Cuando el evangelio de Juan narra la resurrección de Jesús pone en boca de Jesús esta frase que dirige a la Magdalena: «Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre que es vuestro Padre, a mi Dios que es vuestro Dios’». Es la única vez en que se llama a los discípulos “hermanos”. La resurrección es la fuerza que nos hace hermanos, familia, Por eso, porque somos hermanos y familia, el Padre de Jesús es Padre nuestro y el Dios de Jesús es el Dios nuestro. El Padre, Jesús y nosotros somos familia.
Por muchos caminos se nos va haciendo hermanos porque el misterio de la fraternidad tiene muchas puertas. Una de ellas es la ternura: los lazos de fraternidad y de familia se hacen fuerte por la ternura, Esto hace que mantengamos siempre vivo el deseo de caminar con otros.
Por eso Francisco solía exclamar lleno de alegría y posiblemente de ternura: «¡Qué suerte tan enorme es tener en el cielo uno como Jesús agradable, humilde, pacífico, dulce y amable y más que todas las cosas deseable!». Ese Jesús que celebramos en la Pascua es el que va confirmando nuestro grupo fraterno.
Hoy es un día para sentirse envuelto por la ternura y la fraternidad. Con la resurrección de Jesús celebramos el triunfo de Jesús, nuestro hermano, y el regalo enorme de nuestra fraternidad. Porque, por muchos y diversos que sean nuestros caminos, al final, hermanos. ¡Feliz Pascua de Resurrección, Pascua de ternura y fraternidad!
Piensa:
- ¿Dí a tu manera la alegría que te da el ser fraternidad?
- ¿Por qué nos cuesta tanto llegar a ser hermanos?
- ¿Qué estás dispuesto/a dar para crear fraternidad?



