miércoles, 13 de febrero de 2013

PREGÓN DE CUARESMA



Atención y silencio,
amigos y amigas.
Acallemos el ruido,
bajemos el tono de nuestro móvil,
que el imparable borboteo
de la vida y de la ciudad
se apacigüe en nosotros.
Hagamos silencio,
porque los pregones espirituales
demandan sosiego,
tranquilidad,
un momento de pausa
que no nos hará daño
y regará las raíces sedientas
de nuestro interior profundo.
Atención y silencio.

Anunciar la cuaresma
es anunciar la Pascua.
Aquella es camino para ésta,
aquella es puerta para ésta.
Anunciar la Cuaresma
sin tener los ojos fijos
en la hermosura de la Pascua,
anunciar sólo la Cuaresma
es tan absurdo
como anunciar una fiesta
que luego no se celebra,
un día de gozo
que no termina de llegar.
Quien recibe el anuncio de la Cuaresma
está recibiendo el anuncio de la Pascua.

Cuaresma y Pascua hermanadas:
una Cuaresma lúcida
anuncia una Pascua de gozo;
una Cuaresma espiritual
anuncia a un Jesús más vivo;
una Cuaresma de honradez
anuncia una Pascua de fraternidad;
una Cuaresma de solidaridad
anuncia una Pascua de verdad;
una Cuaresma de compasión y ternura
anuncia una Pascua de vida.

Dice Pablo con tino
que Jesús anunciaría
UN NUEVO AMANECER.
No una filosofía,
ni una religión,
ni una moral,
ni un sistema económico.
Un nuevo amanecer,
una posibilidad,
un futuro en las manos,
un señorío desde la humildad,
un presente lleno de amor,
un futuro compartido en justicia,
un gozo para las lágrimas
de quienes nadie consuela.
Un nuevo amanecer.
Eso es la Pascua,
eso es lo que la Cuaresma nos anuncia.
Como decía el Señor:
“Quien tenga oídos,
que oiga”.
quien tenga sensibilidad,
acogida,
fe.

Fidel Aizpurúa, capuchino

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