lunes, 12 de octubre de 2020
sábado, 10 de octubre de 2020
CÁNTICO DEL HERMANO FRANCISCO
ecologista integral,
porque amó lo creado y amó a los pobres.
Siempre se hermanaron en su corazón
estos dos amores.
Loado, seas, mi Señor,
por nuestro hermano Francisco,
místico y peregrino,
de hondas raíces,
de armonía y equilibrio interior,
pacífico y pacificado.
Loado, seas, mi Señor,
por nuestro hermano Francisco,
hondamente humano,
propagador de la dicha que Jesús promete,
incapaz de juzgar a nadie.
Loado, seas, mi Señor,
por nuestro hermano Francisco,
y por su bella mirada,
capaz de invitar con simplicidad a la alabanza
a todas las criaturas.
Loado, seas, mi Señor,
por nuestro hermano Francisco,
que nos hace todos familia,
que ha querido cuidar con amor de madre
a los seres humildes y a las personas que sufren.
Loado, seas, mi Señor,
por nuestro hermano Francisco,
que no ha tenido tratos
con el poder y el dominio,
que jamás ha explotado a nadie
que nunca se ha aprovechado de nadie.
Loado, seas, mi Señor,
por nuestro hermano Francisco,
que ha leído con gozo
el libro hermoso de la creación
y que se ha aposentado en la casa de las criaturas
como casa desde siempre.
Loados seas, por Él,
nuestro hermano y padre san Francisco,
a quien amamos.
miércoles, 7 de octubre de 2020
SAN FRANCISCO DE ASÍS EN LAUDATO SI'
Celebrando el Año Laudato Si´, convocado por el Papa Francisco en el quinto aniversario de la encíclica del mismo nombre, hemos de reconocer la gran importancia de este documento para la Familia Franciscana. La gran razón de esta importancia es el valor de la figura de Francisco de Asís que presenta e impulsa al Papa Francisco.
Pero, ¿qué nos dice el Papa Francisco sobre san Francisco de Asís en la encíclica Laudato Si´? Rescatemos algunos puntos.
- Era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior (LS 10). Francisco nos propone reconocer la naturaleza como un espléndido libro en el cual Dios nos habla y nos refleja algo de su hermosura y de su bondad (LS 12).
- Nos recuerda el Poverello, en el cántico de las criaturas, que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos. Sentía llamado a cuidar todo lo que existe (LS 1). La armonía que vivía san Francisco de Asís con todas las criaturas es muy significativa porque ha sido interpretada como una sanación de la ruptura generada por el pecado (LS 66).
- Es el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad. Él manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados. Amaba y era amado por su alegría, su entrega generosa, su corazón universal. (LS 10) La pobreza y la austeridad de san Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino algo más radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio. (LS 11)
- Su testimonio nos muestra también que una ecología integral requiere apertura hacia categorías que trascienden el lenguaje de las matemáticas o de la biología y nos conectan con la esencia de lo humano. Para él cualquier criatura era una hermana, unida a él con lazos de cariño (LS 11). Recordemos el modelo de san Francisco de Asís, para proponer una sana relación con lo creado como una dimensión de la conversión íntegra de la persona. Esto implica también reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, y arrepentirse de corazón, cambiar desde adentro (LS 218).
Muchos podríamos decir que Laudato Si´ es un nuevo paradigma de vida, sin embargo, rescatando la herencia espiritual de san Francisco de Asís, vemos que, es un estilo de situarnos en el mundo que tiene más de ochocientos años. El Papa Francisco se coloca a la vanguardia de la discusión ecológica mundial con el vetusto testimonio de un hermano de corazón universal, lleno de ternura y amor.
Que contemplando la figura de Francisco de Asís nos unamos para hacernos cargo de esta casa que se nos confió y trabajemos con generosidad y ternura en la búsqueda del bien común. ¡Juntos trabajando como Familia Franciscana difundiendo los valores del Reino de justicia, paz e integridad de la creación!
