martes, 25 de junio de 2024

IR A LA OTRA ORILLA

Jesús descoloca a los discípulos con la expresión “Vamos a la otra orilla”. Se refiere a la otra orilla del lago de Galilea donde está la Decápolis, los paganos, porque nadie queda excluido de la propuesta del reino.

Hace tiempo se habló mucho de una “Iglesia en salida” aunque parece que todo quedó en nada porque salir no es fácil. Entonces, ¿cómo ir a la otra orilla? ¿cómo ser comunidad cristiana en salida? Quizá haya que comenzar por salir uno mismo y de sí mismo:
  • Salir de nuestros esquemas mentales: porque somos muy rígidos y creemos que nuestra manera de pensar es la única, la verdadera. Todo el mundo tiene una parte de verdad, todos podemos aportar algo a la vida.
  • Salir de nuestros esquemas religiosos: porque hay personas que no toleran el mínimo cambio y viven fieles a lo que aprendieron de niños, cosa que consideran inamovible.
  • Salir de nuestros esquemas morales: porque pensamos que quien no vive a mi estilo no va bien y quien tiene otras maneras de ver la relación, la sexualidad, la familia, etc., merece nuestra reprobación.
No es fácil salir, porque para salir se requiere cambiar la mirada sobre el otro y considerarlo de la propia familia. No es fácil elaborar nuestros prejuicios.

Quizá el verano puede ser un buen tiempo para salir hacia el otro, para relacionarnos mejor, para hablar con más sosiego y humanidad, para interesarnos por la situación del otro. Salir es, en definitiva, amar y para amar hay que volcarse con aprecio hacia quien tengo delante.

Fidel Aizpurúa, capuchino

sábado, 22 de junio de 2024

DESCUBRIR EN EL OTRO EL ROSTRO DE DIOS

Señor: enséñame a ver detrás de cada palabra, de cada hermano, alguien
que se esconde, que posee la misma profundidad o mayor que la mía,
con sus sufrimientos y sus alegrías, alguien que tiene vergüenza,
a veces, de mostrarse tal cual es:
que no le gusta mostrarse ante los demás por timidez o porque...
quizá lo que mostró una vez fue lo mismo que nada.

Señor: hazme descubrir detrás de cada rostro en el fondo de cada mirada,
un hermano, semejante a Ti y, al mismo tiempo,
completamente distinto de todos los otros.
Ayúdame, Señor, a ver a todos como Tú los ves,
a valorarlos no sólo por su inteligencia,
su fortuna o sus talentos, sino por la capacidad de amor
y entrega que hay en ellos.

¡Que en el “otro” te vea a Ti, Señor!
Señor, que te vea detrás de cada rostro.

jueves, 20 de junio de 2024

DISCERNIR EN LAS RELACIONES

Cada fraternidad, cada familia, cada relación entre hermanos y hermanas tiene un camino que recorrer desde un comienzo hasta lo que la vida y las personas puedan y quieran dar. En este camino irán mostrándose todo lo que cada miembro de la fraternidad es, lleva en su historia personal, sus ideales y aspiraciones, su modo de ser etc. También irán cambiando los modos de relacionarse entre ellos.

En este recorrido de las relaciones fraternas habrá que atender a los diversos ingredientes que se van poniendo por parte de cada hermano, hermana. Los habrá enriquecedores como la generosidad, la confianza, la gratuidad, el cariño… También habrá componentes que entorpecen o torpedean la relación como la sola queja, la apropiación, la ingratitud… Por ello, es necesario un discernimiento de cómo van las relaciones y de sus componentes.

En ese discernimiento de las relaciones, también está el discernimiento del momento de las personas implicadas. De modo que en ellas también se perciba la evolución hacia una mayor madurez personal. Así, se verá si se va aprendiendo a pasar por ejemplo del solo cuidado de la autoimagen a una mayor libertad interior, del autodominio como mero autocontrol a la autoentrega, de la vanidad a la generosidad más allá de la propia imagen, del miedo a la confianza en los demás…

Yendo más allá, también nos tocará en la fraternidad, en la pareja, en la familia, ir discerniendo lo que Dios está queriendo de nosotros. Porque Dios también está implicado en ello y somos instrumentos de su presencia en el mundo.

Carta de Asís, junio 2024

jueves, 13 de junio de 2024

SAN ANTONIO DE PADUA

Celebramos hoy a este santo popular y milagrero, pues así ha pasado a la historia. Pero San Antonio es mucho más que eso. San Antonio siempre tendrá actualidad “porque fue un hombre como nosotros, con pasiones y aficiones, con tendencias y gustos, con capacidad de dolor y de soledad, y, también, y muy grande, de amor y de goce. Y su tiempo no fue ni mejor ni peor que el nuestro”.

Quienes han estudiado su figura nos dicen que fue un hombre que “se nutrió de la Escritura y que vivió para la Iglesia. Nada buscó para él. Todo su afán fue llevar a las almas a Cristo por María, a la que tanto amaba”. Generalmente desconocemos su pensamiento, sus enseñanzas en los Sermones que él escribió, Sermones dominicales y Sermones sobre los santos, destinados a los predicadores y a los profesores de Teología de la Orden Franciscana. En ellos el Santo nos propone un verdadero itinerario de vida cristiana.

Dicen los historiadores que cuando el papa Gregorio IX le escuchó predicar a San Antonio lo definió como “Arca del Testamento”. Este mismo papa lo canonizó apenas un año después de su muerte, en 1232, también por los milagros que realizó. Muchos años después, el papa Pío XII, en 1946 proclamó a San Antonio Doctor de la Iglesia. Le dio el título de “Doctor Evangélico”, porque en sus escritos pone de manifiesto la belleza e importancia del Evangelio.

San Antonio nos lleva a los inicios de la fraternidad y de la espiritualidad franciscana. Como profesor de Teología comenzó en Bolonia con la bendición de san Francisco quien, reconociendo sus virtudes y cualidades, le escribió una pequeña carta en estos términos: “Me agrada que enseñes teología a los frailes”. De esta manera sentó las bases de la teología franciscana cultivada por otros grandes pensadores franciscanos como San Buenaventura y el Beato Duns Scoto. Una de las vidrieras que tenemos en la capilla de la Inmaculada de la iglesia de Jesús de Medinaceli en Madrid así lo refleja.

San Antonio siempre pone a Cristo en el centro de la vida, del pensamiento, de la acción y de la predicación. Escribe: "Cristo, que es tu vida, está colgado delante de ti, para que tú mires en la cruz como en un espejo. Allí podrás conocer cuán mortales fueron tus heridas, que ninguna medicina habría podido curar, a no ser la de la sangre del Hijo de Dios. Si miras bien, podrás darte cuenta de cuán grandes son tu dignidad humana y tu valor... En ningún otro lugar el hombre puede comprender mejor lo que vale que mirándose en el espejo de la cruz".

Benjamín Echeverría, capuchino

martes, 11 de junio de 2024

RATIO FORMATIONIS: EL MUNDO

Dios ha puesto el mundo en nuestras manos: lugar en el que acontece nuestra salvación. Nuestras estructuras socioeconómicas y culturales están en proceso de trasformación. Existen retos ineludibles: acabar con las escandalosas desigualdades que excluyen a gran parte de la humanidad, conseguir un desarrollo sostenible que respete el medio ambiente, encontrar caminos de diálogo entre las distintas religiones, para que Dios no sea el pretexto de ninguna guerra, construir una sociedad en la que la interculturalidad sea una de nuestras mayores riquezas.

Los desajustes y las heridas del mundo solo pueden ser curadas por medio del amor, favoreciendo una cultura del encuentro, que rompa la lógica de la posesión y el dominio y nos forme en la lógica de la gratuidad. Se trata de pasar del derecho a ser al don de ser, superando así la contraposición amigo/enemigo, incompatible con la espiritualidad franciscana, que reconoce en el otro a un hermano, nunca una amenaza.

Nuestra manera de comprender la pobreza hunde sus raíces en la experiencia de la gratuidad y de la interdependencia, que propicia, de modo natural, una cultura de la solidaridad que ayuda a recuperar el sentido comunitario de la existencia. Los nuevos tiempos nos exigen abandonar la cultura del consumo y diseñar nuevos estilos de vida sostenibles, conscientes de la fragilidad del medio ambiente y de la vida de los pobres. Es posible un mundo sin muros, sin guerras, sin pobreza. Las estructuras deben favorecer el encuentro con las personas, y no han de ahogar nunca nuestra creatividad carismática: lo que somos, y no lo que tenemos, es el mejor tesoro que podemos ofrecer.

sábado, 8 de junio de 2024

ADORA Y CONFÍA

Una preciosa y sentida oración para este final de curso tan "intenso" para muchos de nosotros.

