jueves, 8 de abril de 2021

EL TRIUNFO DE LOS PEQUEÑOS

Hay un librito de Carlos Severri con este título. En él pretende motivar a los niños al juego del ajedrez, haciéndoles ver que también los pequeños pueden ganar partidas a los grandes. Y eso puede hacernos conectar con la espiritualidad de la Pascua: un triunfo de pequeños, de derrotados, de caídos que se levantan.

La fe ha envuelto la celebración de la Pascua de brillo, de luz, de épica, de triunfo. Consideramos que la Pascua no solamente es un triunfo grande de Jesús, sino que es el triunfo máximo de la vida. Y es cierto. Pero no hay que olvidar su origen: ¿cómo entenderían los primeros seguidores el triunfo de la resurrección? ¿Cómo algo para ser publicitado a bombo y platillo o como algo hermoso, pero pequeño, que se guarda en el corazón y que saca a la persona de sus derrotas?

Puede ser la Pascua un tiempo bueno para, uniéndose a Jesús, celebrar los pequeños triunfos de cada día como lenguaje de vida y de esperanza. Quizá en lo pequeño habite mayor verdad que en las celebraciones pomposas. Tal vez la resurrección de Jesús es el lenguaje de vida en lo pequeño, en lo pobre, en lo humilde. No se quiere quitar esplendor a la Pascua, sino situarla en otro marco, más entrañable, más vivo y, tal vez, más real.

De esta manera puede que la Pascua de este año pase de ser una verdad de fe a convertirse en un sencillo dinamismo de vida. Saber que hay triunfo en lo pequeño es lo que puede hacer que el seguidor de Jesús viva su resurrección como promesa del propio triunfo, más allá de cualquier limitación.

Fidel Aizpurúa, capuchino

martes, 6 de abril de 2021

RESURRECCIÓN

El año pasado, al atardecer del día 27 de marzo, el Papa Francisco se encontraba solo en medio de la lluvia y de la gran plaza del Vaticano. En una celebración austera, se acercaba a poner al pie de la Cruz los dolores de la humanidad en este tiempo de pandemia. Vivimos una Semana Santa especial pues se cancelaron las celebraciones y actos de piedad con los que el pueblo cristiano ha celebrado a lo largo de la historia los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Ha pasado un año y seguimos con restricciones, toques de queda, alarmas que nos intranquilizan y amenazan. Hemos pasado por distintas olas en las que la muerte ha estado presente en medio de nuestras familias y sociedad. Como un día dijeron los apóstoles, en este tiempo nos hemos dirigido a Dios con aquellas palabras u otras parecidas en las que hemos expresado nuestro desconcierto y nuestros miedos: “Señor, ¿No te importa que nos hundamos?”

Para muchos, como recordaba entonces el Papa, esta también será una Pascua de soledad, vivida en medio de los lutos y dificultades que genera esta pandemia con las muertes, sufrimientos y problemas de salud y económicos.

En medio de la muerte los cristianos seguimos hablando de vida, de vida plena, de vida eterna. No olvidamos que el Resucitado es el Crucificado, que lleva en su cuerpo las llagas y heridas de la pasión. A Él le miramos para que cure las heridas de esta humanidad tan “tocada” y desolada.

Cristo resucitado es la fuente profunda de nuestra esperanza. Su resurrección sigue aconteciendo este año, no es algo del pasado. En nuestro mundo, a pesar de las dificultades también aparecen nuevos brotes de resurrección. En medio de la oscuridad siempre surge algo nuevo. Me gusta recordar esa imagen que Leonard Cohen proponía en la letra de una de sus canciones: “Hay una grieta en todo. Así es como entra la luz”.

Escribía el Papa Francisco unos años antes de la pandemia estas palabras en ese gran documento que marca y orienta su pontificado: “Ahí está, viene otra vez, lucha por florecer de nuevo. La resurrección de Cristo provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo; y aunque se los corte, vuelven a surgir, porque la resurrección del Señor ya ha penetrado la trama oculta de esta historia, porque Jesús no ha resucitado en vano. ¡No nos quedemos al margen de esa marcha de la esperanza viva!” (EG 278)

Para todos vosotros, ¡Feliz Pascua de Resurrección!

Benjamín Echeverría, capuchino

domingo, 4 de abril de 2021

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Muchas veces uno duda de si este camino nuestro merece la pena. Jesús Resucitado nos dice: sí merece la pena, tú mereces la pena.

Y, aunque nos suene un poco lejana la cosa, habla también de que esta realidad será transfigurada, distinta, plena. No sabemos cómo será el asunto. Pero la Resurrección de Jesús es la potencia que tiene dentro lo creado y que se expande a velocidades increíbles.

O sea, que estamos metidos en un torbellino de vida y de amor. La Resurrección es algo más que una verdad de fe. Es una certeza: saber que tu vida puede ser hermosa si amas al otro, a las cosas y al mismo Dios. Vivir cambiados por el amor. Eso es la resurrección.

Si la gente con la que vives ve en tus ojos el brillo del amor, estás haciendo la mejor propaganda de la resurrección. ¡Feliz Pascua!

viernes, 2 de abril de 2021

VIERNES SANTO

Hoy hacemos memorial de la Pasión y la muerte de Jesús. Aunque sea una realidad que celebramos año tras año, esa periodicidad no resta ni un ápice al conmovedor e incluso indignado sentimiento que nos brotan del injusto juicio, la tortura y el asesinato cruel de un inocente, Jesús de Nazaret. En medio de ese dolor ponemos junto a la cruz, con un silencio sagrado, a tantas víctimas inocentes que sufren injustamente la violencia, el acoso, la pobreza o la huida de su propia tierra.

jueves, 1 de abril de 2021

JUEVES SANTO

«Hoy estamos ante la gran oportunidad de manifestar nuestra esencia fraterna», dice el papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti, porque hoy más que nunca el amor manifestado por Jesús a los suyos nos enseña que amar en una invitación a recomenzar de nuevo. El amor no tiene límites, ni fronteras, no sabe de economía ni de política. Se hace entrega y servicio con el amigo, el hermano, el pobre y el refugiado. La entrega de Jesús de su propia vida es la exhortación constante para descubrir y sacar a la luz nuestra esencia fraterna.

El mayor don que podemos descubrir en este Jueves Santo es que Jesús con su muerte nos hace hijos y hermanos, nos capacita para mirar al otro con un amor que tiende manos a los que caen en el mar, que se enreda con los que viven en la calle o han perdido su trabajo. Un amor abierto a transformar un mundo de desesperanza e incertidumbre en un mundo lleno de luz y de vida.

Tiende tu mano y enrédate, Cáritas 2021