domingo, 15 de octubre de 2023

INVITACIÓN DESPRECIADA

Hay páginas en los evangelios que dejan un cierto regusto de aspereza, de frustración, de fracaso. Hay que saber encajarlas leyéndolas con discernimiento.

El evangelio de hoy narra el desprecio de una invitación: NO QUISIERON IR AL BANQUETE. Despreciar una invitación es uno de los mayores desprecios que podemos hacernos los humanos. Es cerrar las puertas a la relación, es dar las espaldas a la vida de quien nos invita, es hacer un agravio que casi es imposible de borrar después. Quien desprecia una invitación ha de atenerse a duras consecuencias. ¿Qué nos dice la parábola?
  • Que “las tierras y los negocios” son el impedimento mayor: una economía egoísta, una economía que mata, como dice el papa Francisco. Es el ansia de dinero que bloquea la fiesta y la relación. Es el yo acaparador que quiere hacerse con todo. El banquete de lo humano se frustra por la economía caníbal.
  • Nos dice que se invita a quienes están en “los cruces de los caminos”: ahí se hace la invitación: fuera del sistema, lejos de la fuerza, en los no—lugares de los excluidos. No escuchamos la invitación porque estamos deseosos del triunfo y del éxito, porque no nos gusta servir.
  • Y termina diciendo que “la sala se llenó de comensales”: al final entenderemos que todos estamos llamados al banquete de la vida, que toda persona tiene derecho a sentarse a esa mesa. Estamos “condenados” a vivir en la diversidad.
Puede que nosotros hoy seamos de aquellos que desprecian la invitación:
  • Cuando despreciamos la vida renegando de ella, negativizándola. Cuando nos unimos al coro de quien dice que todo va mal, pero no hacemos nada por arreglar las cosas. Despreciamos la invitación a vivir con humanidad.
  • Cuando destrozamos la naturaleza y no entendemos que es el mejor regalo con el que Dios ha querido alegrar nuestra vida. Despreciamos la invitación a cuidar la tierra.
  • Cuando miramos para otro lado ante las injusticias, como si no tuviéramos nada que ver con ellas, siendo así que, en parte, somos responsables con nuestros modos de comprar, de vestir, de viajar. Despreciamos la invitación a ser familia humana.
Hoy también, a ti y a mí, se nos está haciendo una continua invitación. Miremos cómo respondemos, miremos si respondemos.

Fidel Aizpurúa, capuchino

No hay comentarios:

Publicar un comentario