Una Pascua más, pero distinta. Ha sido una Pascua en la intimidad -28 ó 29 en total-, abrigados del tiempo desapacible, que nos respetó en el desierto y en el Camino de Emaús. Una Pascua de gente con un proceso, que se hace preguntas de fondo, y que necesita espacios de parada para poder acceder a la vida escondida que arrinconamos día tras día. Una Pascua donde los “salseros” -supuestamente más pequeños- han demostrado que vienen pegando fuerte, que van creciendo y ganando en personalidad y vida interior.
Una Pascua muy diversa en las experiencias: tiempos personales, trabajo en grupo, puestas en común, celebraciones, oraciones, dinámicas, cena en la intimidad, risas y a menudo carcajadas, bailes “eufóricos” y sobre todo mucha ternura, que es lo que más nos sigue gustando: ¡es que cada vez nos hacemos más blandos!
Muchas gracias a todos lo que vinisteis con todas vuestras preguntas y vuestras convicciones y gracias por compartirlas con todos. Y muchas gracias a los animadores, ¡sois gente muy especial que hacéis que Jufra sea especial! Gracias por vuestro servicio mirando siempre lo mejor para los chavales, gracias por vuestra implicación y vuestro testimonio. Un abrazo
Javier Morala, capuchino
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