martes, 20 de febrero de 2024

ORACIÓN COMUNITARIA DE FEBRERO: HECHOS CON AMOR, PARA EL AMOR

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jueves, 15 de febrero de 2024

¿QUÉ DIRÍA HOY SAN FRANCISCO? 5/6

5. Un lugar para los animales

A muchas personas les parece una desproporción extender el tema de la dignidad a los animales o a las otras creaturas, a la tierra en su conjunto. Hay que decir que la dignidad es diversa en sus formas, pero única en su esencia. Y por ello, los humanos tendrán unos derechos, los animales otros, los árboles otros, pero el denominador común es la dignidad. Y ello, simplemente, porque el espacio es común y eso genera unas relaciones de convivencia que no se pueden eludir.

Se impone, pues, un reparto de la dignidad que no se puede obviar y que tampoco puede hacerse por ley, aunque las leyes puedan construirse siempre con ese presupuesto. El reparto de la dignidad supone el control y el reparto del poder, porque la negación de la dignidad común brota del antropocentrismo desviado de una parte que ve como lógico imponer su ley al resto.

Esto lleva a revisar el antropocentrismo como poder de intervención en el mundo y a superar el paradigma moral del sufrimiento de los animales en una ética animal respetuosa y liberadora. Y lo mismo habría que decir de la instauración de una ética de liberación cósmica. Un intervencionismo que considere obvio el enriquecimiento de lo humano saltándose los derechos de animales y cosas es una parte del imaginario occidental que habría de ser superado. Un intervencionismo desde la dignidad abriría caminos de novedad en la relación cósmica con el consiguiente beneficio para todos los intervinientes.

En todo esto, la espiritualidad franciscana tiene una enorme posibilidad y la familia franciscana una responsabilidad. En el franciscanismo primitivo se produjo un acontecimiento histórico nuevo: la obligación de hacer entrar en un mundo común, es decir, en una comunidad moral, la vida de los animales no humanos y a la naturaleza toda. El siglo XIII, con este acontecimiento, supuso una ruptura histórica fundamental en la ética animal y de la naturaleza. Que tal intuición pueda ser recuperada hoy es tarea, en parte, de la espiritualidad franciscana.

martes, 13 de febrero de 2024

CUARESMA: SANAR HERIDAS

Al llegar la Cuaresma, la llamada a la conversión resuena en la Iglesia. Puede tener el peligro de ser algo cíclico que deriva en rutina. Pero también es posible hacerle un sitio en el itinerario del creyente. No es un mero deseo; también es una posibilidad.

Hay quien define la conversión como una “revolución del alma” (J. Baggini). Podría parecer excesivo, pero de algo de eso se trata: apuntar al corazón, a la interioridad y creer que la propuesta de modificación, de cambio, que hace el evangelio tiene que ver con uno. No es un brindis al sol, sino un dardo al propio corazón.

La concreción para la conversión que proponemos este año es SANAR HERIDAS. Cualquiera sabe que las heridas son elemento de la más concreta realidad. Están siempre ahí, con mayor o menor profundidad, con diverso grado de dolor, con repercusiones de distinto calado. Pero están ahí. Mejor encararlas que obviarlas.

Y también está comprobado que, en parte al menos, podemos ejercer con ellas una acción sanante, mitigadora, curativa. Eliminar las heridas no está en nuestra mano; sanarlas sí en la medida en que nos inclinemos a ellas, las acojamos, las cuidemos.

Comenzar la Cuaresma de este año con un planteamiento tal puede ser algo más que un anhelo. Puede ser tomarse en serio la capacidad “samaritana” de la vida y de la fe ante la evidente presencia de las heridas en nuestra vida. Pasar del deseo al trabajo con ellas; he ahí el desafío y el marco de la conversión.

