (Gal 2,20); es, finalmente, testimonio que, como nos recuerda la 2ª lectura, ha de ser veraz, es decir, sincero, profundo y hasta sangrante.

¿Tenemos conciencia, experiencia de esta vida y de esta presencia del Buen Pastor? ¿Sentimos su pertenencia a Él como algo fundamental? ¿Languidecemos por inanición o nos alimentamos con su pasto vivificante?

¿Escuchamos y seguimos la voz del Señor o andamos descarriados y perdidos por caminos sin futuro tras la voz de mercenarios?

Pero, no lo olvidemos, también Jesús, es presentado como el Cordero, degollado.

REFLEXIÓN PERSONAL

  • ¿Qué resonancias personales evoca en mí la imagen del buen Pastor? 
  • ¿Reconozco y escucho su voz? 
  • ¿Cómo ejercito yo mi responsabilidad “pastoral” (todos la tenemos)?
Domingo Montero, capuchino
 

jueves, 5 de mayo de 2022

EL CAMINO DE LOS CAPUCHINOS

La propuesta de peregrinación/recorrido a las raíces de la Orden de los Hermanos Capuchinos nace de la conciencia de un gran patrimonio que nuestros hermanos nos han entregado, que puede ser compartido con muchos, paso a paso.

El Camino de los Capuchinos es un recorrido de casi 400 km. a recorrerse a pie (y a partir del año que viene también en bicicleta), que atraviesa los lugares que marcaron los inicios de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos: entre los cuales el eremitorio de Acquarella en Albacina, el convento de Renacavata en Camerino y oros antiguos conventos capuchinos y lugares que la presencia de los primeros hermanos dejaron profundas y duraderas marcas, en particular por medio de sus santos. El camino ofrece la oportunidad de recorrer la historia de los capuchinos y de apreciar de modo tangible su espiritualidad, también a través del encuentro con los religiosos de hoy. La novela histórica Lo spirito dei cappuccini, escrita a propósito de la peregrinación y en diálogo con ella, ayudará al caminante a conocer y gustar el audaz nacimiento de la Orden Capuchina; además, para enriquecer más la experiencia del camino, en poco tiempo estarán disponibles posdcast espirituales que acompañarán al peregrino etapa tras etapa. El Camino de los Capuchinos es una experiencia integral y una oportunidad pastoral de encuentro con los peregrinos, que podrán se acompañados, acogidos y alojados en nuestros conventos.

El recorrido se desarrolla en 17 etapas. Parte del Colle dei Santi di Fossombrone, tiene su centro en el convento de Renacavata en Camerino, y termina en la tumba de San Serafín de Montegranaro en Ascoli Piceno. El camino es un continuo de subidas y bajadas con una distancia media entre etapas de 21,5 km. (la más corta de 17 km., la más larga de 27 km.) y los desniveles a veces son considerables, por lo que no es aconsejable comenzar el camino sin una buna dosis de entrenamiento previo. El camino puede ser realizado de una vez o dividido en dos o tres partes, según la disponibilidad de tiempo de cada uno. En cada etapa es posible permanecer en distintos tipos de alojamiento que están indicados en la página web del camino: conventos u otras estructuras religiosas, bed & breakfast, agroturismo u hoteles, con los cuales se realizó un convenio para ofrecer precios favorables a los peregrinos, como también muchos restaurantes se pusieron a disposición para ofrecer un “menú peregrino” a 15 € para considerar las necesidades de todos.

Como en todo camino respetable, al peregrino se le entrega una Credencial en la cual se le pondrá un sello en cada etapa, y al fin del recorrido se le entregará un Testimonium que certifica el camino realizado y que quedará como un bello recuerdo de la experiencia vivida. Una verdadera y propia guía impresa del camino está disponible sólo a partir del año que viene; mientras tanto, el camino ya se puede recorrer con total seguridad con la ayuda de la señalización puesta a lo largo de las rutas y descargando gratuitamente de la página web las pistas GPX y las descripciones PDF de cada etapa.

Finalmente, acerca de cada etapa e informaciones más detalladas se puede encontrar en la página https://www.camminodeicappuccini.it/es/, que está traducida en siete idiomas para ser accesible a todos los capuchinos del mundo y a aquellos que quisieran acompañar, así mismo ya están activas la página de Facebook https://www.facebook.com/ilcamminodeicappuccini y la de Instagram https://www.instagram.com/ilcamminodeicappuccini/ en las que es posible seguir todas las actualizaciones. A este punto no queda más que encontrar algunos días libres, entrenarse un poco, preparar la mochila y partir, recordando lo que escribe san Francisco en la Regla: que los hermanos no se apropien de nada y vayan como peregrinos y extranjeros por este mundo. ¡Buena peregrinación!

martes, 3 de mayo de 2022

PASTORA CELESTIAL

La figura de la Virgen tiene en la fe y en la espiritualidad cristiana un lugar importante. Esta importancia no viene tanto de una gran reflexión teológica que haya hecho la Iglesia a lo largo de la historia, sino que nos viene más por cauces más sencillos y populares como son una tradición heredada y la devoción vinculada a una advocación mariana concreta.

El pueblo cristiano con la figura de María ha llenado el vacío de una religiosidad, de una espiritualidad y de una teología, donde el protagonismo era del varón. Por eso en muchos momentos la devoción a María ha servido para entender y relacionarnos con Dios, que tiene entrañas de madre, desde otras claves más cercanas y caseras: desde la cercanía que proporciona una madre en la relación con sus hijos. De María sabemos poco, pero sabemos lo suficiente.