No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que,
pese a todo,
acepta los designios de su providencia.
Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado,
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti, aunque jamás lo veas.
Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz. Te lo suplico. Vive en paz.
Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote,
y conserva siempre sobre tu rostro,
una dulce sonrisa,
reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca,
antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda:
cuanto te deprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en el nombre
de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso,
cuando te sientas apesadumbrado, triste,
adora y confía.


Teilhard de Chardin

jueves, 6 de junio de 2024

EL EVANGELIO SEGÚN YO MISMO

Cuando uno prepara una actividad pastoral, intenta que sea atractiva, que a los jóvenes les entre bien y que lo sientan como algo propio. En el fondo, es recordar aquellas palabras de Benedicto XVI y de Francisco de que «no se evangeliza por proselitismo, se evangeliza por atracción». Esto es lógico y conviene no olvidarlo nunca, aunque a veces confundimos lo atractivo para los jóvenes con lo atractivo para los catequistas…

Sin embargo, aquí puede surgir una nueva tensión pastoral. Hacerlo tan atractivo para ellos, que al final no hay manera de que luego vayan a otra parroquia o comunidad o sobrevivan a una misa dominical en cualquier lugar del mundo. De tal forma, que lo hacemos tan adaptado y masticadito que mostramos una religión a nuestra medida y que, por tanto, después se rechaza la propuesta de la Iglesia universal. Nos llenamos tanto de nosotros mismos y de nuestros propios lenguajes que no dejamos hueco para otros, ni casi para Dios.

En el fondo, bajo esta tentación subyace una fragilidad del pastoralista: «menos mal que estoy yo –o nosotros–, que no soy –o no somos– como los demás», porque nuestro modo de vivir la fe es tan bueno y tan particular, que acaba siendo excluyente, y así hacemos de nuestra visión del evangelio la única que vale.

Evidentemente, siempre vemos esto en los demás, pero la pregunta tiene efecto bumerán: ¿y yo, qué evangelio predico?

Álvaro Lobo, sj

martes, 28 de mayo de 2024

LA SOLIDARIDAD DE LOS ÚLTIMOS

Cuando hablamos de solidaridad, sin pretenderlo, pensamos que se da de arriba hacia abajo, desde las personas y grupos que pueden ayudar hacia quienes necesitan esa ayuda: de los ricos hacia los pobres, de los sanos hacia los enfermos, de los cultos hacia los incultos, etc. Nos nace imaginarnos la solidaridad como un movimiento en vertical. Sin embargo, la solidaridad se da también, y mucho, entre los iguales. Hay grupos de personas que se ayudan mutuamente, que organizan campañas de acompañamiento, de trabajo, de formación… entre ellos mismos. Así, en medio de esta cultura donde prima lo individual, subsisten y surgen colectivos de solidaridad entre iguales. Adquieren distintos nombres: trabajo comunitario, auzolan, movimiento popular…

Este tipo de solidaridad apunta a mucho más que a unos actos de generosidad esporádicos, nacidos de sentimientos pasajeros. Nace de una manera de pensar y de vivir en términos más de comunidad, de fraternidad. Según los casos pueden adquirir tintes también sociales y políticos, pero en general se mueve en los ámbitos de ciertas tradiciones comunitarias: barrio, poblado, vecindad, etc. Es un contraste ante el aislamiento, la autonomía mal entendida, la autosuficiencia y al “sálvese quien pueda” que reina en nuestra sociedad.

Es curioso cómo en el libro de los Hechos de los Apóstoles se dice que en las primeras comunidades cristianas “ponían todo en común y no había nadie que pasara necesidad”. Y en las historias de los orígenes del franciscanismo, el trabajo y el cuidado entre los hermanos y con la gente era de igual a igual. Quizá resulte que cuanto más tengamos y menos necesidades vivamos, menos contamos con los demás y nos vayamos volviendo más individualistas y egoístas. Mientras que en la necesidad, aunque no sea automático, surge la urgencia del movimiento solidario.

El espíritu franciscano no está lejos de esta realidad, sino que la lleva en sus entrañas, aunque ya no lo vivamos con tanta intensidad.

Carta de Asís, mayo 2024

jueves, 23 de mayo de 2024

ORACIÓN COMUNITARIA DE MAYO

Haz clic en la imagen para acceder a la oración comunitaria para este mes.

martes, 21 de mayo de 2024

EXHALÓ SU ALIENTO

En toda la Biblia solamente se dice que alguien sopla en dos textos: cuando Dios crea a la persona, sopla en su nariz para infundirle la respiración y cuando Jesús sopla sobre sus discípulos para decirles: ánimo, la cruz ha sido un desastre pero seguís teniendo alma, no os acobardéis, el mundo sigue siendo vuestra casa.

Es que, por muchas razones, el desaliento atenaza nuestras vidas, el desánimo hiela nuestros adentros y convierte la vida en un secarral. Y decimos que todo está mal, que no tenemos remedio, que somos un país cainita, que nunca llegaremos a entendernos. Sálvese, pues, quien pueda. ¿Cómo sembrar ánimo y no hacer parte del coro de quienes solamente saben lamentarse?
  • Hay muchas cosas que están bien: constantemente leemos en el periódico el agradecimiento de las personas a los servicios públicos, a la sanidad, a la docencia. Hay muchas gentes en este país que siembran el bien a manos llenas. Creámoslo, mirémoslo.
  • Podemos entendernos: no es fácil. Pero somos humanos y todos tenemos un corazón que late. Si somos pacientes, si damos el brazo a torcer, si nos ponemos en el lugar del otro encontraremos cauces de convivencia. Creámoslo, pensémoslo, hablémoslo.
  • Seguimos teniendo un alma: hoy no se habla mucho del alma, pero sigue estando ahí. Por eso mismo, seguimos siendo valiosos, seguimos teniendo dignidad, aunque como tierras de Gaza y en otros muchos lugares haya quien atropella las almas y arruina los cuerpos.

La inefable y admirada por muchos Gloria Fuertes decía: “A mí solo me erotiza la gente buena”. Eso significa que estás de parte de la gente buena, que crees en el bien, que no te das por derrotado ante la avalancha del mal.

Fidel Aizpurúa, capuchino

viernes, 17 de mayo de 2024

MIRA QUE TE MIRA

No hay mejor mirada que la de una madre a un hijo, no hay mirada más tierna que la de un hijo a una madre. ¡Cuántas cosas se dirían Jesús y María con tan solo una mirada!

miércoles, 8 de mayo de 2024

RATIO FORMATIONIS: LA IGLESIA

Y el Señor me dio una tal fe en las Iglesias (Test 4). La fidelidad creativa y la pertenencia minorítica del proyecto franciscano dan un nuevo aire evangélico a la Iglesia. Santa María de los Ángeles, la Porciúncula, cuna de nuestra Orden, está rodeada de profundas connotaciones afectivas: aquí nacen los hermanos menores y las hermanas pobres; aquí la fraternidad se reúne en torno a María, hecha Iglesia. Este espacio de encuentro y de descanso, memoria de los orígenes es, según Celano, el lugar más amado por Francisco. La Porciúncula recuerda siempre lo pequeño y esencial, es el modelo de la eclesiología franciscana y el sacramento de una Iglesia de hermanos que anuncian el Evangelio viviendo en fraternidad.

Nada veo corporalmente en este siglo del mismo Altísimo Hijo de Dios, sino su santísimo cuerpo y su santísima sangre (Test 10). La Iglesia, cuerpo místico de Cristo, nace de la Eucaristía. Es el símbolo que resume toda la vida y el mensaje de Jesús: la donación entera y gratuita. El lavatorio de los pies, el gesto fundacional de la Iglesia, evidencia su sentido y su vocación más profunda: el servicio como modo específico de estar en el mundo. Se trata de una auténtica experiencia de amor y justicia, donde ver y tocar el cuerpo de Jesús nos ayuda a verle y tocarle en el cuerpo de los pobres y, de este modo, a desenmascarar toda falsedad espiritual. La Eucaristía es para nosotros fuente de la vida eclesial, raíz, fundamento y corazón de nuestra vida fraterna (Const 48).