Fidel Aizpurúa, capuchino

martes, 6 de febrero de 2024

RATIO FORMATIONIS: EL DESEO

Ninguna otra cosa deseemos, ninguna otra queramos,
ninguna otra nos plazca y deleite, sino nuestro Creador (1R 23,9)

La búsqueda del sentido despierta el mundo del deseo. Se trata de una llave que pone en movimiento todo nuestro ser, abriéndonos al encuentro con la realidad. El deseo se reviste siempre de experiencias concretas, nos mantiene atentos a la fuerza de la vida, nos une a Jesús, impulsándonos a compartir sus sentimientos, a ser como Él. Francisco, varón de deseos, permite que Dios transforme su deseo de ser caballero en un deseo todavía más alto: ser como Jesús.

viernes, 2 de febrero de 2024

LUZ PARA ALUMBRAR

En 1997, el Papa Juan Pablo II instituyó un día de oración por las mujeres y hombres que forman parte de la vida consagrada. Esta celebración está asociada con la Fiesta de la Presentación del Señor, el 2 de febrero, conocida tradicionalmente como el Día de la Candelaria.

Esta fiesta se celebra 40 días después de Navidad para recordar cuando María y José presentaron a Jesús a Dios en el templo. Uno de los ritos de este día es la bendición de velas, que simboliza a Cristo, la luz del mundo. De igual manera, las personas consagradas somos llamadas para reflejar la luz de Cristo en el pueblo o sociedad en la que vivimos.

En la familia franciscana estos años están siendo especialmente importantes desde el recuerdo de los últimos años de la vida de Francisco de Asís. Hace 800 años Francisco vivió una serie de experiencias que se nos han trasmitido de tal manera que forman parte de nuestra espiritualidad. Esta Navidad hemos recordado y celebrado su vivencia de la Navidad en 1223 en Greccio. En este nuevo año 2024 recién estrenado, recordaremos y celebraremos el VIII Centenario de la impresión de las llagas en Francisco de Asís. Las llagas o estigmas se refieren a las marcas o heridas en el cuerpo que imitan las heridas de Jesucristo en la cruz. San Francisco experimentó estas marcas misteriosas en sus manos, pies y costado y así lo representan los artistas en sus obras.

Decimos que las llagas son signo de la profunda conexión espiritual que tenía Francisco de Asís con Jesús y su amor por Él. Pero también son signo de su identificación con aquellos que llevan una vida llena de heridas, las personas estigmatizadas socialmente, aquellas que sufren el abandono, la pobreza, la vergüenza o la culpa. La cercanía de San Francisco a los más pequeños, los leprosos, los pobres y las personas que sufrían, le llevó a comprender y contextualizar mejor los sufrimientos de Cristo.

A medida que pasan los días somos conscientes de cómo se nos ha complicado la vida, especialmente a raíz de la pandemia. Pero no somos espectadores de diferentes acontecimientos que provocan crisis y desolación, sino todo lo contrario, queremos comprometernos con nuestro mundo y sus criaturas. Los Evangelios nos dicen que Jesús predicaba, enseñaba y curaba. Estas tres acciones han configurado gran parte de la vida consagrada. De ahí que en la Iglesia haya tantas obras de enseñanza, catequesis o formación y curación.

La verdadera misión de la Iglesia no es poner en funcionamiento una eficiente máquina de ayudas, siguiendo el modelo de una ONG. La misión de la Iglesia es curar las heridas del corazón, abrir puertas, liberar, alumbrar e iluminar…

Benjamín Echeverría, capuchino

martes, 30 de enero de 2024

ÉL NOS AMÓ PRIMERO

Cuando me describes,
muestras la belleza
que todos ignoran.
Cuando me convocas,
al decir mi nombre
cantas de contento.
Cuando yo me alejo,
cuentas cada hora
hasta que regreso.

Eres quien comprende
lo que yo no entiendo.
Eres quien escribe
con mis garabatos
los versos más ciertos.
Eres quien me saca
de los laberintos.
Eres quien disipa
mis abatimientos.
Eres, en mis dudas,
el ancla que aferro.
Eres, en mis noches,
el faro que guía
mi llegada a puerto.
Eres la sonrisa
que calma mi furia.
Eres la caricia
que alivia mi duelo.

Eres la promesa,
la pasión luchada,
la muerte vencida,
el amor primero.

José María R. Olaizola, sj

jueves, 25 de enero de 2024

LA SOLIDARIDAD MARCA LA VIDA

Hace unos pocos años una cooperante de una ONG, al volver de una campaña de trabajo con refugiados sirios, decía que ella ya no volvería a ser la misma persona que antes. Más que el trabajo realizado, el trato personal con los refugiados la había marcado para siempre. Al volver a la vida habitual del día a día en nuestra sociedad esas primeras impresiones después del servicio realizado seguramente se atemperaron. Pero ciertamente que a esa cooperante le dejó una marca indeleble.

