jueves, 7 de noviembre de 2019

POEMA DE LA CONTEMPLACIÓN

El valle está callado en su última hora. No hace mucho
se abría al azadón del campesino. Lleva tantos
siglos de cicatrices, la madre milenaria
que nos gesta y olvida entre sus pechos...
Las campesinas llevan lazos en la cintura;
hay arena en sus manos y en sus rostros,
sus risas se salpican por el valle.
Ahora es el silencio.
Como un lago que se hunde en la distancia,
se mecen los trigales, olas mansas
bajo el viento del este.

Todo esto empezó hace ya mucho tiempo cuando alguien
pronunció el primer verso igual que una oración
mientras las luces últimas del día
temblaban en las hojas sobre el valle.
Yo también miro este misterio.
Antes de que la noche lo termine
quiero decir amén. Luego caigan las sombras.

Alejandro Martín Navarro (De Aquel lugar)

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