El sentido de la Iglesia no es anunciarse a sí misma, sino ser anuncio de Jesús. La dimensión misionera está en el corazón de nuestro proyecto: ser capuchino es estar dispuesto a ir allá donde ninguno quiere ir, siempre al estilo de Francisco, que se puso en camino para encontrar al sultán Malik Al-Kamil y construir la paz a través del diálogo y el respeto. De él aprendemos que el Evangelio no se impone, se propone, y toma como punto de partida el reconocimiento de la verdad que habita en el otro. El testimonio de nuestra vida fraterna es sin duda el modo más creíble de anunciarlo: Cuando vayáis por el mundo, no litiguéis ni contendáis con palabras, ni juzguéis a los otros; sino sed apacibles, pacíficos y moderados, mansos y humildes, hablando a todos honestamente, como conviene (2R 3,10).

lunes, 6 de mayo de 2024

NADIE TIENE AMOR MÁS GRANDE

Por muchas veces que lo leamos, el evangelio siempre nos sorprende. Son palabras vivas y, por eso, llevan a la vida. Eso sí, se precisa un poco de reflexión.

Siempre se nos había dicho que el amor más grande era el amor a Dios. “Hágalo usted por amor de Dios”, se decía como la más grande de las motivaciones. Pero el evangelio nos dice que “no hay amor más grande que dar la vida por aquellos a quienes se ama”. De modo que el amor más grande es el amor al otro, a todo otro.

El mismo san Juan lo dice en otras páginas suyas: tú dices que amas a Dios, y será verdad. Pero eso yo no lo veo. Sin embargo si veo si amas o no al hermano. Y si no se ve que amas al hermano, si tus relaciones son difíciles, si eres persona conflictiva, si no te interesan las situaciones de los frágiles, cae un interrogante sobre tu pretendida fe. Resulta fácil amar al Dios lejano; otra cosa es amar al prójimo, al próximo, a la persona que me complica.

Decían san Ireneo que “la gloria de Dios es que la persona viva”. Ese es el amor más grande, el que elige la vida, el que construye la vida, el que apunta siempre en la dirección del otro. No olvidemos esta sabiduría que viene de siglos y que sigue actual.

Fidel Aizpurúa, capuchino

sábado, 4 de mayo de 2024

MARÍA DE LOS PEQUEÑOS-GRANDES DETALLES

María de los pequeños-grandes detalles,
en Caná sacaste del apuro a unos novios
mientras los otros estaban demasiado ocupados en pasarlo bien.
Sin ruido, sin llamar la atención, sin coger el micrófono…
Desde el silencio, desde el anonimato, desde el servicio desinteresado…
¡Cuánto! ¡cuánto tengo que aprender de ti!

María de los pequeños-grandes detalles,
en mi hogar, en mi trabajo, en el barrio, en la parroquia…
Préstame tus ojos para ver “aquello que falta”
tus manos, para ponerme el mandil y seguir tu ejemplo,
tus pies, para darme a la fuga prescindiendo de la dichosa palmadita,
y tu corazón, sí, Madre, tu corazón, para sentir tu amor y compañía.

Una cama sin hacer, una bolsa de basura que tirar,
un mensaje que mandar, un amigo que escuchar,
un anciano al que hablar, un libro que regalar,
una visita al hospital, unos apuntes que prestar,
una oración que compartir, una pelea que evitar…

Virgen María concédeme tu sabiduría,
la sabiduría de los pequeños-grandes detalles.

jueves, 2 de mayo de 2024

DIOS ES MADRE

La tradición cristiana nos presenta a María como una mujer de profunda vida de oración. Humilde, sencilla y generosa. De las que se olvidaba de sí misma para darse a los demás.

El mes de mayo toma su nombre de la diosa romana Maia, diosa de la primavera y de la fertilidad. Quienes experimentamos el cambio de las estaciones a lo largo del año sabemos que Mayo es el mes de las flores. Es el mes ideal para estar al aire libre disfrutando de la belleza de nuestros campos. Desde la tradición y sensibilidad franciscana, todo lo que nos rodea nos ha de recordar al Creador. Todas las criaturas nos han de llevar al Creador.

Ya desde la Edad Media los cristianos empezaron a asociar este mes con la Virgen. A partir del siglo XIII el rey Alfonso X el Sabio, en las Cantigas de Santa María compara la belleza de la Virgen con la del mes de mayo. Precisamente las flores uno de los regalos más frecuentes para agradecer algo a alguien. Por eso este mes, el de las flores, lo dedicamos a la criatura que ofreció su vida al cuidado de Jesucristo, el Hijo de Dios: a María, la Virgen Madre. Poco a poco, distintas órdenes religiosas, como los Dominicos y Franciscanos y más tarde los Jesuitas fomentaron la devoción mariana en este mes, a través de distintos rezos y ejercicios devocionales.

La tradición cristiana nos presenta a María como una mujer de profunda vida de oración. Humilde, sencilla y generosa. De las que se olvidaba de sí misma para darse a los demás. Una mujer servicial, alegre, paciente con su familia, que sabía aceptar la voluntad de Dios en su vida.

Ella, de alguna manera nos presenta el rostro casero y cercano de Dios. Así lo afirmó en su breve pontificado de 33 días, Albino Luciani, el Papa Juan Pablo I, en el Ángelus del día 10 de septiembre de 1978 al decir que “Dios es Padre, más aún, es Madre”. Dicen que esta afirmación entonces causó un gran desconcierto en la mayoría de sus oyentes, acostumbrados al uso del lenguaje masculino cuando se habla de Dios. Recuerdo también que, siendo estudiantes de teología leímos el libro de Leonardo Boff, “El rostro materno de Dios”. Sabemos que, al hablar de Dios la Biblia no sólo utiliza un lenguaje masculino, sino que lo compara como una madre que consuela a sus hijos. “Como un hijo a quien su madre consuela, así os consolaré yo”, dice el profeta Isaías. De la misma manera que una madre no puede olvidarse del hijo de sus entrañas… Dios tampoco.

En este mes sentimos de manera especial a María como madre. Le hablamos de lo que nos pasa, de lo bueno y lo malo. Acudimos a ella en muchos momentos y le pedimos que interceda ante su Hijo por nosotros. Lo hacemos con las oraciones con las que se ha dirigido la Iglesia a lo largo de la historia: El Ángelus, el Regina Caeli, la Salve, el Rosario… Con otras más actuales y con distintas canciones, expresamos nuestros sentimientos ante ella: “Dulce Madre, no te alejes, tu vista de mí no apartes. Ven conmigo a todas partes y solo nunca me dejes. Y ya que me proteges tanto, como verdadera madre, Haz que me bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”.

Benjamín Echeverría, capuchino

martes, 30 de abril de 2024

PRIORIDAD DE LA VIDA ORDINARIA

La mayor parte de nuestra existencia la invertimos en la vida ordinaria, esa que no tiene ningún brillo especial: rutina diaria, relaciones habituales, ritmo de trabajo y descanso... En nuestra cultura del bienestar se valoran especialmente los tiempos de vacaciones relacionadas con esas vidas brillantes que destacan sobre las demás. Por ello, la vida ordinaria, la cotidiana, es percibida como casi no vida. La expresión “esto sí que es vida” no se refiere a la vida plana de todos los días, sino a esa otra más extraordinaria por algún motivo: sensaciones nuevas, placer llamativo, descanso desenfadado y despreocupado, con un estilo fuera de lo habitual, o también con un punto de dinamismo juvenil…

Y sin embargo, quitando algunos momentos marcados de la vida que nos piden romper con algunas cosas, la mayor parte de nuestra biografía se desarrolla en la vida ordinaria. Y es precisamente en ella donde van tomando forma y van aquilatándose las cosas más importantes de nuestra existencia: las relaciones que marcan, las opciones que hemos tomado, nuestras verdaderas potencialidades y limitaciones… La realidad que nos toca vivir, con todas sus ambivalencias, es más rica que nuestros ideales, nuestros sueños, nuestros deseos de perfección.

Es en la vida ordinaria donde nos jugamos en verdad lo que somos y queremos ser. Es en ella donde nos vamos gastando y vamos dejando lo que somos. Por ello, es en la vida ordinaria donde somos en verdad lo que somos, y vamos siendo de verdad. Esa mirada es imprescindible para vivir en verdad nuestra condición. Y Dios nos quiere ahí, precisamente. Es una de las mayores lecciones vitales que requiere tiempo y humildad.