En la tradición y espiritualidad franciscanas se ha hablado del amor que tenía San Francisco a María. Quienes escribieron sobre él, nos dicen que era un gran devoto de la Virgen. “Rodeaba de amor indecible a la Madre de Jesús, por haber hecho hermano nuestro al Señor de la majestad”, escribe su biógrafo Tomas de Celano (2Ce 198). La devoción a la Virgen no la aprendió de los libros, sino a través de la oración y de la meditación. Tal vez por eso la mayor parte de las afirmaciones de San Francisco sobre la Virgen se encuentran en sus oraciones y en sus cánticos espirituales.

María recibió todo de Dios, y por eso para Francisco la alabanza a María siempre es al mismo tiempo alabanza a Dios, que la escogió y la llenó de gracia. Las alabanzas a la Virgen son al mismo tiempo alabanzas a Aquel que hizo en ella obras grandes. En uno de sus escritos, en la antífona del Oficio de la Pasión, escribe: “Santa Virgen María, no ha nacido en el mundo entre las mujeres ninguna semejante a ti, hija y esclava del Altísimo Rey sumo y Padre celestial, madre de nuestro Santísimo Señor Jesucristo, esposa del Espíritu Santo”. (OfP Ant)

San Francisco también tenía especial predilección por los lugares marianos, por las iglesias y capillas puestas bajo la protección de la Virgen María. Seguramente que también nosotros en este mes de mayo encontraremos un hueco para rezar en alguna de estas iglesias o altares ante alguna imagen de la Virgen. Tal vez participemos en distintos rezos que se organizan en nuestras iglesias: el rosario, el ejercicio del mes de mayo, las flores, etc.

Los Capuchinos la recordaremos de una manera especial bajo la figura de la Madre del Buen Pastor. Así expresamos la convicción de que, junto a su Hijo, El Buen Pastor, nos cuida, protege y pastorea y está siempre con nosotros. Ante ella diremos: “Pastora celestial, miradnos con amor, que ovejas vuestras son los que hoy claman a Vos…”

Benjamín Echeverría, capuchino

domingo, 1 de mayo de 2022

UN AMOR DE VERDAD

Afirmar que Jesús vive y convive, que está presente en la vida de sus discípulos, es la finalidad de los relatos evangélicos de las apariciones. Por la resurrección Jesús no ha roto con los suyos. Sigue llamándoles “mis hermanos” (Jn 20,17), acompañándoles (Lc 24,13-35), inspirándoles (Lc 24,36-49) y compartiendo sus tareas. Así, hoy le vemos siguiendo atentamente, desde la orilla, una noche de trabajo de un grupo de discípulos, capitaneado por Pedro, en el lago de Galilea.

El relato, a primera vista sencillo, está, sin embargo, cargado de simbolismo. Su intención no se reduce a la información sobre un hecho puntual y aislado, el de una pesca milagrosa; eso, con ser importante, no es trascendente. El evangelista quiere manifestarnos algo más profundo.

Porque ese “ir a pescar” de Pedro y los apóstoles es un ir a la misión evangelizadora; ese “lago” simboliza el mundo, y la “barca”, la iglesia; esa pesca nocturna simboliza la misión “autónoma” sin la compañía del Señor. Los “ciento cincuenta peces grandes” hablan de la plenitud y fecundidad de la misión; la “red que no se rompe” a pesar de la cantidad y magnitud de la pesca, significa la capacidad de acogida de la Iglesia; la “orilla” desde la que Jesús ordena y espera, es su puesto de vigía como Señor de la Iglesia y de la historia; la comida preparada por Jesús, la eucaristía, alimento y fortaleza de todo evangelizador… Pero, sobre todo, en esa pesca hay un antes y un después, un vacío y una plenitud, un trabajo estéril y un trabajo fecundo: la diferencia la marca la orden de Jesús -“Echad la red”- y su presencia.

Éste es el núcleo del relato: la Iglesia, en su misión, solo es fecunda en la obediencia y en la comunión con el Señor; no cuando toma iniciativas o adopta estrategias autónomas, por muy programadas y técnicas que parezcan. “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5). Y esta obediencia al Señor, como nos recuerda la 1ª lectura, exige ciertas “desobediencias”. “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Sin buscar la confrontación, la Iglesia, sin embargo, no debe adoptar posturas tibias ni ambiguas. Ni debe extrañarse de ser criticada y hasta perseguida; a la Iglesia solo debe preocuparle la fidelidad al Señor: ahí está su cruz, pero también su resurrección. Y esto tiene su aplicación a la vida personal.

Cada uno hemos de convencernos de que sin la vinculación personal y entrañable con Cristo, nuestra red estará siempre vacía, o llena de otras cosas. Y que esta conexión vital con el Señor no es un mero sentimiento, sino que está exigiendo una obediencia fundamental a Dios antes que a los hombres. Lo que no es una excusa o pretexto para no obedecer a nadie, sino un criterio para clarificar y dignificar nuestra obediencia. Hay dos modos de vivir, pero sólo uno es fecundo: vivir en el nombre del Señor, a su estilo. No se nos ha dado otro Nombre. Jesús es el único por el que se pueden morir y vivir (2ª lectura).

El relato evangélico se cierra con un cara a cara entre Jesús y Pedro. Un cara a cara que no culmina en una profesión de fe sino de amor. Jesús no le pregunta a Pedro: ¿Crees en mí?, sino ¿me amas? Y es que creer es, en definitiva, una cuestión de amor. Pedro recuerda en ese momento sus infidelidades, pero esas infidelidades no le bloquean. Y se confía a la misericordia de Jesús: “Tú lo sabes todo; sabes que te amo”.

