Para no ser Dios apenas,
el Verbo quiso de mí
la carne que hace al Hombre.
Y yo Le dije que sí,
para no ser niña apenas.
Para no ser vida apenas,
el Verbo quiso de mí
la carne que hace la muerte.
Y yo Le dije que sí,
para no ser madre apenas.
Y para ser Vida Eterna,
el Verbo quiso de mí
la carne que resucita.
Y yo Le dije que sí
para no ser Tiempo apenas.
Pedro Casaldáliga

No hay comentarios:
Publicar un comentario