Podemos vivirla como rutina que seca el corazón, o como rutina que ahonda la interioridad, que hace el amor más profundo y una fe más verdadera, aunque más oculta.

Carta de Asís, abril 2024

viernes, 26 de abril de 2024

HERMANOS

Siempre llamé hermanos a los que vivían en mi casa conmigo y con mis padres desde pequeña, vaya los de sangre; y escuchaba en catequesis eso de que Jesús le dijo a Juan en la cruz ahí tienes a tu madre... por María, y a María ahí tienes a tu hijo, por Juan... por esa regla de tres nosotros somos hermanos, nos decían... 

Pero yo no lo sentí hasta que entré en la Familia franciscana y conocí a esos hermanos en la fe que han sido y son apoyo en mi vida , unos cerca y otros que están lejos por las circunstancias pero sintiéndolos conmigo: llamadas necesarias en momentos duros, ese corazón cuando palpita por lo tuyo como suyo, esa disposición para lo que necesites, ese tener su casa en otra provincia y sabes que es también tuya porque te reciben siempre bien...

Que agradecida estoy a Dios de pertenecer a esta gran familia, de ponerme a mis hermanos de sangre primero y a los de fe después en mi camino para andar con ellos la vida, porque todo es mejor acompañada con hermanos, sólo espero estar a la altura de todos y cada uno de ellos, y ser esa hermana en el camino. Siempre Gracias.

Amaya Perales

miércoles, 24 de abril de 2024

ORACIÓN COMUNITARIA DE ABRIL

Haz clic en la imagen para acceder a la oración comunitaria para este mes.

domingo, 21 de abril de 2024

ORDENACIÓN SACERDOTAL DEL HERMANO NACHO

Ayer 20 de abril, Día de la Divina Pastora, el hermano Nacho Moreno recibió la ordenación sacerdotal de manos del Cardenal Seán Patrick O'Malley, capuchino y arzobispo de Boston, que se encontraba en España para recibir el doctorado honoris causa por la Universidad de Salamanca.

El hermano Nacho estuvo acompañado por su familia, amigos y varios hermanos venidos desde distintas fraternidades de la Provincia. Recordamos que Nacho es hermano de sangre de Javier, otro capuchino que actualmente se encuentra cursando estudios de teología dogmática en Roma.

Deseamos a Nacho una fructífera vida de servicio a través de su ministerio sacerdotal y le invitamos a participar en nuestras actividades de Pastoral juvenil para disfrutar de su compañía y carisma.

¡Felicidades Nacho, que el Señor te siga bendiciendo!

Nacho Moreno (a la izquierda) junto al Cardenal O'Malley y Javi Moreno

martes, 16 de abril de 2024

TRES MIRADAS A LA PASCUA DE URBASA

Sorprende en el evangelio del primer domingo de Pascua que no aparezca Jesús resucitado, ni ningún personaje como un ángel anunciándolo. Pero sí hay tres protagonistas que tienen tres formas diferentes de mirar el sepulcro vacío que me parece que pueden ser tres formas de interpretar lo que hemos vivido en Urbasa, en la Pascua joven 2024 de los capuchinos.

La primera es María Magdalena, al ver que han quitado la losa, sale corriendo e interpreta precipitadamente que “han robado el cadáver”. También nosotros podemos tener una interpretación precipitada y superficial de lo que hemos vivido diciendo, que “me lo he pasado muy bien” o “qué maja la gente”, que puede ser cierto o no, pero que no va al fondo de la cuestión, al significado profundo de lo que ha ocurrido.

El segundo protagonista es Pedro que no se limita a ver lo que ha descubierto María –la losa corrida- sino que entra en el sepulcro, investiga y se da cuenta que las vendas están en el suelo y que el sudario está enrollado –ordenadamente- en sitio aparte, lo que parece incompatible con un robo precipitado. Pero Simón Pedro no saca ninguna conclusión de lo que ve. Éste, podría reflejar los que preguntamos a los jóvenes qué les ha gustado más de la Pascua, pasamos un formulario de evaluación y entresacamos aciertos y errores de organización a los que responsabilizamos del éxito o no de la Pascua, pero no vamos más allá.

El tercero es el discípulo amado que deja entrar primero a Simón Pedro, ve lo mismo que él, pero va más allá y cree que Jesús ha resucitado. Los tres han visto, pero sólo el último ha advertido el significado profundo de lo sucedido. Este discípulo, al ver lo que hemos vivido nosotros, también diría que el Espíritu de Jesús ha estado en Urbasa, y no ha dejado de moverse entre sus participantes. ¿Cómo, cuándo? En el desierto nos ha abierto el corazón para darnos cuenta de la riqueza e inmensidad de nuestro interior. Nos ha ayudado a desahogarnos con las lágrimas y a recuperarnos con el consuelo de los demás. Nos ha dado fortaleza para seguir adelante, aunque haya habido momentos de congoja. Nos ha llenado de alegría en las celebraciones, comidas, ensayo de cantos, bailes, etc. Nos ha estremecido al dirigirnos al mismo Jesús “de tú a tú”. Nos ha regalado el silencio cuando nos desbordaba lo que estábamos escuchando o viviendo. Nos ha acercado al compañero o compañera cuando veíamos que lo estaba pasando mal. Nos ha dado su inteligencia para comprender mejor lo que significan las heridas de Jesús y las propias. Nos ha movilizado para ayudar en las tareas de la casa, que otras veces se nos hacen tan pesadas.

Parece que sí, que el Espíritu de Jesús ha estado con nosotros. Puede ser una buena “traducción” de lo que otras veces llamamos “la magia de la puerta roja”; ¿te parece?

Javi Morala, capuchino

jueves, 11 de abril de 2024

ROSTROS DE RESURRECCIÓN

¿Quién no ha sido Tomás en algún momento de su vida? ¿Quién no ha intentado medir y probar a Dios? Lo cierto es que, este pasaje de la resurrección podría hacernos pensar que quizás Tomás no era el más entregado o el más fiel a su Maestro.

Sin embargo, un poco antes, en el Evangelio se relata la intención de Jesús de ir a Betania a resucitar a Lázaro, poniéndose así en peligro. Todos los apóstoles consideraban que era muy arriesgado, que ponían en riesgo su vida. Por lo tanto valentía y fidelidad no le faltaban a Tomás, que no le importaba morir en el intento de acompañar a Jesús.

Esto me lleva a pensar que lo que quizás sí faltó no estaba sólo en él, sino en los discípulos que pudieron ver a Jesús resucitado. Les faltó esa fuerza al transmitir el mensaje, entusiasmo alegría desbordante en sus caras, esperanza, salvación. ¿Por qué si no Tomás hubiera dudado? Puede que efectivamente tuviera una crisis de fe como nos ocurre a todos, pero quizás sus compañeros no mostraran con suficiente alegría esta buena nueva.

Por tanto, es necesario expresar esta alegría de la resurrección de un modo sencillo y sincero. Que nuestros gestos, actitudes y nuestra manera de vivir expresen de tal manera que Jesús vive y reina, que las personas que tengamos enfrente no duden ni por un segundo que Jesús ha resucitado y está vivo ahora y siempre, esperando a que le abramos las puertas de nuestro corazón.

Ojalá que esta alegría se reflejara de tal modo en nosotros que, si Tomás estuviera entre nosotros y le contásemos que Cristo ha resucitado, nos creyese, no tanto por pruebas empíricas o racionamientos, sino por el brillo en nuestros ojos, y la alegría, la paz y la esperanza de nuestro rostro.

Irene Parada

martes, 9 de abril de 2024

RATIO FORMATIONIS: LA FRATERNIDAD

El Señor me dio hermanos (Test 14). A Francisco le fue revelado que para poder vivir como Jesús son imprescindibles los hermanos. Dios nos ha creado diversos e irrepetibles, únicos. La fraternidad no niega la identidad personal, al contrario, la protege del individualismo; no destruye la persona, sino que la enriquece, regalándole un espacio más amplio. Nuestra identidad de hermanos se construye solamente desde la relación.

El proyecto de Clara y Francisco consiste en seguir a Jesús como hermanos y hermanas, a través de estilos diferentes y complementarios. Mientras que Francisco recupera el modelo apostólico (itinerancia, predicación y fraternidad), Clara se centra en la escucha y el servicio a Jesús, al estilo de Marta y María en la casa de Betania.