Retengamos estos dos mensajes: vivir en el nombre y al estilo de Jesús y entender la fe como una cuestión de amor. Porque creer no es cuestión de muchas “verdades” sino de una Verdad, la verdad del Amor que se traduce en un amor de verdad.

REFLEXIÓN PERSONAL

  • ¿Qué implica obedecer a Dios antes que a los hombres?
  • De los dos modos de vivir, ¿cuál es el mío?
  • ¿Siento como propia la misión evangelizadora de la Iglesia?
Domingo Montero, capuchino

miércoles, 27 de abril de 2022

VIVIR EN EL AMOR

Todos sabemos que nuestra fe habla del mandamiento del amor tal como Jesús lo dijo: “Que os améis los unos a los otros como yo os he amado”. Tanto hemos hablado y escuchado sobre esto que ya no nos sugiere nada novedoso. Y sin embargo es uno de los secretos más importantes de nuestra fe, porque descubrir esto en nuestra historia persona concreta es lo que más nos acerca al misterio de Jesús, a lo que le movió en su vida.

Aprender a amar es tarea de toda una vida y más. Aprendemos a amar cuando recibimos amor, cuando hay personas que nos atienden con cariño en nuestras necesidades; también cuando somos capaces de dedicarnos a atender las necesidades de otras; cuando gozamos de una relación que parece que nos hace tocar el cielo; o cuando en medio del sufrimiento y de la frustración sabemos que nos debemos a personas con las que nos hemos comprometido en la vida.

Vivimos muchas razones y motivos para amar y para no amar; hay infinidad de situaciones que facilitan o dificultan el amor; habrá circunstancias en las que tendremos que hacer muchas y grandes cosas por amor; también habrá otras en las que no podemos hacer nada, sólo estar y aguantar. Pero en todas habrá que amar. Por eso, como dice Pablo, el amor es paciente, servicial, no es envidioso…; el amor siempre estará ligado a la humildad. Y sobre todo, el amor está ligado a alguien, a un tú, porque si no hay un tú, no es amor sino una idea, hacer filosofía del amor. Y el amor cristiano es amar sobre todo a un Tú personal, alguien vivo que ama, que salva.

El amor más que un mandamiento o una norma a cumplir será un don que nos hace vivir.

Carta de Asís, abril 2022

domingo, 24 de abril de 2022

DOMINGO DE LA MISERICORDIA

Una cosa bien clara dejan los relatos evangélicos: la resurrección de Jesús no fue una invención de los discípulos; éstos fueron los primeros y los más sorprendidos. Tal vez por eso quiso Cristo dedicar cuarenta días a explicar a los suyos este misterio de luz que tanto les costaba penetrar. ¡Había sido tan real y tan cruel su muerte!

A los dos días de la crucifixión, los discípulos habían empezado a resignarse ante lo irremediable: dar por perdido a Jesús y a su causa. Pero Jesús no podía resignarse a esa idea y quiere meterles por los ojos y por las manos su resurrección, con la paciencia de un maestro que repite la lección una y otra vez con distintos recursos.

Las apariciones de Jesús no son un jugar al escondite; son las últimas lecciones del Maestro antes de que los discípulos se abran al mundo con la insospechada novedad del evangelio. Eso fueron los cuarenta días que siguieron a la resurrección: una pugna de la luz contra el temor que cegaba los ojos de los discípulos. Y éste es el contexto del relato evangélico que acabamos de leer: miedo, retraimiento, desorientación...

La resurrección del Señor no es, y no fue, una creencia fácil. Y Jesús se hace presente con un saludo -la paz- y una misión -la paz del perdón en el Espíritu Santo-. Su aparición no es sólo para consolar sino para consolidar la misión que el Padre le encomendó, y que Él ahora confía a su Iglesia.

Pero faltaba Tomás. No somos comprensivos con este apóstol. Lo consideramos incrédulo cuando, en realidad, todos los discípulos habían mostrado el mismo escepticismo. Fue el primero que dijo “vayamos y muramos con él” (Jn 11,16). Tomás es como el hombre moderno que no cree más que lo que toca; un hombre que vive sin ilusiones; un pesimista audaz que quiere enfrentarse con el mal, pero no se atreve a creer en el bien. A Tomás no le bastaban las referencias de terceros, buscaba la experiencia, el encuentro personal con Cristo. Y Xto. accedió.

Y de aquel pobre Tomás surgió el acto de fe más hermoso que conocemos: “Señor mío y Dios mío”. Y Tomás arrancó de Jesús la última bienaventuranza del evangelio: “Dichosos los que crean sin haber visto”. Que no quiere decir dichosos los que crean sin conocerme, sino dichosos los que sepan reconocer mi presencia en la Palabra hecha evangelio; hecha alimento y perdón en los sacramentos; hecha comunión fraterna; hecha sufrimiento humano; pues desde la fe y el amor podemos contemplarle en las manos y los pies, la carne y los huesos de aquellos que hoy son la prolongación de su pasión y muerte.

Y es que el resucitado es el crucificado, y a Cristo resucitado sólo se accede por la comprobación de la Cruz. Necesitamos la Resurrección para creer en el valor salvador de la Cruz, y necesitamos la Cruz para reconocer quién es el Resucitado. Las llagas de Cristo, contraídas por nuestro amor, nos ayudan a entender quién es Dios y que sólo un Dios que nos ama hasta cargar con nuestras heridas y nuestro dolor, herido y dolorido Él también, es digno de fe.

