jueves, 2 de abril de 2026

JUEVES SANTO: SERVIR CON BUENA CARA

El Jueves Santo es el día en que el servicio cristiano es el centro. Por eso leeremos a la tarde el hermoso relato del lavatorio de los pies.

Una primera cosa importante: pensamos y decimos que somos cristianos porque estamos bautizados, porque somos de un grupo franciscano, porque hemos hecho diversas catequesis, etc. Pero, según el evangelio, la identidad cristiana deriva del servicio. O sea: sirves, eres seguidor/a de Jesús; no sirves, tienes que trabajar más. Pretender ser cristiano sin servir es algo imposible.

Pero vamos a añadir un matiz que está implícito en el relato del lavatorio: hay que servir CON BUENA CARA. Porque servir con mala cara es destrozar el servicio mientras que hacerlo con buena cara indica que se hace con buen corazón. Cuando se sirve con buena cara es como si se dijera: es una gozada servirte, me alegra servirte, gracias por servirte. La buena cara le da un aire nuevo al servicio.

Por eso, el recordado Papa Francisco decía: «De vez en cuando aparece el milagro de una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia. Este esfuerzo, vivido cada día, es capaz de crear esa convivencia sana que vence las incomprensiones y previene los conflictos». Lee un par de veces esta frase porque merece la pena.

Y en la vida de san Francisco hay un episodio simpático: los ladrones de Montecasale bajaban del monte a pedir comida a los frailes. Francisco les dice a estos que tomen la cesta con alimentos y vayan al monte y que les sirvan “con buena cara”. Esto es lo que más les costaba a los frailes: servir a ladrones y encima con buena cara. Porque si se sirve con mala cara les estás diciendo, en el fondo, que no te quiero y que me revienta serviros.

Pon, pues, buena cara cuando sirvas. Recuerda en este día de Jueves Santo lo importante que es servir al hermano y lo necesario que es hacerlo de buena cara.

Piensa:
  • ¿Crees que servir es algo tan decisivo para la fe?
  • ¿Cómo es tu cara cuando sirves?
  • ¿Eres amable o áspero?

domingo, 29 de marzo de 2026

SER HERMANO EN EL TRIUNFO Y EN LA DERROTA

DOMINGO DE RAMOS

En el Domingo de Ramos, Jesús entra en Jerusalén entre cantos y palmas. Lo aclaman como Mesías, la multitud celebra y todo parece triunfo. Pero pocos días después, esas mismas voces callan… o gritan condena. Jesús no se deja engañar por los aplausos, sabe que el amor verdadero pasa por la cruz. No entra como rey poderoso, sino montado en un asno. Su camino no es el del éxito, sino el de la entrega.

Algo parecido ocurre con San Francisco de Asís. Tras su muerte, la Iglesia lo declara santo, se le honra, se le admira, se levantan templos en su nombre. Pero su mensaje más radical -la pobreza evangélica, la fraternidad sin fronteras, la simplicidad del Evangelio, la renovación profunda de la Iglesia y de la sociedad- muchas veces queda suavizado, ignorado o incluso olvidado.

Jesús fue aclamado… y crucificado. Francisco fue canonizado… y a menudo desactivado. Ambos nos recuerdan una verdad incómoda: Es fácil celebrar a los profetas, pero es mucho más difícil vivir lo que ellos vivieron.

El Domingo de Ramos nos confronta con una pregunta personal: ¿seguimos a Jesús solo cuando hay palmas, o también cuando llega la cruz? Porque el Reino no se construye con aplausos, sino con fidelidad. Y la santidad no consiste en ser recordados, sino en amar hasta el final.


jueves, 26 de marzo de 2026

CUENTOS CON VALORES: LA HONESTIDAD

La semilla de la verdad

En un pueblo lejano, el rey convocó a todos los jóvenes a una audiencia privada con él, en la cual les daría un importante mensaje. Muchos jóvenes asistieron, y el rey les dijo: Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros. Al cabo de seis meses deberéis traerme en una maceta la planta que haya crecido y la planta más bella ganará la mano de mi hija y, en consecuencia, el reino.

Así se hizo. Pasó el tiempo. Había un joven que plantó su semilla y esta no germinaba; mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas. Pasaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas.

El joven estaba demasiado triste, pues su semilla nunca germinó, y ni siquiera quería ir al palacio; pero su madre insistía en que debía ir, pues era un participante y debía estar allí.

Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfiló el último hacia el palacio, con su maceta vacía. Todos los jóvenes hablaban de sus plantas y, al ver a nuestro amigo, prorrumpieron en risas y burlas. El alboroto fue interrumpido por la llegada del rey.

Todos hicieron sus reverencias, mientras el rey se paseaba entre las macetas admirando las plantas.

Finalizada la inspección hizo llamar a su hija y después llamó de entre todos al joven que llevó su maceta vacía; atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción. El rey dijo entonces: Este es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil y todos trataron de engañarme plantando otras plantas; pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, leal y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece.

