domingo, 3 de septiembre de 2023

AGARRARTE A LA VIDA

Era un sábado primaveral. Una mañana “rasa” en Madrid cuando fui a celebrar la eucaristía a nuestra parroquia del Sagrado Corazón de Usera. Al bajarme del coche y acercarme a la puerta de la iglesia se me acercó un joven, de poco más de veinte años para preguntarme algo. ¿Eres tú el cura?, me dijo. Sí, le respondí. Y me soltó de repente: “¿A dónde va el alma cuando uno se suicida?"... Me quedé helado y, en cuanto reaccioné, comenzamos a hablar. No quiero relatar la conversación que mantuvimos, pero durante muchos días he revivido esta escena. Vuelvo sobre ella porque el día diez de septiembre es el día internacional para la prevención del suicidio.

Desde hace veinte años, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se promueve la celebración de este día con el objetivo de crear conciencia para su prevención en todo el mundo. Tenemos que ser conscientes de que existen otras alternativas al suicidio, así como ser capaces de brindar esperanza a quien atraviesa circunstancias difíciles.

Muchas veces los medios de comunicación nos hablan de los datos de muertes de este tipo que suceden en nuestra sociedad. Cada año más de setecientas mil personas pierden la vida en nuestro mundo por suicidio. En España es la primera causa de muerte externa. La tasa es más alta entre los hombres que entre las mujeres. Reducir estas cifras para 2030 es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

Este tipo de muerte siempre nos impacta. Muchas personas alrededor padecen las consecuencias. Es un hecho sumamente triste y extremadamente doloroso para los familiares cercanos y amigos que no pueden comprender la razón de lo que ha sucedido.

Este tema es de gran complejidad, pues puede tener relación con una patología mental, con un problema de enfermedad, con situaciones relacionales en la convivencia y en el ámbito comunitario, etc. Por eso hay que abordarlo a nivel individual, familiar y comunitario. Es verdad que en nuestra sociedad se habla cada vez más de salud mental, depresión, suicidio… cuestiones que hace unos años estaban silenciadas. Por eso es tan importante contar con un buen sistema sanitario. Por eso dicen que invertir en salud es invertir en vida.

Para dar visibilidad a nuestro bienestar mental y emocional, que ha quedado un tanto afectado tras la pandemia, os recuerdo que la cantante Rozalén compuso una canción pensando en quienes viven cerca de tantas personas que no logran ver la luz y se plantean poner fin a su vida. En ella repite varias veces que “la ilusión puede volver. Distinta, pero puede volver”. E insiste: “lo qué daría por agarrarte a la vida, pero sólo tú, solo tú puedes jugar a ser Dios”.

Benjamín Echeverría, capuchino

jueves, 20 de julio de 2023

QUÉ DIOS EN JESÚS

Nosotros, los humanos siempre hemos tenido el riesgo de pensar a Dios y de vivirlo desde nuestras necesidades y nuestros esquemas de vida. Sin embargo, el pueblo de Israel a través de su historia ha ido aprendiendo a vivir a Dios como alguien libre y amoroso que ha decidido entrar en relación con él. Pero Jesús de Nazaret, siendo de la mejor tradición judía, ha mostrado a Dios con su vida y como nadie antes lo había vivido: como Padre, Papá.

No estamos hablando de un modo de pensar sino de un modo de vivir a Dios; y además con el estilo propio de relación que ello supone. Jesús ha ido aprendiendo en su vida quién es Dios para él y para los humanos, sus hermanos. Este tipo de relación es tan peculiar que rompe todas nuestras categorías de religión, moral, doctrina, etc. Jesús y su relación personal con Dios-Padre es la gran novedad de nuestra fe. Todo el Nuevo Testamento está preñado de esta novedad. Los Evangelios son las narraciones que, de un modo y otro, cuentan la vida de Jesús y el Dios que en Él se revela; un Dios empeñado en ser Padre para nosotros los humanos, y sobre todo para los más pequeños y pobres.

Nunca terminaremos de imaginar, ni de lejos, el misterio que se nos regala en El, y el vuelco que nos da la vida si nos abrimos a su misterio en Jesús. Porque quien se abre al misterio de este Dios tan original queda marcado para siempre.

Solo nos queda entrar con determinación en el camino que Jesús nos propone. Así podremos ir aprendiendo a relacionarnos personalmente, de tú a Tú, con este Dios tan vivo y desconcertante que Jesús nos muestra en su vida y con su vida. Al final podremos exclamar: ¡Qué Dios se nos da en Jesús!

Carta de Asís, julio 2023

jueves, 13 de julio de 2023

FRATELLI TUTTI EN IMÁGENES DE ANTONIO OTEIZA

LA RELIGIÓN: Las distintas religiones, a partir de la valoración de cada persona humana como criatura llamada a ser hijo o hija de Dios, ofrecen un aporte valioso para la construcción de la fraternidad y para la defensa de la justicia en la sociedad. El diálogo entre personas de distintas religiones no se hace meramente por diplomacia, amabilidad o tolerancia. Como enseñaron los Obispos de India, «el objetivo del diálogo es establecer amistad, paz, armonía y compartir valores y experiencias morales y espirituales en un espíritu de verdad y amor». (FT 271).

jueves, 6 de julio de 2023

RATIO FORMATIONIS: EL ENCUENTRO

Que nadie se aparte de ti, sin haber visto antes tus ojos llenos de misericordia (CtaM 9)

Ningún hombre es una isla. Dios nos ha creado únicos e irrepetibles, pero no autosuficientes (Gn 2, 18.20). El individualismo (la tentación de reducir la realidad a la propia visión) destruye la capacidad relacional y, convirtiendo al otro en objeto de autoafirmación y dominio, impide la verdadera realización de la persona. La interdependencia exige reconocer la diversidad del otro y acogerla como don y riqueza. Sin relaciones libres y abiertas la vida carece de sentido, puesto que es en el descubrimiento de la alteridad donde se construye la propia identidad.

Los encuentros son las experiencias más importantes de la vida de Francisco. Nada acontece por casualidad, sino que todo sucede en tiempos y lugares concretos: Francisco, cuando está buscando su camino, es conducido a las periferias de Asís (Test 2). Fuera de los muros de la ciudad, en la pequeña ermita de San Damián, puede escuchar mejor la Palabra y, también, encontrarse con los leprosos y seguir al Cristo pobre y desnudo (TC 1-35).