martes, 4 de mayo de 2021

CARACTERÍSTICA DEL DISCÍPULO: DESBORDE DE VIDA Y DE COMUNIÓN CON EL MUNDO QUE LO RODEA

Somos una sociedad hiper estimulada, vivimos en un mundo de oferta infinita y, sin darnos cuenta, nos enrolamos en continuas compras, en el seguimiento de la moda que viene, en la obtención de la siguiente experiencia, etc. Las consecuencias las padecemos: estrés, inseguridad, problemas económicos, sensación de no controlar la vida, etc., y no pocas veces terminamos con una íntima insatisfacción en todo. Buscamos algo más.

En este contexto me llama la atención el surgimiento de nuevos movimientos que escapan de esta vorágine consumista, tienen sed del infinito, y viven desde otras opciones más equilibradas. Mencionaremos algunos.

  • Vida sencilla (simple living): ellos se proponen eliminar de la vida los elementos superfluos.
  • Anticonsumistas: denuncian el consumismo desaforado, son proambientales y defienden el derecho de los consumidores.
  • Desaceleración (downshifting): valoran la racionalización del tiempo y del ritmo de vida en pro de la felicidad.

Y la lista podría seguir. En estas búsquedas descubro el anhelo innato de plenitud que Dios ha inscrito en nuestros corazones y que la cultura actual va opacando. El Evangelio de este V Domingo de Pascua nos lo recuerda en la llamada a dar fruto abundante.

Jesús, como buen pedagogo, al dirigirse a las personas partía con frecuencia de cosas conocidas, de lo que estaba a la vista, y desde aquí señalaba realidades trascendentes y actitudes a asumir (cf. DC 200). La imagen de la vid, los sarmientos y el viñador que escuchamos en este domingo es un ejemplo de ello. Jesús dice de sí: «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el labrador» (Jn 15,1). El Padre es el diestro labrador que interviene en el cuidado de la vid para que dé fruto, que es su capacidad nata.

Jesús es la cepa que ha sido cultivada con dedicación y por eso da frutos a través de sus sarmientos o ramas. Él nos compara con las ramas revelándonos el vínculo tan profundo y vital que nos une a Él. En el plano espiritual, la unión se da por la savia divina que nos recorre y que se manifiesta en nosotros con proyectos vitales y capacidad creadora.

Entonces, ¿cómo es que también somos capaces de cultivar proyectos de no vida? Jesús, el maestro, nos lo aclara: si las ramas no estamos unidos a Él, nos secamos; la linfa divina que corre dentro de nosotros se corta y perdemos la capacidad creadora y protectora que recibimos como don. Jesús quiere que demos fruto abundante, nuestra plenitud es la gloria del Padre: «Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos» (Jn 15,8). Es pues una característica del discípulo el desborde de vida y de comunión con el mundo que lo rodea.

Por eso, como discípulos de Cristo Jesús, necesitamos ser podados de ideas y de actuaciones que nos meten en círculos viciosos y nos enfrentan con el mundo, con los hermanos y con nosotros mismos. Necesitamos cultivar nuevos pensamientos positivos acerca de la vida, de la sociedad y de la relación con la naturaleza. De otro modo, seguiremos siendo presa del paradigma consumista que se transmite por los medios de comunicación y a través de los eficaces engranajes del mercado (cf. LS 216). Dicho paradigma nos atrae poderosamente pero nos roba la paz, nos enfrenta con los otros y con nuestro mundo. En definitiva, nos corta la linfa de la vida divina que corre por nuestras venas. Permanezcamos unidos a la Vid verdadera que es Cristo, garantía de fruto abundante y plenitud de vida para ser compartida.

Hna. Gladys de la Cruz Castañón HCJC

domingo, 2 de mayo de 2021

DÍA DE LA MADRE

El calendario está lleno de días Internaciones, Mundiales o simplemente de Días de… Lo que tienen en común todos ellos es que tratan de celebrar o de sensibilizarnos ante una situación que afecta a muchas personas en todo el mundo. ...

Tratan de temas universales. Los días internacionales oficiales son los proclamados por la ONU. Su fecha de celebración la decide la Asamblea General, que es el órgano más representativo. Los días mundiales oficiales son proclamados por las agencias especializadas adheridas a la ONU, como son la UNESCO o la OMS. Hay otros días internacionales o mundiales no oficiales, que son proclamados por otro tipo de organizaciones, asociaciones o colectivos que se han popularizado con el paso del tiempo y que también se celebran a nivel mundial. Finalmente están los días de … lo que sea, que no tienen el calificativo de internacionales o mundiales, pero que también se celebran en todo el mundo. Entre estos están el Día de la Madre o el Día del Padre.

En España celebramos el día de la madre el primer domingo de mayo, pero no es así en todos los países. Comenzó a celebrarse este día el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción. Pero en 1965 se trasladó este día al primer domingo de mayo, tal como lo conocemos ahora. El hecho de que se celebre en mayo no es casual, pues éste es el mes dedicado a la Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra.

En este año, en este tiempo complicado y difícil, queremos tener un recuerdo especial por todas nuestras madres. Algunas abuelas y madres se nos han ido en soledad y no las hemos podido despedir como hubiéramos querido. Nos quedan los recuerdos y experiencias de vida que nos han dado. Estamos convencidos de que el recuerdo agradecido de lo vivido siempre es vivir más.

Hay muchas madres sufriendo especialmente en esta crisis sanitaria, social y económica que vivimos. Hay madres solas que cuidan de sus hijos con mucho esfuerzo y muy pocos recursos económicos. Hay otras que únicamente verán a los suyos a través de una video llamada o por el ordenador, pues el aislamiento y la distancia y el confinamiento nos ha separado. Otras tendrán la suerte de contar con los suyos y con algún regalo que recuerda y expresa que la madre es la figura esencial en nuestras vidas por generosidad, entrega, ternura y dedicación.

Que la celebración de este día, desde el ejemplo que nos dan, nos lleve a construir un mundo mejor, el que ellas siempre quieren para los suyos.

Benjamín Echeverría, capuchino