San Antonio, amigo de Jesús,
enséñanos a buscar a Dios en nuestra vida.
Que tu corazón, lleno de amor,
despierte al nuestro de su letargo.
Tú viviste el Evangelio sin miedo,
con la alegría sencilla de san Francisco.
Haz que aprendamos a servir,
a compartir y a cuidar de los demás.
Que no tengamos vergüenza de creer,
ni miedo de amar como Cristo amó.
Ayúdanos a escuchar su Palabra
y a convertirla en vida cada día.
Camina con nosotros en nuestros sueños,
en nuestras dudas y en nuestras luchas.
Que podamos, siguiendo tus pasos,
hacer del mundo un lugar más fraterno.
Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario