martes, 21 de abril de 2026

EL LEGADO DE FRANCISCO: FRATERNIDAD

Hacer espacio al otro

La fraternidad de Francisco no se apoyaba en simpatías ni afinidades. Era un compromiso profundo con la idea de que todos somos parte de una misma historia. Para él, cada persona tenía un lugar insustituible en el mundo, sin importar su origen, su carácter o su pasado.

Esta manera de entender la fraternidad lo llevó a convivir con hombres muy distintos entre sí, a escuchar incluso a quienes lo juzgaban y a acercarse a aquellos de quienes otros huían. Sabía que la fraternidad exige paciencia, perdón, humor y mucha humildad.

Francisco nos enseña que la fraternidad se construye con pasos pequeños: un gesto de acogida, una palabra que cura, una presencia que no abandona. Es acercarse al que está solo, tender la mano al que se equivoca y celebrar el bien del otro como propio.

Ser hermanos no siempre es fácil, pero es el camino que ensancha el corazón y sana el mundo desde dentro.
  • ¿Me cuesta hacer espacio en mi vida para personas distintas a mí? ¿Por qué?
  • ¿A quién estoy llamado hoy a acercarme con más paciencia o compasión?
  • ¿Qué gesto fraterno he recibido últimamente que me haya hecho bien?

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