Fr. Néstor Wer, capuchino
domingo, 4 de octubre de 2020
EN EL OTOÑO, CONFÍA
Llega el otoño y con él, la caída de la hoja, como quien se abandona en las manos de Otro con la certeza de haber cumplido una misión sublime. Y ese vacío deja entrever un fruto que ofrece lo mejor de sí mismo. Las sombras de esa noche se alejan, y dejan paso al sol de la mañana.
Llega el otoño y con él, Francisco tiene una nueva palabra para nosotros. Nos recuerda que la hoja debe seguir cayendo y que los frutos deben seguir ofreciéndose, porque el mundo tiene su propio dinamismo. Y esa vida interna es la que nos alberga, nos sostiene, nos nutre.
Francisco nos habla del amor a lo creado, a esa hoja mientras cae y que siente haber cumplido su función. Nos habla del cuidado de la casa. Francisco nos habla desde el otoño de su vida, de la primavera que alberga el corazón de cada existencia. Y nos habla de confianza, sí, confianza, un fruto aún verde escondido tras una hojarasca de inseguridad.
El anhelo de más, de tener razón, de poder, anida en el corazón de tantos… Y el hermano de Asís nos habla de confianza en la humanidad, en la Creación y en su propio dinamismo. Confía en el hermano, nos dice, "y no quieras que cambie". Confía en los pájaros, en el mundo y en la historia. Confía “y no quieras que sean mejores cristianos”. Confía en la posibilidad de cada uno y de todos. Confía en el sueño de un mundo hermano sin mascarillas, sin distancias. Confía cuando nos volvemos desconfiados y lo envolvemos en regalo de prudencia.
Francisco confía porque es así, confiado, fraterno. Cada persona es un sueño, un reto y cada reto, la posibilidad de acercarse al evangelio de Jesús.
Es en el interior escondido de cada sueño donde existe un sí comprometido, sin un no que pudiera comprometer el futuro, donde se nos permite contarlo todo de otra manera, más confiada.
Ismael Medina, capuchino
miércoles, 30 de septiembre de 2020
ECOLOGÍA INTEGRAL
El punto de partida para mirar qué es la ecología integral lo tenemos en san Francisco de Asís. Él es el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad. Él manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados. Amaba y era amado por su alegría, su entrega generosa, su corazón universal. Era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior. (LS 10)
El principio de la ecología integral es saber que todo está íntimamente relacionado, y que los problemas actuales requieren una mirada que tenga en cuenta todos los factores de la crisis mundial. La ecología integral está formada por las relaciones entre ambiente económica, sociedad, cultura y vida cotidiana, estableciendo la noción de bien común, dignidad de la persona y cuidado del ambiente. La convicción de que en el mundo todo está conectado debe llevarnos a una nueva manera de relación con Dios, con el prójimo y con la tierra.
Algunas exigencias de la ecología integral que se nos presentan son: 1) buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales, 2) Asegurar que se produzca una mejora integral en la calidad de vida humana, 3) Cuidar los lugares comunes, los marcos visuales y los hitos urbanos que acrecientan nuestro sentido de pertenencia, nuestra sensación de arraigo, 4) sacar las consecuencias del destino común de los bienes de la tierra el principio del bien común se convierte inmediatamente, como lógica e ineludible consecuencia, en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres., y 5) La necesaria relación de la vida del ser humano con la ley moral escrita en su propia naturaleza, necesaria para poder crear un ambiente más digno. (LS 137-157)
Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia «no debe ser fabricada sino descubierta, develada» (LS 225).
Estamos invitados a vivir una ecología integral por el bien de todos desde los simples gestos cotidianos donde rompemos la lógica de la violencia, del aprovechamiento, del egoísmo. Reflexionemos sobre nuestro estilo de vida y miremos en qué podemos cambiar. Un cambio necesario por el bien de todos.




