viernes, 3 de abril de 2026

VIERNES SANTO: MIRAR CON TERNURA

Hay quien piensa que la ternura es poner cara de cordero degollado y que es cosa de gente débil. Pues no: la ternura es un valor de fuertes. Hace falta mucha fortaleza y mucho dominio de sí para vivir en la ternura.

Y podemos decir algo sin exageraciones: en Viernes Santo leemos y recordamos la Pasión de Jesús. Pues bien: si no pones ahí una buena dosis de ternura no entenderás nada. Y eso porque cómo vamos a entender algo de la entrega de Jesús sin caer en la cuenta de la ternura que había en su corazón. Posiblemente nunca hayamos pensado en Jesús como una persona tierna y empática. Pero sin esa clase de valores lo de Jesús resulta frío y rutinario, algo que no calienta el corazón.

Vivir en ternura supone cosas como éstas: percibir que hay en el mundo otros además de ti mismo, ponerse en la situación del más débil, intentar entender que los sufrimientos ajenos te conciernen. No me digas que no son estas cosas de gran calado y que tocan el fondo de la persona.

Tiene san Francisco una “Carta a un ministro”, a un superior, donde le dice: «que no haya en el mundo ningún hermano que, habiendo pecado todo lo que se pudiera pecar, se aleja jamás de ti después de haber visto tus ojos, sin tu misericordia». Eso resulta imposible sin la ternura.

Hoy habría que mirar todo con una mirada de ternura para descubrir el deseo de felicidad que anida en los pliegues del alma. Cuando mires la cruz de Jesús, mírala con ternura. Cuando mires la cara de tu hermano/a hazlo con ternura. Cuando leas los acontecimientos del día, pon una pizca de ternura. Verás cómo cambia todo. Hoy, día de Viernes Santo, día para mirar con ternura. No te penará.

Piensa:
  • ¿Crees que es tan importante la ternura para la vida y para la fe?
  • ¿Qué es mirar con ternura al otro?
  • Di una situación en la que, a tu juicio, es necesario hoy poner ternura.

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