martes, 17 de marzo de 2026

CON OTRA MIRADA

Vivimos en una sociedad que nos ha enseñado a mirar deprisa, a mirar desde lo que poseemos, desde lo que valemos, desde lo que mostramos. Pero Jesús, y después Francisco de Asís, nos enseñan otra forma de mirar, una mirada que no juzga, sino que abraza, que no domina, sino que sirve, que no se cansa de creer en los demás. Y esa es precisamente la mirada capuchina: una manera distinta de estar en el mundo.

A continuación, presentamos esta mirada a través de seis columnas que sostienen nuestro carisma: fraternidad, minoridad, contemplación, pobreza, misión y cuidado de la casa común.
  • MIRADA FRATERNA: significa ver a cada persona como un regalo, no como una amenaza ni un objeto. Fraternidad es tener los ojos cargados de misericordia, como pide Francisco en la Carta a un Ministro: que nadie se aleje de ti sin haber visto en tus ojos la mirada de Jesús.
  • MIRADA DESDE ABAJO: ver desde el lugar del menor, no desde el poder, el privilegio o la autosuficiencia. La verdadera grandeza reside en hacerse pequeño para que los demás puedan crecer.
  • MIRADA ORANTE: La relación con Dios hace posible que nuestra mirada sea limpia, libre y profundamente humana. La oración te da ojos nuevos: ojos agradecidos, ojos sensibles, ojos que descubren belleza donde otros no ven nada.
  • MIRADA POBRE: La pobreza franciscana no es carencia, sino otra forma de mirar las cosas y la vida. La pobreza educa el ojo interior para descubrir que la verdadera riqueza está en las relaciones, no en los bienes.
  • MIRADA DE AMOR: La misión capuchina es una mirada que se deja conmover por la realidad del mundo. Es la mirada de Francisco hacia el leproso, hacia el sultán, hacia el lobo de Gubbio, hacia el hermano pecador… una mirada que sale de sí para tocar la vida del otro.
  • MIRADA AMPLIA: La mirada franciscana se traduce en mirar la creación con ojos fraternos, como quien contempla a su propia familia. Una familia hermosa, frágil, sagrada, interconectada, confiada a nuestras manos para amarla y protegerla.

INTERPELACIÓN PERSONAL

Dios también quiere regalarte otra forma de mirar. Una mirada más humana, más libre, más honda. Una mirada que puede transformar tu vida… y la de los demás.

Si alguna vez has sentido dentro de ti un deseo de vivir para algo grande, una inquietud por ayudar a otros, una sed de autenticidad, una voz suave que te dice: “¿y si…?”, una atracción por la vida sencilla, fraterna y alegre… entonces quizás este camino sea para ti.

No tengas miedo de mirar como Jesús. No tengas miedo de mirar como Francisco. No tengas miedo de mirar como un capuchino. La vocación empieza en los ojos… y termina en el corazón que se entrega.

Pastoral vocacional capuchina

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