sábado, 15 de diciembre de 2012

ADVIENTO 2012: TERCER DOMINGO

LA NUEVA RELACIÓN, TANTAS VECES SOÑADA  
   Los consejos del Bautista para recuperar y construir la nueva relación han fracaso muchas veces en la historia, en nuestra historia. ¿Podemos soñar de nuevo una relación distinta? ¿Podemos creer todavía en la posibilidad de una nueva relación viendo lo deterioradas que están las nuestras hoy?
   La única perspectiva posible para mantener vivo el sueño de una nueva relación es la del amor: amor a la vida como don mejor de Dios y fe explícita en el valor total de esta vida, la única, aunque hoy la vivamos en modos de limitación histórica; amor a la sociedad como lugar y casa natural de la gran familia humana, nuestra verdadera y única familia; amor y profesión de fe en el valor y dignidad de cada persona más allá de sus condicionamientos morales. Sin este amor, imposible. Adviento puede ser un tiempo óptimo para suscitar un amor que posibilite una nueva relación.
   Adviento es un tiempo bueno para suscitar los amores (al mundo, a la sociedad, a la persona) que hagan posible cada día una nueva relación. Trabajar el tema de una relación saludable es la manera mejor de prepararse para celebrar el misterio de la encarnación de Jesús, misterio de solidaridad total con la historia. Trabajar la relación a niveles cercanos, visibles, cotidianos. Mantener la utopía hermosa de una sociedad en nueva relación y apreciar los pequeños signos que pueden ir llevando a ello.

Fidel Aizpurúa, capuchino



lunes, 10 de diciembre de 2012

FRAILE "PARA TODA LA VIDA"

El pasado día 8, fiesta de la Inmaculada, hizo sus votos perpetuos el hermano Miguel Andreo Costa, de la fraternidad de Massamagrell. La ceremonia fue en ese mismo convento y le acompañaron, además de su familia, algunos hermanos venidos de fraternidades cercanas y cuatro hermnaos de Madrid, entre ellos Benjamín, el Provincial, quien presidio la celebración y recibio los votos que hacía Miguel. En la profesión perpetua se dice "hago voto de vivir durante el resto de mi vida en obediencia, sin nada propio y en castidad, según la Regla de san Francisco confirmada por el papa Honorio y las Constituciones de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos" Así pues Miguel es ahora fraile "para toda la vida". Felicidades, hermano.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

LOS CAMINOS DE LA SALVACIÓN

    Francisco de Asís, en un momento determinado de su vida, sintió la necesidad de empezar a convertirse al Señor dejándose salvar por Él. ¿Hasta qué punto estamos decididos nosotros a entrar en ese proyecto de Salvación; es decir: ¿hasta qué punto nos hemos convertido y seguimos convirtiéndonos al Señor?
   Decidirse a caminar al encuentro del Señor supone ir creciendo como cristianos, cuya seña de identidad es el amor. Si experimentamos que el Señor nos ama, a la fuerza tendremos que ejercitar ese amor de un modo eficaz. Pues en eso del amor, no crecer es perderse, ya que el amor que no crece y no se autentifica termina por morir.
   Si nos decidimos a entrar en el camino de la Salvación, siendo consecuentes con nuestro compromiso cristiano, seguramente trasluciremos en nuestras vidas la trasformación que Dios realiza en nosotros, permitiendo que la vean los demás y se animen a dejarse salvar ellos también. Por eso somos responsables, en cierto modo, de que la salvación llegue a todos.
Julio Micó, capuchino

viernes, 30 de noviembre de 2012

ADVIENTO 2012: PRIMER DOMINGO


   “Manteneos en pie ante el Hijo del hombre”: Estar en pie, es tener la misma actitud resistente de Jesús que no ha abdicado de sus sueños de un mundo nuevo y ha sellado su utopía con la entrega total de todos sus días, de su propia sangre. Esta resistencia es el rostro de la verdad de la fe en la dignidad de la persona, base honda de la utopía cristiana de la sociedad nueva.
   La dignidad es la base de la utopía del Reino de Dios, de la nueva sociedad. Más que añorar “venidas” que ya se han producido, el Adviento pretende acentuar las bases de la utopía cristiana. La espiritualidad de la dignidad requiere una mirada nueva, benigna y humanizadora sobre las personas y la realidad; anima a pasar por encima de las limitaciones externas de las personas y de la sociedad; demanda una fe inquebrantable en el destino de fraternidad que tiene el mundo; lleva a no renunciar jamás a una vida en aprecio y amor por todo lo creado.
   Jesús cree firmemente en la dignidad de la persona por encima de su evidente maldad moral porque tiene la certeza de que la dignidad es inherente a la creación no a nuestro comportamiento moral. De ahí el sueño de una “sociedad nueva” para el NT incluso para la limitada realidad de una ciudad secular con muchos fallos.
   Este Adviento es un tiempo interesante y útil para ahondar en la dignidad humana.