Nuestra identidad carismática se expresa en el modo de vivir las relaciones. La pobreza nos centra en lo fundamental, evitando que las cosas materiales se conviertan en obstáculos entre nosotros: Y aquellos que venían a tomar esta vida, daban a los pobres todo lo que podían tener y no queríamos tener más (Test 16-17). Todos los hermanos son iguales: corresponde a todos trabajar con las propias manos, la predicación no es exclusiva de los clérigos, el lugar de origen no cuenta.

La fraternidad garantiza la libertad y propicia la gratuidad en las relaciones interpersonales, que exigen, de modo incondicional a todos los hermanos, la renuncia a cualquier tipo de poder. Para Francisco, sin libertad, sin creatividad y sin responsabilidad no existen verdaderas relaciones fraternas: Cualquiera que sea el modo que mejor te parezca de agradar al Señor Dios y seguir sus huellas y pobreza, hazlo con la bendición del Señor Dios y con mi obediencia (CtaL 3).

Las dificultades experimentadas por Francisco en las relaciones fraternas hacen creíbles las palabras que dirige a un hermano que le pidió ayuda: los problemas fraternos no se resuelven huyendo a un eremitorio ni deseando que los otros sean mejores cristianos. Solo así se abren espacios de gratuidad que nos libran del ansia de expectativas y de dominio. El secreto para vivir a la altura de estas exigencias está en la contemplación, espacio irrenunciable en el que nuestros ojos se cargan de misericordia: Que no haya hermano en el mundo que haya pecado todo cuanto haya podido pecar, que, después que haya visto tus ojos, – no se aleje jamás de ti - sin tu misericordia (CtaM 8).

miércoles, 3 de abril de 2024

PASCUA URBASA 2024

Todo comienza con una puerta roja, una puerta roja que limita todo lo que se va a vivir en su interior del frio exterior y de la gente ajena a lo que está ocurriendo. Esa puerta, Pascua tras Pascua, ha visto pasar a animadores y participantes que entran con miedo e incertidumbre y se van llenos de ilusión y esperanza, pero ¿por qué ocurre esto?

Bien pues hoy os lo vengo a contar. Como primer año que iba a la pascua he vivido una experiencia en cuatro días que no podría explicar con palabras en un mes; entré con incertidumbre y desconcierto al inicio por ser todo nuevo, el lugar, los compañeros… pero sin darme cuenta al segundo día ya me sentía en casa. Este suceso, los holandeses lo describen con la palabra gezelligheid que explica esa sensación de calidez e intimidad que se consigue cuando estás a gusto con tus amigos o pareja y que tras esta puerta roja se consigue de forma general sintiéndonos en fraternidad todos los que estamos dentro.

Alguien que no lo haya vivido podría pensar que estoy exagerando, pero es que no ve que durante esos cuatro días compartes tus sentimientos con tus compañeros, tratas temas muy variados, nos acompañamos unos a otros en la muerte de Jesús, el silencio y la reflexión, el vacío que sentimos sin Él y la inmensa alegría cuando Él resucita. Así celebramos la vida y nuestra razón de vivir que es seguirle, aprender de él y agradecer día tras día que diera su vida por nosotros. A pesar de las veces que nos equivoquemos, él estará ahí siempre para acogernos de vuelta y querernos.

Así que sí, a pesar de haber sido solo cuatro días, os puede asegurar que esa puerta roja es mágica y que en su interior se guardan recuerdos y sentimientos maravillosos que se pueden palpar en las paredes desde el primer día que entras.

Como datos concretos, diré que fuimos 44 participantes venidos de Gijón, Madrid, Logroño, Tudela y Zaragoza, y que estuvimos desde el jueves 28 hasta el domingo 31 de marzo.

Laura Claro Romero

lunes, 1 de abril de 2024

JESÚS VIVE PARA AMARME

Quizá hayáis visto la última película de Wim Wenders titulada Perfects days donde se narra la vida simple y gozosa de un señor que trabaja limpiando wáteres en Tokio. Reconciliado con todo, disfruta con lo pequeño de cada día. La vida que lleva, tan humilde, es para él un tesoro, agradecido del don sagrado que es vivir, respirar, ver la luz cada día, tener plantas y un poco de compañía humana. Ahí se calma la herida de la vida, el deseo de vivir siempre y para siempre.

Es que, cuando hablamos de resurrección, nos ponemos trascendentes y creemos que se trata de grandes ideas, de hondos misterios que no alcanzamos, planteamientos que no encuentran nunca solución. Pero se puede uno aproximar a ello de manera simple: la resurrección es la certeza de que estás llamado a la dicha plena y que la prueba de que es así son las dichas pequeñas que puedes vivir cada día. Cuenta con cuidado los disfrutes pequeños de cada día y verás que la lista es larga.

El mensaje de Jesús resucitado es claro, como lo dijo el sabio jesuita Teilhard de Chardin: “Coloca en el fondo de tu alma, antes que nada, como fuente de energía y criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios. Recuerda: cuanto te deprima e inquiete es falso. Te lo aseguro en el nombre de las leyes de la vida y de las promesas de Dios”.

Celebra con gozo la Resurrección de Jesús. Déjate llevar por la alegría más honda que tengas. Mira los ojos de tus hermanos y hermanas que celebran contigo y descubre en ellos la presencia de Jesús vivo que sigue con nosotros incansablemente. Repítete: “Jesús vive para amarme”.

Pocas veces se dice que Francisco de Asís fue alguien que disfrutó de lo pequeño a tope. Pero en ese disfrute oculto está la prueba de su abrazo con el resucitado. Si no hubiera sentido el calor del sol, el brillo de la luna, la caricia del viento, los colores de las flores, el amor de los que perdonan, la paz de quienes mueren, el abrazo de quienes se quieren no habría amado a Jesús con la fidelidad con la que lo amó. Vive esta Pascua en el gozo humilde y compartido de quienes saben de esto.

Fidel Aizpurúa, capuchino

martes, 26 de marzo de 2024

¿CREES?

Si ser creyente fuera cuestión de opinión, la respuesta sería: “Yo opino que Dios es” o “no es”. Pero sabemos que ser creyente no es una manera de pensar, sino una manera de ser (que incluye también el pensamiento). ¿He sido siempre creyente? Fui bautizado de niño/a y tomo parte en las celebraciones cristianas. Es un dato interesante, y sin embargo, no llega a tocar el fondo de la pregunta de si creo en Dios. Porque, siendo sincero, no siempre vivo lo que celebro, lo que se dice, lo que se propone, etc. También es cierto que a lo largo de la vida no he vivido estas cosas de la misma manera, sino según el momento de mi historia y de las circunstancias. Por tanto, la pregunta de si soy o no soy creyente afecta a algo más al fondo de mi existencia.

No solo eso; también percibo que ser creyente no es algo adquirido de una vez para siempre, ni una posesión de la que puedo disponer, sino que es un caminar con sus altos y bajos, sus idas y venidas, como entre claroscuros. Además, está aderezado de muchos ingredientes diversos y a veces contrarios: certezas y dudas, preguntas y respuestas, recuerdos y olvidos, tiempos de tranquilidad y tiempos revueltos…

El referente para nuestra fe es el Evangelio, Jesús de Nazaret. Tenemos los recuerdos de los primeros discípulos que fueron aprendiendo a seguir a Jesús. También tenemos otros referentes como los santos y santas, que nos cuentan sus avatares en su camino de creer, de la fe. Y tenemos también los hermanos y hermanas de hoy, que van viviendo esta relación con Dios de modo del todo personal.

Y, sobre todo, tenemos aquellas palabras de aquel hombre ante la pregunta de Jesús: “-¿Crees? -Creo, pero aumenta mi fe”. Porque antes de tener o no tener fe es confiar en la misericordia de Dios.

Carta de Asís, marzo 2024

sábado, 23 de marzo de 2024

lunes, 18 de marzo de 2024

AMOR MÁS GRANDE

Unos griegos que querían ver a Jesús, se encuentran con un personaje que les dice algo desconcertante: “Si el grano de trigo no cae en el surco y muere, no produce fruto”.