La solidaridad, en todas sus formas, lleva a las personas a cambiar la mirada sobre uno mismo y el mundo. Si la solidaridad va un poco más allá de meros actos puntuales de generosidad pilla a la persona por dentro y la cambia. Primeramente nos descoloca, nos saca de nuestros esquemas y maneras de percibir a las personas. Aparecen otros valores, otras miradas sobre las personas y sobre las situaciones que no se percibían antes. Uno mismo se ve transformado poco a poco y comienza a percibir a los demás y sobre todo a los más vulnerables de otra manera. Los proyectos solidarios podrán tener éxito o no; habrán sido adecuados o desenfocados; la entrega realizada a favor de alguien enfermo, débil, frágil habrá resultado eficaz o no. Pero si ha habido entrega generosa, la persona que se ha expuesto a la fragilidad de los demás, queda marcada, y en su vida se abrirán nuevas dimensiones no sospechadas un poco antes.

Ciertamente, hay personas que dan un viraje en la vida y se vuelven solidarias. Pero también es cierto que un acto de solidaridad hace cambiar a la persona que la lleva a cabo. No es el mero hecho del movimiento solidario el que nos cambia; es más bien el encuentro con los vulnerables que nos da otra perspectiva. El trato con personas que, siendo como nosotras, por las circunstancias de la vida o las estructuras injustas, han sido colocadas en situaciones inhumanas nos dejará una marca en nuestra vida para siempre.

Carta de Asís, enero 2024

martes, 23 de enero de 2024

¿QUÉ DIRÍA HOY SAN FRANCISCO? 4/6

4. LA ECOLOGIA REDESCUBIERTA

Modernamente habéis redescubierto el valor de la ecología y el cuidado de la casa común.

La ecología franciscana es algo que conecta con la esencia de lo humano, que no se queda en la mera superficie, que percibe el hondo beneficio que es para el todo de la persona y de la creación la incorporación hábitos ecológicos la vida. Son las verdaderas raíces de la espiritualidad ecológica.

La tendencia al dominio y a la explotación de la naturaleza ha desterrado el asombro, el brillo en la mirada, el estupor de quien descubre cada día el color de cada cosa. El asombro es el lenguaje del respeto y del amor. Quien se asombra, no invade ni explota, sino que agradece.

La ecología franciscana es la ecología del asombro sencillo, renovado cada día, simple pero profundo, exultante pero sensato. Sin ese asombro nos deslizaríamos al abismo del dominio, al pozo negro de la explotación, a la mirada que calcula todo sin admirarse de nada.

La ecología franciscana es una ecología creyente, conectada a la experiencia de Dios. Para el franciscano una creación sin la amorosa presencia de Dios sería una ecología sin alma. No se trata de “bautizar” nada, sino de descubrir el hálito que sostiene el universo y que el creyente sabe que es el modo con que Dios se hace vivo en la vida del cosmos.

martes, 16 de enero de 2024

ORACIÓN COMUNITARIA DE ENERO: ¿DONDE VIVES?

Desde Tudela nos mandan la oración comunitaria para este mes. Haz clic en la imagen para acceder a la misma.

jueves, 11 de enero de 2024

RATIO FORMATIONIS: LOS PÁJAROS Y LAS FLORES

Un gran obstáculo para el seguimiento de Jesús es el miedo, que consiste en traer hasta el presente algo malo que pensamos que nos puede suceder en el futuro, quedando de este modo impedidos para caminar. Lo contrario del miedo es la confianza: la afirmación serena y alegre del presente que nos encamina hacia lo que tenga que venir. Mirad las aves que vuelan en el cielo… mirad cómo crecen los lirios del campo. Pájaros -símbolo de la libertad- y flores -imagen de la providencia- son propuestos por Jesús como modelos del discípulo confiado, aquel que se siente sostenido por la bondad de Dios y trata de vivir la profundidad de cada instante.