Este segundo domingo de Pascua es también conocido como “Domingo de la misericordia”, desde que así lo denominara Juan Pablo II. De la misericordia de Dios con Tomás y con nosotros, pues sus “heridas”, las de Jesús, nos han curado; pero también de nuestra misericordia con los otros, porque es una llamada a reconocer al Señor en las heridas y dolores de la vida.

A Cristo resucitado se le afirma en tantos momentos y situaciones del dolor humano… Tomás nos dice que las “heridas”, las “llagas”, no son un obstáculo para creer en el resucitado, sino más bien la prueba necesaria para no confundir la resurrección con una idea o una ideología. Tocar las “llagas” con fe y curarlas con misericordia.

Habrá quienes digan: “Si no veo...”; “Brille vuestra luz...” Porque las dudas de muchos hombres surgen de la poca fe – luz de muchos cristianos. ¿Por qué surgen dudas en vuestro interior?

REFLEXIÓN PERSONAL
  • ¿Vibro ante la resurrección de Cristo?
  • ¿Es mi espiritualidad resurreccionista o rutinaria?
  • ¿Surgen dudas en mi interior? ¿Por qué?
Domingo Montero, capuchino

viernes, 22 de abril de 2022

PASCUA 2022 EN URBASA

Hemos retomado la Pascua presencial y encima en Urbasa. ¡¡Una maravilla!! Muy en familia, pudiendo vivir las celebraciones y cada encuentro con tranquilidad y mucha intensidad. Muchas gracias a todos los que lo habéis hecho posible.

domingo, 17 de abril de 2022

DOMINGO DE RESURRECCIÓN: EL TRIUNFO HUMILDE DEL HERMANO JESÚS

Como los cristianos decimos, y así es, que la resurrección es el triunfo de Jesús, podrías llegar a pensar que es un triunfo inconmensurable. Pero, en realidad, es un triunfo humilde, es el triunfo de lo que comienza, de lo que, seguramente, costará mucho lograr, ese sueño de la nueva sociedad.

Pero aunque sea humilde, para nosotros es un triunfo de mucho valor. Más aún, la resurrección es el lenguaje del triunfo en la derrota de los pobres. Es un lenguaje que difícilmente se escucha, pero él sigue hablando con tenacidad. Es una voz que cuenta muy poco en el discurso del sistema, pero que no se calla ante las injusticias. No es la voz de los sin voz, sino que es la voz sojuzgada de quienes no son escuchados. Por eso la resurrección es el grito de los empobrecidos, grito que sigue resonando por mucho que se lo quiera sofocar. Y la resurrección muestra que el itinerario de los empobrecidos no es mera negatividad, sino que apunta necesariamente a la justicia nunca satisfecha y por ello vigente. Un grito que demanda lo que no se pagó y advierte sobre ello.

No habrá de extrañar que digamos que los perdedores son los resucitadores de la historia, los que hacen que no mueran los ideales y utopías a partir de las que se puede hablar de futuro. Precisamente su característica de anhelos justos impagados hace que, por ese impago, se mantengan vigentes. La justicia no saldada los mantiene en vigencia a perpetuidad. Eso los convierte en un dinamismo que empuja a la historia hacia una plenitud que no es la del sistema, sino la de toda realidad deseosa de justicia.

Por todo ello, aunque sea un triunfo humilde, la resurrección tiene dentro una potencia imparable. Esa fuerza se cuela también en ti, aunque no la notes. Esa fuerza te dará una mirada más fraterna sobre las cosas y te hará más hermano y hermana de todos y de todo lo creado. Es Pascua, disfruta de la vida que el Hermano Jesús te da a raudales.

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL
  1. ¿Te parece que el triunfo de Jesús es humilde, pero hermoso?
  2. ¿Cómo explicarías, cuando vuelvas a casa, lo que es la Pascua?
  3. Escucha la canción de Santiago Cruz y Rozalén “Ya veremos” y mira si se puede entender desde la Pascua.
 

sábado, 16 de abril de 2022

SÁBADO SANTO: UNA SOCIEDAD DE HERMANOS

No te debería extrañar que el HERMANO Jesús tuviera entre ceja y ceja la fraternidad. Puede creerse, así nos lo han enseñado, que Jesús quería salvarnos, llevarnos al cielo, hacernos santos, etc. Pero lo que Jesús quería hacer era simplemente contribuir al nacimiento de una sociedad de hermanos.

¿Qué es una sociedad de hermanos? Una manera de vivir donde uno vale por lo que es, no por lo que tiene; un tipo de relaciones humanas donde lo más importante no sea el dinero, sino el corazón; un modo de relación en que los que mandan no estén arriba y los que no mandan, abajo. Algo de eso quería Jesús y así lo entendieron muchos. Quizá fue ese sueño el que lo llevó a una muerte injusta.

Más aún, él quería que en esa sociedad de iguales tuvieran un puesto especial los más pobres, no porque fueran mejores, sino por necesitaban más amparo. De tal manera que mientras haya excluidos, no habrá alboreado todavía el sueño de Jesús.

Es fácil que hayas escuchado a los mayores que eso de la nueva sociedad es una utopía a la que nunca se llegará. Se puede vivir con la utopía de que esta vida camina hacia su plenitud, hacia la nueva sociedad, hacia el reinado de Dios. Este camino ha de ir haciéndose desde ahora, poco a poco, en el lenguaje de los gestos. Jesús ha sido un utópico con los pies en el suelo. Para vivir como él hay que mezclar utopía y realismo.

