domingo, 3 de diciembre de 2023

VELAD SEMBRANDO EL BIEN

En este comienzo del Adviento leemos en el evangelio la clásica recomendación espiritual: velad. Para celebrar bien la próxima Navidad es preciso aguzar la mirada, vivir con ojos abiertos, velar.

¿Y cómo velar? Si se hace pasivamente, si se nos dice que hay que velar pero nadie sabe cómo, si todo queda en agua de borrajas, hemos echado en saco roto al evangelio. Hay que intentar darle, de algún modo, algo de cuerpo.

Quizá nos pueda ayudar la Palabra. En el libro del Eclesiastés se dice: “Siembra el bien por la mañana y por la tarde, porque no sabes cuál de las dos siembras fructificará; quizá las dos” (Ecl 11,6). Velar sembrando el bien. He ahí una pista concreta. ¿Y cómo sembrar el bien?
  • Siembra concordia: porque siempre es muy necesaria esta siembra en el campo de la ciudadanía. Pero más, si cabe, en estos momentos. Siembra sensatez, buenas palabras, buena relación. Aleja de tu boca y de tu corazón las palabras hirientes, los insultos, las exageraciones. Velar sembrado concordia es una forma óptima de estar en vela.
  • Siembra escucha: a todos nos gusta que nos escuchen porque si nos sentimos escuchados, nos sentimos más personas. Para escuchar hace falta, como dice el Papa, una “atención amante”. Es decir, hay que escuchar poniendo el corazón en aquello que se me dice. Que en este tiempo de Adviento tengamos paciencia y demos espacio a la escucha. Escuchar es una forma magnífica de estar en vela.
  • Siembra disfrute sencillo: estamos ante el puente de la Constitución y la Inmaculada. Un tiempo más amplio para el disfrute sencillo, para la conversación, las reuniones familiares, la contemplación de la naturaleza en el comienzo del invierno. Contribuyamos a una vida gozosa y sencilla a la vez. Estamos tan despistados que creemos que disfrutar es únicamente ir de compras. Cuando una conversación, un café tranquilo, un paseo por el parque o el campo pueden ser motivos de gozo. Velemos viviendo con gozo las oportunidades sencillas de cada día.
Dice san Pablo: “El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará” (2 Cor 9,7). Hagamos de este Adviento un tiempo bueno para la siembra del bien y así crecerá la esperanza entre nosotros.

Fidel Aizpurúa, capuchino

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