domingo, 22 de febrero de 2026

SER HERMANO EN LA BÚSQUEDA

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

Jesús entra en el desierto y allí enfrenta la tentación, el hambre y el silencio. No huye: permanece. Y en esa soledad aprende a elegir, una vez más, la voluntad del Padre.

Algo parecido vive san Francisco de Asís. Tras el fracaso de sus sueños humanos y la caída de sus seguridades, busca la soledad. Todo lo que creía ser se derrumba. Ya no tiene respuestas, solo una pregunta que brota desde lo más hondo del alma: “Señor, ¿qué quieres que haga?” Esa pregunta lo cambia todo. Porque cuando ya no podemos apoyarnos en nuestras fuerzas, en el éxito o en la imagen, queda solo lo esencial: Dios… y un corazón disponible.

A veces necesitamos pasar por la noche interior para descubrir nuestra verdadera luz. A veces Dios permite que perdamos el control para enseñarnos a confiar. La vocación, la paz y el sentido nacen justo ahí: cuando dejamos de imponer nuestro camino y aprendemos a escuchar.

Tal vez hoy tu desierto sea el cansancio, la incertidumbre o el silencio. No tengas miedo: puede ser el lugar donde Dios esté preparando algo nuevo.



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