Habrá que comenzar a construir esto por cosas sencillas. Escucha lo que dice Francisco de Asís: “Dichoso el hermano que ama y respeta tanto a su hermano cuando está lejos de él, como cuando está con él, y no dice nada detrás de él, que no pueda decir con caridad delante de él”. Hay que comenzar por estas cosas que están en nuestra mano, para que no haya escusas.

Piensa hoy en esta sociedad de hermanos. Piensa que tú puede contribuir mucho a que esto vaya adelante. Tendrás que abandonar tu deseo de ponerte por encima de los demás, deberás tener activado siempre el modo respeto. Y, sobre todo, habrás de hacer algo, lo que sea aunque fuere poco, para que los excluidos sean mejor considerados en la sociedad.

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

  1. ¿Crees que esto es un sueño inalcanzable?
  2. ¿Tú qué estarías dispuesto a hacer para que surgiera esta nueva sociedad de hermanos?
  3. Escucha este tema “Para mirar urgente” de Salomé Arricibita, puede que te ayude en tu reflexión.

viernes, 15 de abril de 2022

VIERNES SANTO: EL HERMANO PUESTO EN UNA CRUZ INJUSTA

En la celebración de esta tarde la cruz ocupará un lugar central. Pero ¡ojo! Si no se conecta con la injusticia enorme que fue aquella cruz (y no pocas cruces de hoy), si no se estremece uno ante el dolor que causa la injusticia en todas sus variantes, la veneración de la cruz pierde sentido.

Por eso piensa: El silencio de la cruz es el muro último de ese duro silencio que hace parte de la vida de Jesús. En asumir el silencio de la cruz está una de las grandes pruebas de la fe. La cruz es silencio que grita la injusticia. Porque injustamente fue condenado quien hizo el bien y porque el silencio es el entorno de su muerte, una vez apaciguado el alboroto de la condena. Por lo que la cruz, las cruces, han de sentirse primeramente como injusticia y el rechazo de la cruz como respuesta correcta a quien injustamente ha sido puesto en ella. Venerar la cruz sin sentir la herida de la injusticia es una banalidad.

La cruz de Jesús es silencio que se entrega sin gloria. Porque nadie agradeció ni alabó a Jesús por su muerte. Eso vino después. No fue una muerte rodeada de gloria sino de exclusión y de injuria (le hacían coplas: a ver si viene Elías…). Es la consecuencia de su vida “entregada”: su vida estuvo carente de gloria, su muerte también. La ausencia de gloria de los crucificados es su mejor carta de presentación: no querían gloria, querían justicia. Y no la hubo.

La cruz de Jesús es silencio que no reprocha a quien no ama. Es el amor sin esperanzas, sin demanda de recompensa y, por lo tanto, sin reproche (“no saben lo que hacen”: Lc 23,24). No se tomaron las opciones que llevaron al desastre para recibir premio, sino por amor. Y cuando no ha habido respuesta de amor, el amor sigue vivo y no reprocha.

La cruz de Jesús es bálsamo para las vidas heridas. Porque tales vidas están afectadas en mayor o menor medida de la ponzoña de la cruz. Si Jesús bebió esa ponzoña y salió vivo, es que se puede superar el veneno de las heridas humanas con el bálsamo del amor. El silencio de la cruz es de los silencios que dinamizan, no de los que apaciguan.

Quizá esta reflexión te pueda parecer excesiva. Adáptala a tu medida. Pero el fondo siempre es el mismo: en el Viernes Santo habría que renovar la decisión de no ser injusto, de tratar de ser respetuoso y cuidadoso con todos. No vacíes de sentido un signo tan potente como el de la cruz.

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

  1. ¿Te resulta dura esta manera de ver la cruz?
  2. ¿Te estremecen las injusticias? ¿Cuáles?
  3. Escucha la canción de Rosalía “Aunque es de noche”. ¿Cómo relacionas esta canción con el Viernes Santo?

jueves, 14 de abril de 2022

JUEVES SANTO: EL HERMANO QUE ESTÁ CONTENTO SIRVIENDO

Esta tarde vamos a leer en la celebración un texto que conocemos de sobra: el lavatorio de los pies. Es el fiel dibujo de un Jesús que está contento sirviendo, que no tiene inconveniente en cogernos los pies, aunque estén sucios, y lavarlos con mimo. Se entrega a la tarea. Y eso es un reflejo: lava toda nuestra persona, nuestro cuerpo y nuestro corazón.

Y lo hace contento, como quien lo considera una suerte. No le importa que esos pies hayan andado caminos raros o que, incluso, se hayan alejado de él. Los cuida con mimo como diciendo: todo lo tuyo me importa, tus idas y venidas me interesan, en los caminos que vas eligiendo, te acompaño.

Fíjate en lo que dice a Pedro: “Si no te dejas lavar los pies, no tienes nada que ver conmigo”. O sea: si no te interesan los pies de tu hermano, es como si tú y yo fuéramos por caminos diferentes. Por eso, las sendas de tu hermano, de tus amigos, de las personas que amas e incluso de las que no conoces, son tus sendas. Tienes que cuidar los pies de quienes andan por eso caminos, tienes que servirles lo mejor que sepas y puedas.

Dice san Francisco que nosotros nos hacemos hermanos de Jesús “cuando hacemos la voluntad del Padre del cielo”. Y la voluntad de Dios es clara: que nada se pierda, que todos lleguen a su cuota de dicha, que la alegría desplace a la pena. A eso apunta el servicio.