Fidel Aizpurúa, capuchino

martes, 27 de noviembre de 2012

LO IMPOSIBLE HUMANO PUDE VOLVERSE LO POSIBLE DIVINO

«La vocación es el corazón mismo de la nueva evangelización en los umbrales del tercer milenio, es la llamada de Dios al hombre para un tiempo nuevo de verdad y libertad, y para una nueva construcción ética de la cultura y de la sociedad europeas» (Nuevas Vocaciones para una Nueva Europa (NVNE), nº 12). Así se expresa Documento final del Congreso Europeo sobre las Vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Consagrada en Europa. Este texto es un pequeño ejemplo de lo que parece que hoy se está empezando a llamar y a construir: Cultura Vocacional; o dicho de otro modo, que la teología, la espiritualidad y la Pastoral tiene como punto de referencia la vocación, o mejor, que la vocación es el aglutinante, lo que va a dar sentido a la teología, a la espiritualidad y a la pastoral.
   Como dice Amedeo Cencini por cultura entendemos al mismo tiempo conocimiento, interés particular y sobre todo involucración personal e interpersonal para construir algo en lo que se cree y de lo que se está convencido, y que se hace cada vez más patrimonio de todos. Desde este punto de vista, la cultura tiene un elemento individual-personal que al desarrollarse y ponerse en relación se abre a otras personas con el fin de construir algo que llega a ser patrimonio de todos. Así, pues, cultura significa un proyecto orgánico, bien integrado y coherente en sus partes, que puede entrar en diálogo con otras propuestas culturales, significa, también, tener un sistema de pensamiento, cercano a la praxis, a las necesidades y expectativas de la vida de cada día. Al hablar así de cultura me quiero referir a la cultura o culturas que hay en este nuestro continente Europeo, que ha adquirido unas connotaciones nuevas hasta tal punto que podríamos hablar de una nueva cultura o nuevas culturas europeas, ante la o las que los hombres y mujeres de nuestro tiempo tienen que ir enfrentándose con planteamientos personales y relacionales nuevos. Es decir, no se puede vivir hoy sin adaptar, cambiar o transformar los criterios de hace 20 años, porque hay situaciones nuevas y el hombre contemporáneo también va cambiando su forma de pensar, de ser y de actuar. Por eso, la Iglesia y el Papa actual están pidiendo una profunda renovación de los contenidos y del método del anuncio del Evangelio, para hacer a la Iglesia del siglo XXI siempre más idónea para anunciar el Evangelio a la humanidad del siglo XXI. En este sentido se habla de Nueva Evangelización, es decir anunciar el Evangelio de siempre, porque no hay otro, al hombre hoy con nuevos métodos y renovando y actualizando contenidos y lenguajes.
   Un componente esencial de la Nueva Evangelización es la sensibilidad vocacional que está determinada, a su vez, por una experiencia de fe “que está hecha de confianza, de visión del rostro de Dios, de certeza de poderse fiar de Él, hasta el punto de responder SI a su llamada. No por cálculo o por interés personal, no por miedo o comodidad, no por dar gusto a alguien, ni si quiera a sí mismos, sino únicamente por amor, ese amor que se expresa en abandono de sí al otro, en la confianza plena… Educar para la fe en el acompañamiento vocacional quiere decir formar una sensibilidad tan confiada, como para conducir una persona a hacer una elección de vida basada, no en las propias capacidades o sobre los propios músculos, ni siquiera sobre los propios gustos y tendencias naturales, y menos aún sobre la previsión del propio éxito o de la propia autorrealización, sino sobre el hecho desnudo de que eres Tú quien me llamas, quien me lla-amas y, si eres Tú quien me abre este camino entonces no tiene mucho sentido que yo calcule y verifique lo que podré hacer, sino que la única cosa sensata es confiarme a ti, confiarte mi vida y mi futuro, creer que lo imposible humano puede volverse lo posible divino “ (Amedeo Cencini, No cuentan los números. Construir una cultura vocacional, Ed. Paulinas, Madrid, pág. 66-69).

Benjamín Serrano, capuchino