O sea: ¿buscáis a alguien maravilloso? Pues yo soy, como vosotros, uno destinado al surco, uno cuyo horizonte es la muerte. Pero ojo: no penséis que eso no vale: quien muere, puede dar fruto como la semilla que muere en la oscuridad de la tierra. Jesús es, como nosotros, uno para la muerte, pero con vida dentro.

Dicen que la cultura moderna tiende a ocultar la muerte porque la considera sin valor y por ello, hablar de la muerte y fruncir el ceño es todo uno. Pero algo nos dice que en el morir hay fecundidad. Si no fuera así, la muerte de Jesús habría sido inútil y la nuestra también. La vida está bien hecha porque el morir es, aunque no nos lo parezca, tiempo de cosecha.

Dice un viejo himno de Cuaresma: “La gracia está en el fondo de la pena y la salud brotando de la herida”. En esta Cuaresma valoramos a Jesús que cura nuestros corazones y nos proponemos ser también nosotros sanadores heridos. Eso es porque creemos que caer en el surco, ir dando la vida, es el “amor más grande”, como dice el mismo evangelio. Curémonos, amémonos.

Fidel Aizpurúa, capuchino

viernes, 15 de marzo de 2024

ENCUENTRO DE FORMACION DE ANIMADORES DE PJ

¿Qué mejor forma de aprender que de convivencia en familia? 

Así es como hemos vivido los animadores de la pastoral juvenil de los capuchinos de España nuestro fin de semana de formación en la Casa de Ejercicios de El Pardo, Madrid, los días 8, 9 y 10 de marzo.

El tema elegido era "PASTORAL JUVENIL 5G: para llegar a todos". 5G es la evolución de la tecnología que nos permite estar interconectados, abiertos al futuro. También en la pastoral con jóvenes queremos estar interconectados y abiertos a nuevos modos y estilos que hagan más efectiva nuestra tarea.

Para ello hemos contado con dos ponencias de expertos en pastoral con jóvenes e itinerarios de pastoral, Daniel Diaz-Rincón, responsable de juventud en Acción Católica General, y Juan Carlos de la Riva, escolapio, que ocuparon todo el día del sábado. Los momentos de compartir en grupos ayudaron a reflexionar la manera de aplicar lo aprendido en la tarea pastoral de nuestros grupos y parroquias.

Por la noche contamos con la inesperada y fantástica actuación del Mago Ra, que nos hizo reír e ilusionarnos con su magia, su buen humor, y sobre todo su cercanía y familiaridad. ¡Gracias Rafa por compartir con nosotros!

El domingo, el hermano José Manuel Laseca, capuchino de esa fraternidad, puso el acento franciscano al hablarnos de las etapas de conversión de san Francisco y como podemos aplicarlas en nuestra pastoral con jóvenes.

La mañana terminó con la eucaristía preparada por todos los participantes y presidida por el hermano Rosendo Pérez, capuchino. La exquisita comida y los abrazos y despedidas pusieron fin a nuestro encuentro formativo.

Agradecemos a todos los ponentes su tarea y disposición, y a las trabajadoras de la Casa de Espiritualidad su trabajo y esfuerzo para que todo estuviera a punto: Samanta, Mariana, Sandra, cocineros...

¡Gracias! y hasta la próxima.

martes, 12 de marzo de 2024

¿QUÉ DIRÍA HOY SAN FRANCISCO? 6/6

6. Mirar con lágrimas las lágrimas de los pobres

Los pobres han vertido muchas lágrimas. No os acostumbréis a ellas. Mirar llorando a los pobres que lloran. Si no, os olvidaréis de su dolor.

La peor de las opresiones es la violencia y el menosprecio con los pobres, la génesis inhumana de situaciones establecidas de pobreza, la división del mundo entre los que cuentan y los que no cuentan. Es muy difícil entender que las pobrezas son el lado más inhumano de la historia cuando no se pertenece a ese mundo, cuando se está lejos de las garras que destrozan y de las hambres que devoran. Dos absolutos: Dios y el hambre, decía Casaldáliga. Ni siquiera el primero; sólo el segundo.

Las lágrimas de los pobres que nadie recoge, que no importan a nadie, que se pierden en el mayor de los olvidos. Dios las recoge. Hacer llorar a un pobre es una iniquidad. Esa opresión se “perpetra”, igual que un crimen. De alguna manera, es preciso generar consuelo, interés, preocupación.

La violencia que nadie detiene. Pero, en realidad, hay muchos que se oponen tenazmente a la violencia con riesgo de sus vidas. Sin esa oposición, la violencia habría destruido ya la tierra. La violencia contra los pobres supera la impunidad en la resistencia de los pacíficos. El silencio en el que discurren las lágrimas de los empobrecidos, se hace, algunas veces, clamor elocuente.

Todo esto os diría en la alegría de reunirme con vosotros. Pero con vosotros estoy en vuestro recuerdo vivo y gozoso. Sed menores, sed compañeros, sed hermanos.

viernes, 8 de marzo de 2024

RATIO FORMATIONIS: LA MIRADA

Me parecía extremadamente amargo ver leprosos (Test 1). Apartar la mirada y permanecer ciegos es siempre una tentación, ¿Quién puede romper la tendencia que tenemos a mirarnos solo a nosotros mismos? La conversión consiste precisamente en cambiar nuestro modo de mirar, pasando de la indiferencia a la compasión, permitiendo que aquello que vemos nos afecte y nos transforme.

Para Dios no hay nadie invisible: Él mira a los pobres y escucha su lamento, los convierte en las pupilas de sus ojos. Dios nos contempla a través de ellos. Son las paradojas del Evangelio: somos vistos por aquellos a quienes no queremos ver. Solo cuando Francisco se deja mirar por los ojos del Dios de los leprosos es capaz de abrir sus ojos y aprender a mirar.

El Cristo de San Damián se convierte en el espejo en el que Clara y Francisco nos invitan a mirar. En sus ojos, los nuestros se llenan de misericordia. En la forma de mirar de Jesús pasamos del silencio a la escucha, de la soledad a la solidaridad, de la contemplación a la compasión. Así se inicia el proceso de transformación de nuestros deseos: se empieza por mirar las cosas como Jesús y se acaba viéndolas como Él. Más aún: acabas siendo otro Jesús. Y aún más: tú mismo te conviertes en otro espejo y quien te ve a ti ve a Jesús.

La contemplación invita al seguimiento y el seguimiento a la contemplación. Ambas realidades sostienen el sentido de nuestra vida de hermanos. Juntos, desde el espacio de la fraternidad, prolongamos de manera profética la mirada de Dios sobre el mundo, denunciando lo injusto y convirtiéndonos en testigos de la esperanza y de la alegría del Evangelio.

martes, 5 de marzo de 2024

25 ANIVERSARIO DE SERCADE

  • La de Don Tobías en Coca, Ecuador, que logró por fin arreglar sus papeles y volver a su finca en medio de la selva después de hablar con los Comités de Derechos Humanos de la Pastoral Social del Vicariato.
  • La de Doña Úrsula en Caracas que reparte comida en la Olla Solidaria de la Orden Franciscana Seglar y que ha visto como la crisis política se llevaba adelante su sueño de viajar a Isla Margarita.
  • La de Enrique, el cura de aquel valle minero de Asturias que decidió hacer actividades con los mayores a través de Punto de Apoyo y logró llenar la Iglesia de vida, vida de gente mayor, de la valiosa, de la que acumula experiencia y huellas en la mirada…
SERCADE lleva 25 años compartiendo vidas de gente como ellos. Vidas que se cuentan en los pequeños relatos que habéis leído.

Jean Giono dijo en aquel libro maravilloso del hombre que plantaba árboles que “para que el carácter de un ser humano revele cualidades verdaderamente excepcionales, hay que tener la suerte de poder observar su acción durante muchos años. Si dicha acción está libre de todo egoísmo, si el propósito que la impulsa es de una generosidad sin falla, si es absolutamente cierto que no ha buscado recompensa alguna y que, además, ha logrado dejar una huella palpable en el mundo, entonces podemos afirmar, sin riesgo de error, que se trata de una personalidad fuera de lo común”.

Las personas construyen relaciones y estas configuran las prioridades de una sociedad. No despreciemos la capacidad de los seres humanos para construir el bien.

Habitar, Nombrar, Nutrir, Fortalecer, Acompañar… son acciones que configuran nuestra manera de trabajar en cada uno de esos lugares, las pinturas con las que dibujamos huellas en el mundo.