Cuando esta tarde participes en la celebración del lavatorio, puede repetirte por dentro: “Estoy contento cuando lavo los pies de mis hermanos”. Eso te hace hermano del Jesús que lava pies, del Hermano que acaricia nuestra debilidad y la sostiene. Lo hace con gusto y amor. Así tendrías que hacerlo tú.

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

  1. ¿Te parece interesante el perfil de un Jesús que lava pies?
  2. ¿Qué pies tendrías que lavar hoy mismo?
  3. Escucha la canción "Sigue habiendo" de Ixcis como si rezaras.

 

miércoles, 13 de abril de 2022

CON JESÚS, NUESTRO HERMANO - PASCUA 2022

Muchos de nosotros hemos tenido la suerte de tener hermanos y hermanas. Suerte y problema, porque donde hay hermanos hay conflictos. Pero también hay amor. El amor entre hermanos es uno de los más hermosos que existen. No exagera quien dice que, por sus hermanos, él daría su vida.

Resulta que a Jesús de Nazaret se le ha llamado sobre todo Señor, Mesías, Hijo de Dios, Salvador, etc. Pero casi nunca se le llama Hermano. Y, sin embargo, él es, ante todo, nuestro mejor hermano, el que sabe de nuestros caminos porque él los ha andado antes; el que conoce nuestros miedos y temblores, porque él ha temblado como lo hacemos nosotros; el que ha experimentado alegrías similares a las nuestras.

Dice la carta a los Hebreos que Jesús “no se avergüenza de llamarnos hermanos”. No somos una vergüenza para él aunque fallemos; él nos considera hermanos en todos los sentidos. Somos su alegría y su preocupación, su cariño y su pena cuando nos agobian las preocupaciones.

Por eso mismo, si con alguien estamos hermanad@s es con él. San Francisco lo tenía muy claro. Decía: “¡Qué suerte es tener un hermano como Jesús, agradable, dulce, pacífico, amable y querido más que cualquier cosa!”. Tenlo por seguro, si has tenido hermanos, éste es el mejor; si no los has tenido, este es buenísimo.

Bueno, pues resulta que en estos días de la Semana Santa vas a acompañar el tramo final del hermano Jesús. O quizá mejor: él te va a acompañar a ti. Tú mirarás su entrega que sirve y te animarás a servir más y mejor; tú apreciarás su cruz y él llevará las tuyas; tú contemplarás su humilde triunfo en la resurrección y él se alegrará de los pequeños triunfos que vas consiguiendo en la vida. Anímate: tienes en la mano una estupenda oportunidad de hermanarte más con Jesús.

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

  1. ¿Sientes a Jesús como un hermano?
  2. ¿Cómo animarte a vivir estos días con ilusión?
  3. Igual te anima escuchar la siguiente canción de Juan Pablo Alarcón sobre un poema de Pedro Casaldáliga. A ver cómo te suena.

 

domingo, 10 de abril de 2022

DOMINGO DE RAMOS

En el umbral de la Semana Santa nada parece más adecuado que aclarar el por qué y para qué de todo lo que celebramos en estos días.

Envueltos en la “cultura” del espectáculo -que hace del hombre más espectador que protagonista- nos vemos expuestos al peligro de considerar desde esta perspectiva la realidad de la obra de Dios en Cristo, que, ciertamente, fue espectacular por su hondura y verdad, pero no fue un espectáculo.

En unos días en que los templos abren sus puertas, y las calles, mitad museos y mitad iglesias, se convierten en un espacio y exposición singular de arte y religiosidad, ¿cuántos nos detenemos a pensar que “todo eso” fue por nosotros, y no porque sí?

Es verdad que no faltan quienes interpretan reductivamente la vida y muerte de Jesús, prescindiendo de esta referencia -por nosotros-. Puede que esa sea una lectura “neutral”, pero, ciertamente, no es una lectura “inspirada”. Porque, si es cierto que la muerte de Jesús tuvo unas motivaciones lógicas (su oposición a ciertos estamentos y planteamientos de la sociedad de su tiempo que se vieron amenazados por su predicación y su comportamiento), también lo es, sobre todo, que no estuvo desprovista de motivaciones teológicas. El mismo Jesús temió esta tergiversación o reducción y avanzó unas claves obligadas de lectura.

Jesús previó su muerte, la asumió, la protagonizó y la interpretó para que no le arrancaran su sentido, para que no la instrumentalizaran ni la tergiversaran.

La Semana Santa, a través de su liturgia y de las manifestaciones de la religiosidad popular, debe contribuir a reconocer e interiorizar con gratitud el amor de Dios en nuestro favor manifestado en Cristo, y a anunciarlo con responsabilidad, concretándolo en el amor fraterno.

Si nos desconectamos, o no nos sentimos afectados por su muerte y resurrección quedaremos suspendidos en un vertiginoso vacío. Si no vivimos y no vibramos con la verdad más honda de la Semana Santa, las celebraciones de estos días podrán no superar la condición de un “pasacalles” piadoso.

Si, por el contrario, nos reconocemos destinatarios preferenciales de esa opción radical de amor, directamente afectados e implicados en ella, hallaremos la serenidad y la audacia suficientes para afrontar las alternativas de la vida con entidad e identidad cristianas.

La Semana Santa no puede ser solo la evocación de la Pasión de Cristo; esto es importante, pero no es suficiente. La Semana Santa debe ser una provocación a renovar la pasión por Cristo.

Celebrar la Pasión de Cristo no debe llevarnos solo a considerar hasta dónde nos amó Jesús, sino a preguntarnos hasta dónde le amamos nosotros.