En Francisco se nos revela una nueva forma de santidad. Se enamora de las flores, conversa con los pájaros y mantiene encuentros cercanos con las criaturas; se siente, en medio de ellas, uno más. Frente a las piedras de los espacios cerrados, él prefiere el claustro del mundo, lleno del color de las flores, que testimonian la belleza del Creador, y de la música de los pájaros, que cantan la gloria de Dios. Cansado de los discursos vacíos de experiencia, Francisco aprende de los lirios y de las aves un nuevo modo de hablar, una palabra libre y gratuita, confiada y capaz de invitar a la confianza absoluta en el Señor.

martes, 9 de enero de 2024

SANANDO HERIDAS

Estos tres años, del 2023 al 2026, la familia franciscana celebra los 800 años de una serie de acontecimientos que marcaron la vida de San Francisco de Asís y forman parte de nuestra identidad como familia espiritual.

Este año 2024 celebramos la impresión de las llagas de San Francisco. Recordamos que, en 1224, hace 800 años, Francisco se retiró al monte Alverna para realizar una cuaresma de ayuno y oración, como era su costumbre. En este contexto de silencio y oración tuvo una experiencia espiritual especial: se hizo realidad el encuentro con el Crucificado, y quedaron impresos los estigmas, signos del amor, en su corazón y en su cuerpo.

Para muchas personas las llagas son un signo de la unión espiritual que tenía san Francisco con Jesús y su amor por él. La cercanía a quienes sufrían, le llevó a San Francisco a comprender y contextualizar mejor los sufrimientos de Cristo. Junto a ese momento tan especial que se produjo en la vida de Francisco, creemos que las llagas también reflejan a todas aquellas personas que llevan una vida llena de heridas: las personas que sufren el abandono, la pobreza, la vergüenza o la culpa.

Para celebrar este acontecimiento en la vida de Francisco, para actualizarlo y tratar de vivirlo en nuestra vida, los Capuchinos hemos elegido como lema para nuestra acción pastoral este este año “SANANDO HERIDAS”. Va a ser el hilo conductor de muchas de nuestras actividades y acción pastoral en los lugares e iglesias en las que estamos. Os lo proponemos también a quienes vivís vuestra fe junto a nosotros o con nosotros, pues paradójicamente, los estigmas son heridas capaces de sanar.

Los frailes que han trabajado sobre este lema y los materiales que nos ofrecen para la pastoral, nos recuerdan además que la herida propia, aceptada, se convierte en ungüento para las de los otros. Sólo si nos acercamos a nuestras fragilidades con serenidad, podemos acompañar a los demás en sus incapacidades.

El Papa Francisco hace ya varios años que dijo que «misión de la Iglesia es curar las heridas del corazón, abrir puertas, liberar, decir que Dios es bueno, perdona todo, es padre, Dios es afectuoso y nos espera siempre». Los que queremos vivir el carisma franciscano debemos ser sanadores de heridas, curadores de estigmas y costureros de corazones rotos. Sanar heridas significa asumir la parte de responsabilidad que tenemos en la construcción de una fraternidad con sus propios estigmas, pero capaz de solidarizarse con los estigmatizados de nuestro mundo.

Benjamín Echeverría, capuchino

miércoles, 3 de enero de 2024

UN NOMBRE

Buscaba un nombre
que pudiera describir lo absoluto,
que se elevara sobre todo nombre.
Un nombre para definir a los humanos,
para llamar a Dios.
Buscaba un nombre
que pudieran pronunciar, con júbilo,
niños y viejos,
que evocase los instantes
más importantes de cada historia.
Buscaba un nombre
que dejase callados a los malos poetas
y soltase la lengua de los hombres rudos,
que se tradujese en besos,
en abrazos,
en gestos de compasión,
en manos limpiando heridas,
en llanto fecundo,
en canciones eternas,
en silencios vivos.
Desechó muchos nombres
que encorsetaban la vida en leyes,
cálculos y méritos. Y otros tantos
que exigían aplausos, reverencia o miedo.
Arrojó por la borda proclamas absurdas,
palabras vacías, promesas efímeras.
Al final lo encontró.
Y el nombre se hizo verbo,
y el Verbo se hizo hombre,
y habitó entre nosotros.

José María R. Olaizola, sj