Todos y cada uno de vosotros, aquellos que habéis compartido estos 25 años, sois seres extraordinarios, fuera de lo común. Compartir vuestras heridas y permitirnos acompañarlas ha sido y es el mayor privilegio de quienes conformamos SERCADE. Gracias por confiar en nosotros.

Celebremos que el mundo está repleto de vidas maravillosas y construyamos un mundo en el que las heridas se curen con amor fraterno. Paz y bien.

SERCADE


En el siguiente enlace encontrarás un formulario para hacer tu donación y recibir nuestro Kit Regalo.

viernes, 1 de marzo de 2024

PRIMER VIERNES DE MARZO

La veneración a Jesús de Medinaceli, arraigada en siglos de historia y tradición, encuentra en este día un momento cumbre. La imagen del Cristo, que se guarda con gran reverencia en la basílica situada en el corazón de Madrid, es el foco de una devoción que no entiende de fronteras, uniendo a creyentes de todos los rincones en una sola voz y espíritu.

A medida que el calendario da vuelta a una nueva página, la capital española se prepara para una jornada de fervor y espiritualidad sin igual. Este viernes 1 de marzo, Madrid se convierte en el corazón palpitante de la fe cristiana con la celebración del Primer Viernes de Marzo dedicado a Jesús de Medinaceli. Este evento, marcado por la devoción y el amor inquebrantable de sus fieles, promete ser un día de encuentro espiritual y de renovación.

Desde este jueves día 29 de febrero a las 12 de la noche, se espera que miles de devotos hagan fila para pasar frente a la venerada imagen, cumpliendo así con una tradición que se ha mantenido viva a través de generaciones. El acto de besar los pies de Jesús de Medinaceli, símbolo de humildad y entrega, es uno de los momentos más emotivos por los fieles devotos del Señor de Madrid.

Las puertas de la Basílica permanecerán abiertas desde la citada hora del jueves por la noche y hasta que, en la noche del Viernes, pase ante la imagen del Cristo el último devoto de la fila. La jornada estará marcada por misas cada hora, oraciones y actos litúrgicos, diseñados para facilitar un encuentro profundo con la fe y con el prójimo. A las 19:00 horas del Viernes presidirá la celebración el Excmo. Y Rvdmo. Sr. Don José Cobo Cano, Cardenal y arzobispo de Madrid.

Como cada año contaremos con la visita de un miembro de la Casa Real en esta fiesta popular del Cristo de Medinaceli.

En un mundo donde el ruido y la prisa a menudo nos alejan de lo esencial, el Primer Viernes de Marzo emerge como una valiosa oportunidad para detenerse, reflexionar y reencontrarse con uno mismo y con los demás a través de la fe. Madrid, por un día, se transforma en un santuario de esperanza, un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, la luz de la devoción brilla con fuerza.

Este 1 de marzo, la invitación está abierta a todos los que deseen sumarse a esta manifestación de fe y amor. Ya sea en persona, en Madrid, o en espíritu, desde cualquier rincón del mundo, Jesús de Medinaceli nos espera para compartir su mensaje eterno de amor y redención.

martes, 27 de febrero de 2024

LA GENEROSIDAD

Es una creencia que la sociedad adulta es el equilibrio de fuerzas adquirido entre individuos autónomos. Pero la experiencia humana de las personas también enseña que nos hace más humanos, más plenos si nuestras relaciones están marcadas por la generosidad y no por el egoísmo.

Si solo voy a lo mío, puede que haya épocas en las que parezca que la vida me va bien. Pero llegará el momento en el que me encuentre solo. Quizá rodeado de gente, pero solo; porque no he podido generar con otras personas lazos basados en unas relaciones humanas libres de algún interés más allá de mi persona. Si solo voy a lo mío, no me encontraré con nadie más que conmigo mismo; no sabré qué es la amistad, la hermandad, la fraternidad. Quizá llame amigos a personas, pero solo tanto en cuanto consiga algo a cambio; y eso no es amistad, no llena la necesidad del encuentro humano.

La generosidad es un ingrediente imprescindible en la convivencia entre los hermanos, entre las hermanas. Es esa capacidad de darnos sin buscar nada a cambio; es esa entrega por el bien de la otra persona; es ese encuentro desinteresado a favor de otros. Esa entrega -parece mentira- nos hace más grandes, nos ensancha y nos esponja. La fraternidad es uno de los ámbitos donde podemos desplegar la generosidad; y precisamente, cuanto más nos demos, más recibiremos a cambio; pero no de ida, sino de vuelta.

La atención de mi entrega no está puesta en mí, sino en la otra persona. De algún modo, la generosidad es un descentramiento de uno mismo, dejar de ser el centro del universo y poner al otro en el punto de mi interés. Dios ha puesto a cada uno de nosotros en el punto de su interés: “No he venido a ser servido sino a servir”. Él es el modelo para nuestra entrega fraterna.

Carta de Asís, febrero 2024

jueves, 22 de febrero de 2024

UNA CUARESMA DE SANACIÓN

Estamos en Cuaresma y una manera de “convertirse” es sanar heridas y para ello, inicialmente, hay que comenzar por encarar las situaciones difíciles. ¿Cómo hacerlo, cómo mirar de frente aquello que se nos hace muy cuesta arriba?

  • Pongamos nombre a la dificultad: no temamos llamar por su nombre a la enfermedad, al cáncer, al dolor, a la muerte incluso. No escondamos la dificultad, no obviemos su dentellada. Nombrar la dificultad es una manera inicial de atajarla.
  • Tratemos de vivirla con la mayor paz posible: tras la tempestad de una mala noticia, tratemos de recuperar la paz del corazón. No solucionará el problema pero, al estar menos alterados, podremos descubrir caminos nuevos para vivir lo difícil de manera más humana.
  • Apoyémonos en Jesús: él ha experimentado fuertes dificultades. Su valor y su generosidad puede animarnos y pueden hacernos descubrir algo hermoso: que más allá de la dificultad hay margen para la vida, aunque sea escaso. Que la alegría también es posible cuando las lágrimas brotan.
Hay un valor humano y espiritual del que se habla poco: la ecuanimidad. Una persona ecuánime es aquella que sabe mantener un cierto equilibrio ante los avatares de la vida. Contamos, para ello, con la ayuda de Jesús que nos dice: “No se altere vuestro corazón” (Jn 14,27). Es posible y deseable esta ecuanimidad.

​San Pablo dice que “la fuerza se realiza en la debilidad” (2 Cor 12,9). Es paradójico, pero puede ser verdadero. En esta Cuaresma, tiempo para sanar heridas, podemos experimentar esto: siendo frágiles, como somos, seremos fuertes si nos apoyamos en Jesús y si nos damos, unos a otros, nuestro más sincero apoyo.

martes, 20 de febrero de 2024

ORACIÓN COMUNITARIA DE FEBRERO: HECHOS CON AMOR, PARA EL AMOR

Haz clic en la imagen para acceder a la oración comunitaria para este mes.

jueves, 15 de febrero de 2024

¿QUÉ DIRÍA HOY SAN FRANCISCO? 5/6

5. Un lugar para los animales

A muchas personas les parece una desproporción extender el tema de la dignidad a los animales o a las otras creaturas, a la tierra en su conjunto. Hay que decir que la dignidad es diversa en sus formas, pero única en su esencia. Y por ello, los humanos tendrán unos derechos, los animales otros, los árboles otros, pero el denominador común es la dignidad. Y ello, simplemente, porque el espacio es común y eso genera unas relaciones de convivencia que no se pueden eludir.

Se impone, pues, un reparto de la dignidad que no se puede obviar y que tampoco puede hacerse por ley, aunque las leyes puedan construirse siempre con ese presupuesto. El reparto de la dignidad supone el control y el reparto del poder, porque la negación de la dignidad común brota del antropocentrismo desviado de una parte que ve como lógico imponer su ley al resto.

Esto lleva a revisar el antropocentrismo como poder de intervención en el mundo y a superar el paradigma moral del sufrimiento de los animales en una ética animal respetuosa y liberadora. Y lo mismo habría que decir de la instauración de una ética de liberación cósmica. Un intervencionismo que considere obvio el enriquecimiento de lo humano saltándose los derechos de animales y cosas es una parte del imaginario occidental que habría de ser superado. Un intervencionismo desde la dignidad abriría caminos de novedad en la relación cósmica con el consiguiente beneficio para todos los intervinientes.