¡Todo transcurre en tan breve espacio de tiempo! De las palmas, a la cruz; del “Hosanna”, al “Crucifícalo”… A veces uno tiene la impresión de que no disponemos de tiempo -o no dedicamos tiempo- para asimilar las cosas. Deglutimos pero no degustamos, consumimos pero no asimilamos la riqueza litúrgica de estos días y la profundidad de sus símbolos, muchas veces banalizados y comercializados.

Convertida en Semana de “interés turístico”, “artístico” o “gastronómico”, ¿quién la reivindica como de “interés religioso”? Y, sin embargo, este su auténtico interés.

La Semana Santa es una semana para hacerse preguntas y para buscar respuestas. Para abrir el Evangelio y abrirse a él. Para releer el relato de la Pasión y ver en qué escena, en qué momento, en qué personaje me reconozco…

La Semana Santa debe llevarnos a descubrir los espacios donde hoy Jesús sigue siendo condenado, violentado y crucificado, y donde son necesarios “cirineos” y “verónicas” que den un paso adelante para enjugar y aliviar su sufrimiento y soledad.

REFLEXIÓN PERSONAL

  • ¿Desde dónde vivo la Semana Santa?
  • ¿Qué preguntas suscita en mi vida?
  • ¿La Semana Santa es solo evocadora o también provocadora?
Domingo Montero, capuchino
 

viernes, 8 de abril de 2022

EXAMINAR NUESTRA CUARESMA

Va llegando el final de la Cuaresma. Se abre la puerta a la intensidad de la Pascua. Hemos recorrido este camino vivo de ayuno, limosna y oración, pegados a Jesús para aprender de él cómo vivir de verdad la Resurrección en nuestra vida. ¿De verdad? ¿Ha sido un camino de intensidad humana? ¿Hemos puesto a tono nuestra fe para la Pascua? Vamos a hacer un examen. No te pongas nota, no es necesario. Solo hazte consciente del camino recorrido a lo largo de esta Cuaresma. La clave está en que puedas detectar tres dinámicas: la del agradecimiento, la del perdón y la de los deseos.

La primera pregunta del examen de la Cuaresma es sobre el agradecimiento. Adéntrate en tu corazón y ve repasando los últimos cuarenta días. Ve agradeciendo los gestos que hayas podido tener para acercarte más a Dios. Agradece si has podido sacar ratos de oración personal o comunitarias donde sentías que eras invitado de nuevo a acercarte más a Jesús. La dinámica del agradecimiento te saca de ti mismo y te sitúa en el plano de la necesidad que tenemos en la vida de Dios y de su Buena Noticia.

La segunda es la pregunta por el perdón. Descubre cuánto de sueños no realizados y de propósitos anestesiados en estos días. Siempre comenzamos la Cuaresma con las ganas de asomarnos más al evangelio y de vivir con mayor profundidad las recomendaciones de la Iglesia. Muchos ayunos no cumplidos y muchas limosnas no dadas. No es hora de castigos ni de lamentaciones. Examina con el corazón y, delante de Dios, si siguen vivas esas aspiraciones de volver a mirar al pobre, de dar algo de ti a quién puede necesitarte. No se agotan en la cuaresma y se pueden seguir renovando siempre.

La última pregunta es por los deseos. Cuando comenzábamos la Cuaresma, al imponernos la ceniza se nos decía: «conviértete y cree en el Evangelio». ¿Se te alentaron los deseos en aquel momento? Revisa con Jesús si sigues estando vivo. Si tienes deseos de acompañar al Señor en las encrucijadas de la vida, cargar con él cruces propias y de otros y celebrar con alegría las fiestas y los banquetes. Los deseos mueven nuestra vida, transforma en petición aquellos que sientas dentro de ti, para que sean alimentados por la presencia de Jesús en la Pascua.

Al final de la Cuaresma es tiempo de mirar hacia atrás. Para seguir mirando hacia delante, subiendo con Jesús y sus discípulos a Jerusalén. Siempre hay una oportunidad para afianzar nuestra vida y enraizar nuestra fe. No permitas que siga pasando el tiempo como si nada vaya a suceder.

David Cabrera, sj

domingo, 3 de abril de 2022

ABRIRSE AL FUTURO

Ahora no se trata de una parábola sino de un hecho. Jesús es puesto en la disyuntiva: o condena (y su enseñanza sobre la misericordia queda en entredicho) o absuelve (y se coloca en contra de la legislación vigente). No era aquella una situación cómoda. Pero lo más incómodo y enrarecido era el ambiente. Jesús percibe que allí faltaba sinceridad y, sobre todo, no había compasión. Aquella mujer ya había sido juzgada y condenada de antemano.

Por eso se hizo el desentendido; no quería entrar en aquel juego sucio. Y se puso a escribir en el suelo. ¿Qué escribiría Jesús? Muchos se lo han preguntado; pero me parece que esa es una pregunta casi frívola y superficial. Una vez más la curiosidad puede apartarnos de lo esencial.

Y ante la impaciencia de los acusadores, se limita a decir: El que esté sin pecado... Y en el fondo aquellos hombres fueron sinceros; entendieron la indirecta; quizá recordaban lo que ya había dicho Jesús en otra ocasión sobre el adulterio del corazón (Mt 5,28)... Y se retiraron sin lanzar una sola piedra.

Jesús no es un ingenuo: sabe quién es aquella mujer, que en su vida había pecado; que aquella mujer fue durante un tiempo -¿mucho?- moneda de uso y de cambio para satisfacer infidelidades y pasiones… Pero sabe también que aquella mujer no era solo una prostituta sino una mujer prostituida por otros; sabe que no todo es pecado en su vida ni que todo el pecado era suyo. Allí había gérmenes buenos en espera de ser despertados y reconocidos. Lo que hace Jesús es mirar a la parte buena de aquel corazón y mirarlo con un corazón limpio.

