viernes, 2 de octubre de 2026

ENCONTRARNOS

Se han cumplido los 800 años de la muerte de san Francisco de Asís. Y muchos se preguntan: ¿qué ha aportado su vida a la historia de los humanos? Y la respuesta es muy variada porque son muchos los beneficios que el pobre de Asís ha logrado verter sobre la vida de los humanos. Pero una manera sencilla de decirlo sería: ha hecho posible que nos encontremos más y mejor.

La vida de Francisco ha sido en sí misma ha sido un encuentro: con el corazón herido de los leprosos, con los caminos desnortados de sus primeros compañeros, con la vida limpia de Clara, con las sendas cuestionables de una Iglesia alejada del evangelio. Por eso decía a sus hermanos que encontrarse era camino y meta. Decía también que llegar al corazón del hermano era llegar a la mejor de las casas.

La idea que Francisco se hace de los encuentros fraternos está muy bien descrita. Dice que «dondequiera que estén los hermanos y en cualquier lugar en que se encuentren, deben volver a verse espiritual y caritativamente y honrarse unos a otros sin murmuración. Y guárdense de manifestarse externamente tristes e hipócritas sombríos; manifiéstense, por el contrario, gozosos en el Señor, y alegres y convenientemente amables». O sea, se trata de no ser un amargado ni amargar a los demás. La alegría es la salsa en la que se cuecen los encuentros franciscanos.

A uno que andaba sombrío y cabizbajo lo encaró una vez diciéndole: «Hermano, tus pecados llóralos en tu celda delante de Dios; pero cuando vengas a los hermanos, ven sonriente».

Pero no se trata solo de poner buena cara, del milagro de ser amable, sino también de encontrarse para tareas de calado: juntarse para cultivar una piedad actualizada y sensata; reunirse para desvelar el sentido de los caminos del hombre de hoy; ayudarse a interpretar correctamente los signos de nuestro tiempo. En definitiva, el encuentro es herramienta indispensable para saber qué pintamos como franciscanos en el conjunto de la sociedad y en la Iglesia. Por eso es tan importante.

Los hermanos Capuchinos celebraremos pronto el V Centenario de nuestra Reforma. Muchas cosas buenas han hecho los hermanos a lo largo de los siglos. Pero tal vez lo más importante que nos han dejado sea la certeza de que, unidos en comunidad, las cosas de la vida y de la fe cobran otro vuelo. Y que, por eso, mientras no renunciemos al encuentro habrá posibilidades de generar vida.

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