En todo esto, la espiritualidad franciscana tiene una enorme posibilidad y la familia franciscana una responsabilidad. En el franciscanismo primitivo se produjo un acontecimiento histórico nuevo: la obligación de hacer entrar en un mundo común, es decir, en una comunidad moral, la vida de los animales no humanos y a la naturaleza toda. El siglo XIII, con este acontecimiento, supuso una ruptura histórica fundamental en la ética animal y de la naturaleza. Que tal intuición pueda ser recuperada hoy es tarea, en parte, de la espiritualidad franciscana.

martes, 13 de febrero de 2024

CUARESMA: SANAR HERIDAS

Al llegar la Cuaresma, la llamada a la conversión resuena en la Iglesia. Puede tener el peligro de ser algo cíclico que deriva en rutina. Pero también es posible hacerle un sitio en el itinerario del creyente. No es un mero deseo; también es una posibilidad.

Hay quien define la conversión como una “revolución del alma” (J. Baggini). Podría parecer excesivo, pero de algo de eso se trata: apuntar al corazón, a la interioridad y creer que la propuesta de modificación, de cambio, que hace el evangelio tiene que ver con uno. No es un brindis al sol, sino un dardo al propio corazón.

La concreción para la conversión que proponemos este año es SANAR HERIDAS. Cualquiera sabe que las heridas son elemento de la más concreta realidad. Están siempre ahí, con mayor o menor profundidad, con diverso grado de dolor, con repercusiones de distinto calado. Pero están ahí. Mejor encararlas que obviarlas.

Y también está comprobado que, en parte al menos, podemos ejercer con ellas una acción sanante, mitigadora, curativa. Eliminar las heridas no está en nuestra mano; sanarlas sí en la medida en que nos inclinemos a ellas, las acojamos, las cuidemos.

Comenzar la Cuaresma de este año con un planteamiento tal puede ser algo más que un anhelo. Puede ser tomarse en serio la capacidad “samaritana” de la vida y de la fe ante la evidente presencia de las heridas en nuestra vida. Pasar del deseo al trabajo con ellas; he ahí el desafío y el marco de la conversión.

Fidel Aizpurúa, capuchino

martes, 6 de febrero de 2024

RATIO FORMATIONIS: EL DESEO

Ninguna otra cosa deseemos, ninguna otra queramos,
ninguna otra nos plazca y deleite, sino nuestro Creador (1R 23,9)

La búsqueda del sentido despierta el mundo del deseo. Se trata de una llave que pone en movimiento todo nuestro ser, abriéndonos al encuentro con la realidad. El deseo se reviste siempre de experiencias concretas, nos mantiene atentos a la fuerza de la vida, nos une a Jesús, impulsándonos a compartir sus sentimientos, a ser como Él. Francisco, varón de deseos, permite que Dios transforme su deseo de ser caballero en un deseo todavía más alto: ser como Jesús.

viernes, 2 de febrero de 2024

LUZ PARA ALUMBRAR

En 1997, el Papa Juan Pablo II instituyó un día de oración por las mujeres y hombres que forman parte de la vida consagrada. Esta celebración está asociada con la Fiesta de la Presentación del Señor, el 2 de febrero, conocida tradicionalmente como el Día de la Candelaria.

Esta fiesta se celebra 40 días después de Navidad para recordar cuando María y José presentaron a Jesús a Dios en el templo. Uno de los ritos de este día es la bendición de velas, que simboliza a Cristo, la luz del mundo. De igual manera, las personas consagradas somos llamadas para reflejar la luz de Cristo en el pueblo o sociedad en la que vivimos.

En la familia franciscana estos años están siendo especialmente importantes desde el recuerdo de los últimos años de la vida de Francisco de Asís. Hace 800 años Francisco vivió una serie de experiencias que se nos han trasmitido de tal manera que forman parte de nuestra espiritualidad. Esta Navidad hemos recordado y celebrado su vivencia de la Navidad en 1223 en Greccio. En este nuevo año 2024 recién estrenado, recordaremos y celebraremos el VIII Centenario de la impresión de las llagas en Francisco de Asís. Las llagas o estigmas se refieren a las marcas o heridas en el cuerpo que imitan las heridas de Jesucristo en la cruz. San Francisco experimentó estas marcas misteriosas en sus manos, pies y costado y así lo representan los artistas en sus obras.

Decimos que las llagas son signo de la profunda conexión espiritual que tenía Francisco de Asís con Jesús y su amor por Él. Pero también son signo de su identificación con aquellos que llevan una vida llena de heridas, las personas estigmatizadas socialmente, aquellas que sufren el abandono, la pobreza, la vergüenza o la culpa. La cercanía de San Francisco a los más pequeños, los leprosos, los pobres y las personas que sufrían, le llevó a comprender y contextualizar mejor los sufrimientos de Cristo.

A medida que pasan los días somos conscientes de cómo se nos ha complicado la vida, especialmente a raíz de la pandemia. Pero no somos espectadores de diferentes acontecimientos que provocan crisis y desolación, sino todo lo contrario, queremos comprometernos con nuestro mundo y sus criaturas. Los Evangelios nos dicen que Jesús predicaba, enseñaba y curaba. Estas tres acciones han configurado gran parte de la vida consagrada. De ahí que en la Iglesia haya tantas obras de enseñanza, catequesis o formación y curación.

La verdadera misión de la Iglesia no es poner en funcionamiento una eficiente máquina de ayudas, siguiendo el modelo de una ONG. La misión de la Iglesia es curar las heridas del corazón, abrir puertas, liberar, alumbrar e iluminar…

Benjamín Echeverría, capuchino

martes, 30 de enero de 2024

ÉL NOS AMÓ PRIMERO

Cuando me describes,
muestras la belleza
que todos ignoran.
Cuando me convocas,
al decir mi nombre
cantas de contento.
Cuando yo me alejo,
cuentas cada hora
hasta que regreso.

Eres quien comprende
lo que yo no entiendo.
Eres quien escribe
con mis garabatos
los versos más ciertos.
Eres quien me saca
de los laberintos.
Eres quien disipa
mis abatimientos.
Eres, en mis dudas,
el ancla que aferro.
Eres, en mis noches,
el faro que guía
mi llegada a puerto.
Eres la sonrisa
que calma mi furia.
Eres la caricia
que alivia mi duelo.

Eres la promesa,
la pasión luchada,
la muerte vencida,
el amor primero.

José María R. Olaizola, sj

jueves, 25 de enero de 2024

LA SOLIDARIDAD MARCA LA VIDA

Hace unos pocos años una cooperante de una ONG, al volver de una campaña de trabajo con refugiados sirios, decía que ella ya no volvería a ser la misma persona que antes. Más que el trabajo realizado, el trato personal con los refugiados la había marcado para siempre. Al volver a la vida habitual del día a día en nuestra sociedad esas primeras impresiones después del servicio realizado seguramente se atemperaron. Pero ciertamente que a esa cooperante le dejó una marca indeleble.

La solidaridad, en todas sus formas, lleva a las personas a cambiar la mirada sobre uno mismo y el mundo. Si la solidaridad va un poco más allá de meros actos puntuales de generosidad pilla a la persona por dentro y la cambia. Primeramente nos descoloca, nos saca de nuestros esquemas y maneras de percibir a las personas. Aparecen otros valores, otras miradas sobre las personas y sobre las situaciones que no se percibían antes. Uno mismo se ve transformado poco a poco y comienza a percibir a los demás y sobre todo a los más vulnerables de otra manera. Los proyectos solidarios podrán tener éxito o no; habrán sido adecuados o desenfocados; la entrega realizada a favor de alguien enfermo, débil, frágil habrá resultado eficaz o no. Pero si ha habido entrega generosa, la persona que se ha expuesto a la fragilidad de los demás, queda marcada, y en su vida se abrirán nuevas dimensiones no sospechadas un poco antes.

Ciertamente, hay personas que dan un viraje en la vida y se vuelven solidarias. Pero también es cierto que un acto de solidaridad hace cambiar a la persona que la lleva a cabo. No es el mero hecho del movimiento solidario el que nos cambia; es más bien el encuentro con los vulnerables que nos da otra perspectiva. El trato con personas que, siendo como nosotras, por las circunstancias de la vida o las estructuras injustas, han sido colocadas en situaciones inhumanas nos dejará una marca en nuestra vida para siempre.

Carta de Asís, enero 2024