Ya solos, dialoga con la mujer. No la recrimina, no la ruboriza con preguntas. No silencia su pecado pero tampoco lo absolutiza. Prefiere alentar a regañar. Y aquella mujer se sintió acogida. No fue juzgada ni prejuzgada. Era consciente de su pecado: eso bastaba. No había que abrumarla con preguntas mortificantes. Necesitaba más comprensión que reprensión... No vuelvas a pecar. Jesús lanza la vida hacia delante, al camino nuevo. No te condeno porque Dios la ama en su debilidad y por su debilidad. Porque en la medida en que está arrepentida ya fue condenado lo que debía ser condenado: el pecado. Ahora mira adelante... Así es Dios; éste es su estilo. Es el primer mensaje de este evangelio.

Pero el comportamiento de Jesús es también un ejemplo de actuación. ¡Somos tan inclinados a sorprender, a denunciar! ¡Cuántas personas se han hundido...! El que esté sin pecado... es una invitación a purificar la mirada, pues para los limpios todo es limpio; para los contaminados nada es limpio, pues su mente y su conciencia están contaminados (Tit 1,15); una invitación a ser no sólo críticos sino autocríticos. Pero no es una invitación a desentenderse, a pasar por alto o a justificar lo que no está bien. ¡No! Hoy hay mucha indiferencia disfrazada de tolerancia porque falta mucho amor al prójimo y a la verdad. El amor nunca es indiferente. Por eso no lo fue Jesús ante el pecado, porque amaba profundamente al pecador. Por eso no condena a la mujer adúltera, pero tampoco legitima su adulterio.

Desde el ejemplo que Jesús nos ofrece en el evangelio de hoy aprendamos a apropiarnos sus actitudes ante la vida; con la pasión de Pablo para quien todo era nada con tal de ganar a Cristo y existir en él. Esto no es fácil ni cómodo, pero sólo así se es cristiano de verdad.

El mensaje de este domingo V de Cuaresma, en el umbral de la Semana Santa nos dice que un futuro mejor es posible, y que ese futuro nos lo trae Jesús con su muerte y resurrección. “Algo está brotando...”, “yo corro hacia la meta”, “no vuelvas pecar”. Hay que abrirse al futuro.

REFLEXIÓN PERSONAL

  • ¿Con qué espíritu abordo la competición de la fe?
  • ¿Advierto la primavera de Dios en la vida?
  • ¿Doy oportunidades o solo exijo responsabilidades?
Domingo Montero, capuchino
 

martes, 29 de marzo de 2022

PRIMERAS AYUDAS PARA UCRANIA

Con un sencillo mensaje “Nuestra iglesia – refugio, nuestra vida al frente” respondía el Hermano Blazej, capuchino custodio de Ucrania, a nuestro mensaje de preocupación la semana pasada. Desde el primer momento hemos tratado de hacernos presentes en oraciones y desde los deseos de paz reconociendo que el calor de la fraternidad es un impulso de esperanza. Unos días después hemos respondido también con un primer envío de fondos a la Provincia Capuchina de Cracovia (Polonia) desde donde se está activando el apoyo y sustento a la custodia de Ucrania y a las personas refugiadas que están llegando masivamente al país polaco.

El pasado 24 de febrero, el gobierno ruso dio por terminado el conflicto diplomático que desde hacía semanas vivían Rusia y Ucrania. Las incursiones armadas se han sucedido desde ese día a lo largo de las principales ciudades del norte y este del país ucranio sometiendo en una semana a la población civil al arbitrio de las bombas. Las personas muertas se cuentan ya por millares y el éxodo de la población ucrania hacia países vecinos se cifra en más de millón y medio. Se considera ya, solamente dos semanas después, el mayor éxodo de refugio desde la Segunda Guerra Mundial.

Los Capuchinos regresaron a Ucrania hace 26 años tras la salida de este país de la extinta Unión Soviética. El Hermano General nos recordaba en su carta del pasado 26 de febrero que siete fraternidades y 36 hermanos delegados de la Provincia de Cracovia en Polonia han ido constituyendo la red de asistencia y refugio a la población ucrania durante estos años con lugares de oración y animación a la fe. En estos momentos esas presencias se han convertido también en refugios de vida. Las fotografías que nos mandan desde Ucrania muestran la acogida en los salones y los encuentros de oración.

Los hermanos polacos nos indican que esa respuesta de acogida se está haciendo en todas las presencias y que también en Polonia se están activando para dar respuesta a las personas refugiadas en colaboración con organizaciones de ayuda humanitaria y con Cáritas Polonia.

Desde nuestra ONG capuchina SERCADE hemos hecho un primer envío de fondos que servirán para dar cobertura al pueblo ucranio en la asistencia de nuestras presencias allá. Además estamos participando en mesas de diálogo con otras entidades del tercer sector y con las administraciones públicas en caso de que el éxodo migratorio llegue a España. Parece ser que se están armando los mecanismos legales para posibilitar corredores humanitarios y garantizar el acceso a derechos de nacionales ucranios en todo el territorio de la Unión Europea. Siendo España el cuarto país de la Unión con más población originaria de ese país podemos esperar que algunas de las personas que ahora salen a los países limítrofes terminarán llegando a España. En ese caso trataremos de responder al llamado con los espacios que dispongamos y participando así de su acogida e integración.

Xavier Parra