martes, 16 de enero de 2024

ORACIÓN COMUNITARIA DE ENERO: ¿DONDE VIVES?

Desde Tudela nos mandan la oración comunitaria para este mes. Haz clic en la imagen para acceder a la misma.

jueves, 11 de enero de 2024

RATIO FORMATIONIS: LOS PÁJAROS Y LAS FLORES

Un gran obstáculo para el seguimiento de Jesús es el miedo, que consiste en traer hasta el presente algo malo que pensamos que nos puede suceder en el futuro, quedando de este modo impedidos para caminar. Lo contrario del miedo es la confianza: la afirmación serena y alegre del presente que nos encamina hacia lo que tenga que venir. Mirad las aves que vuelan en el cielo… mirad cómo crecen los lirios del campo. Pájaros -símbolo de la libertad- y flores -imagen de la providencia- son propuestos por Jesús como modelos del discípulo confiado, aquel que se siente sostenido por la bondad de Dios y trata de vivir la profundidad de cada instante.

En Francisco se nos revela una nueva forma de santidad. Se enamora de las flores, conversa con los pájaros y mantiene encuentros cercanos con las criaturas; se siente, en medio de ellas, uno más. Frente a las piedras de los espacios cerrados, él prefiere el claustro del mundo, lleno del color de las flores, que testimonian la belleza del Creador, y de la música de los pájaros, que cantan la gloria de Dios. Cansado de los discursos vacíos de experiencia, Francisco aprende de los lirios y de las aves un nuevo modo de hablar, una palabra libre y gratuita, confiada y capaz de invitar a la confianza absoluta en el Señor.

martes, 9 de enero de 2024

SANANDO HERIDAS

Estos tres años, del 2023 al 2026, la familia franciscana celebra los 800 años de una serie de acontecimientos que marcaron la vida de San Francisco de Asís y forman parte de nuestra identidad como familia espiritual.

Este año 2024 celebramos la impresión de las llagas de San Francisco. Recordamos que, en 1224, hace 800 años, Francisco se retiró al monte Alverna para realizar una cuaresma de ayuno y oración, como era su costumbre. En este contexto de silencio y oración tuvo una experiencia espiritual especial: se hizo realidad el encuentro con el Crucificado, y quedaron impresos los estigmas, signos del amor, en su corazón y en su cuerpo.

Para muchas personas las llagas son un signo de la unión espiritual que tenía san Francisco con Jesús y su amor por él. La cercanía a quienes sufrían, le llevó a San Francisco a comprender y contextualizar mejor los sufrimientos de Cristo. Junto a ese momento tan especial que se produjo en la vida de Francisco, creemos que las llagas también reflejan a todas aquellas personas que llevan una vida llena de heridas: las personas que sufren el abandono, la pobreza, la vergüenza o la culpa.

Para celebrar este acontecimiento en la vida de Francisco, para actualizarlo y tratar de vivirlo en nuestra vida, los Capuchinos hemos elegido como lema para nuestra acción pastoral este este año “SANANDO HERIDAS”. Va a ser el hilo conductor de muchas de nuestras actividades y acción pastoral en los lugares e iglesias en las que estamos. Os lo proponemos también a quienes vivís vuestra fe junto a nosotros o con nosotros, pues paradójicamente, los estigmas son heridas capaces de sanar.

Los frailes que han trabajado sobre este lema y los materiales que nos ofrecen para la pastoral, nos recuerdan además que la herida propia, aceptada, se convierte en ungüento para las de los otros. Sólo si nos acercamos a nuestras fragilidades con serenidad, podemos acompañar a los demás en sus incapacidades.

El Papa Francisco hace ya varios años que dijo que «misión de la Iglesia es curar las heridas del corazón, abrir puertas, liberar, decir que Dios es bueno, perdona todo, es padre, Dios es afectuoso y nos espera siempre». Los que queremos vivir el carisma franciscano debemos ser sanadores de heridas, curadores de estigmas y costureros de corazones rotos. Sanar heridas significa asumir la parte de responsabilidad que tenemos en la construcción de una fraternidad con sus propios estigmas, pero capaz de solidarizarse con los estigmatizados de nuestro mundo.

Benjamín Echeverría, capuchino

miércoles, 3 de enero de 2024

UN NOMBRE

Buscaba un nombre
que pudiera describir lo absoluto,
que se elevara sobre todo nombre.
Un nombre para definir a los humanos,
para llamar a Dios.
Buscaba un nombre
que pudieran pronunciar, con júbilo,
niños y viejos,
que evocase los instantes
más importantes de cada historia.
Buscaba un nombre
que dejase callados a los malos poetas
y soltase la lengua de los hombres rudos,
que se tradujese en besos,
en abrazos,
en gestos de compasión,
en manos limpiando heridas,
en llanto fecundo,
en canciones eternas,
en silencios vivos.
Desechó muchos nombres
que encorsetaban la vida en leyes,
cálculos y méritos. Y otros tantos
que exigían aplausos, reverencia o miedo.
Arrojó por la borda proclamas absurdas,
palabras vacías, promesas efímeras.
Al final lo encontró.
Y el nombre se hizo verbo,
y el Verbo se hizo hombre,
y habitó entre nosotros.

José María R. Olaizola, sj