jueves, 27 de marzo de 2014

EN ESPÍRITU Y VERDAD

    “¿Dónde hay que darle culto a Dios?”, le preguntan a Jesús. Y Él no dilata  ni duda un ápice en su respuesta: “En Espíritu y en verdad”, ni en este templo, ni en aquella sinagoga o iglesia, ya que a Dios no se le puede encerrar como así lo creían los judíos en el Sancta Sanctorum.
   Y de templo en templo o de acto en acto, nos vamos perdiendo el verdadero encuentro con Dios que va donde nosotros vamos, que se encuentra donde nosotros estamos, y por ende, vive en todo y en todos.
   Hace unos días, ojeando un periódico me encontré con otra de las asombrosas frases que dice el Papa Francisco: “No existe un Dios católico, sólo existe Dios”. ¡Por fin! y por eso no hay más que adorarlo en Espíritu y verdad, libre de ataduras religiosas, porque Dios no nos separa ni tiene distintas connotaciones, aunque sí lo tengamos que expresar con distintos lenguajes. Han acabado por tanto las cruzadas para hacer a todos los pueblos de nuestra Iglesia católica. Yo la sigo eligiendo y respetando, porque me expreso en ella, pero no tiene el monopolio de Dios.
  El final del Evangelio de la Samaritana guarda otra perla: ya no creemos por lo que tú nos dices, "nosotros mismos…” Porque a Dios se le siente, se le vive y experimenta, se duda, incluso, de Él y qué sé yo de cuántos sentimientos y emociones se comparten con Él hasta que se encarna  en tu vida y ya sólo se hace Presencia y nada hay ya que preguntarle. Pues en un tiempo espiritual o en otro no hay vida en Dios si no hay experiencia . “Ya no trago” lo que me cuentas. Es tiempo de cambiar nuestro “lamento en danzas, nuestro luto en alegría”, pero recorriendo cada uno su propio camino, haciendo cada uno su Tao y “sin pasarlo nunca a tinta”,  dice mi profesor de Tai chi, porque la vida se hace día a día y la experiencia y el encuentro con Dios cambian continuamente.
CLARA LÓPEZ RUBIO

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