martes, 27 de abril de 2021

RESISTENCIAS

Cuántas veces nos habremos propuesto dar pasos para avanzar en la vida y descubrimos en nosotros resistencias al cambio. Estos propósitos de novedad pueden ser en cualquiera de los ámbitos de la existencia: desde una vida más saludable hasta la conversión a Dios, pasando por actos de solidaridad, de acogida al diferente, de asumir mis limitaciones, cambio de hábitos de trabajo, etc.

Ante la constatación de que nos estamos volviendo comodones y perezosos en la vida, en las relaciones, en la fe, decidimos poner remedios para desinstalarnos y cambiar. Ponemos la mejor voluntad e invertimos tiempo y esfuerzo. Sin embargo, al tiempo, descubrimos que hay algo más adentro en nosotros que tira hacia las dinámicas anteriores a la decisión del cambio. No queremos rendirnos a la flojera, pero la tendencia a dejarlo todo como estaba es mayor que lo previsto. Decimos: “Ha sido un acto de puro voluntarismo”, “ya no estamos para grandes cosas”, “¿quién me habrá metido en esto?”... En el fondo, descubrimos que tenemos mayores resistencias que las esperadas y que éstas amenazan con frustrar cualquier avance.

A pesar de todo ello, es posible y deseable que demos los pasos pensados y nos descubramos cambiando nuestra vida. Esto nos señala que no estamos determinados por la pereza y la rendición. Ciertamente tenemos resistencias muy escondidas en lo más interior, que casi son parte de nosotros mismos; como si estuvieran más adentro que nuestra mejor voluntad. Y sin embargo, también percibimos que somos más que esas resistencias que nos condicionan, pero no nos determinan del todo.

Las mayores resistencias asoman en los terrenos de la relación de confianza en Dios. ¡Cuántas razones evidentes y prudentes para no dejar que sea Él el motor de mi vida! Nos justificamos: “No somos héroes”, “no soy un santo”, “esto es para otros”, “¿no será esto puro orgullo?”…. El mayor acto de humildad será exponerse a su voluntad. Quizá sólo cuando nuestras fuerzas mermen estaremos maduros para la humildad ante su presencia, sin mayores resistencias.

Carta de Asís, abril 2021

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