PASCUA 2026

Este año volveremos a celebrar la Pascua en Urbasa con jóvenes de nuestras presencias capuchinas, del jueves día 2 hasta el domingo día 5 de abril. Compartiremos en este blog las reflexiones y algunos de los materiales que utilizaremos para aquellos que no podáis estar físicamente. Será una hermosa manera de conectar en la distancia. Hasta pronto.

martes, 24 de marzo de 2026

EL LEGADO DE FRANCISCO: EL CUIDADO DE LA CREACIÓN

Escuchar el latido del mundo

Para Francisco, la creación no era un recurso útil ni un escenario bonito. Era una familia viva. Veía en cada criatura un destello del amor de Dios: el sol que calienta, el viento que acaricia, la luna que serena, los animales que enseñan. Su espiritualidad brotaba de la contemplación, de detenerse, de escuchar el latido de la vida que lo rodeaba.

Su respeto por la naturaleza no era un gesto romántico, sino una forma de relacionarse con el mundo desde la gratitud y la responsabilidad. Cuidar la creación era, para él, un acto de justicia y de amor. Reconocía que no somos dueños de la tierra, sino huéspedes que recibieron un regalo para custodiarlo.

Hoy, su legado es más urgente que nunca. Nos recuerda que cada gesto —reciclar, no desperdiciar, proteger, plantar, respetar— es un acto espiritual. Es mirar el mundo como él lo miraba: no como un objeto, sino como un hermano que merece cariño.

Preguntas para la reflexión personal
  •  ¿Qué parte de la naturaleza me hace sentir más conectado con Dios o conmigo mismo?
  • ¿Cómo trato, en el día a día, los recursos que uso?
  • ¿Qué pequeño gesto concreto podría hacer para cuidar mejor la creación?

domingo, 22 de marzo de 2026

SER HERMANO HASTA EL FINAL

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA

Jesús llora ante la tumba de Lázaro… y luego grita con voz fuerte: “¡Sal fuera!” No es solo un milagro: es una revelación. Jesús muestra que la muerte no tiene la última palabra, que el amor del Padre es más fuerte que toda oscuridad. Lázaro vuelve a la vida. Pero todos sabemos que un día volverá a morir.

Siglos después, San Francisco de Asís vive su propio “paso”. La tradición no habla de su muerte, sino de su Tránsito. Porque para él morir no era desaparecer, sino atravesar, no era final, sino encuentro. Pobre, ciego, agotado, acostado sobre la tierra desnuda, canta todavía… y se entrega. Francisco no “muere”, Francisco transita hacia el Amor.

Lázaro es llamado a salir del sepulcro, Francisco es llamado a entrar en la Vida. Ambos nos enseñan lo mismo: la muerte no es un muro, es una puerta. El último paso no es hacia la nada, sino hacia Dios. Jesús nos revela que la vida vence, Francisco nos muestra cómo entregarse confiando.

Tal vez hoy tengamos miedo al final, a la pérdida, al soltar... pero el Evangelio y la vida de Francisco nos susurran: no vamos hacia la oscuridad, vamos hacia el abrazo.


miércoles, 18 de marzo de 2026

TENÍA ALGO EN LA MIRADA

No era alto, ni elegante, ni especialmente atrayente. Pero tenía algo distinto en la mirada. Solía decir que los animales ven pero que los humanos miran. Él miraba. Si te dabas cuenta, en el fondo de sus pupilas estabas tú. Era su manera de conectar con el corazón.

Cuando miraba, cuando te mirabas en él, entendías que eras como de su familia. Para él la palabra “hermano/a” recalaba en sus ojos. Lo notabas en que jamás te juzgaba, porque si algo se nota es la mirada que te juzga. Como una espiga cargada de granos, así estaban sus ojos cargados de cercanía. Ante él, estabas en casa.

No sabía mirar por encima del hombro con una mirada de superioridad sencillamente porque jamás se creyó superior de nadie. A él le gustaba estar en el llano, donde es fácil mirar los ojos del otro sin tener que apearse de nada. Como por propia experiencia sabía de heridas, ponía mucho cuidado al tocar el alma del otro. Era de los que no se apropian, de los no te roban la entraña, no era un saqueador del corazón. Se percibía eso en cuanto le veías, en cuanto te miraba.

Uno se preguntaba en que fuentes ocultas había bebido para tener aquella mirada tan limpia como las aguas más tranquilas. Los que lo conocían lo sabían: el silencio era su compañero, la plegaria su lenguaje, el disfrute de la luz su alimento. Tenía dentro un torrente silencioso que le hacía conectar con facilidad con el latido más hondo de la más pequeña criatura que respira. Brillaban sus ojos con el brillo del rocío.

Su mirada decía a las claras que él no escondía ninguna factura que pasar después en concepto de tiempo ofrecido, de escucha amante, de amparo cálido. Era un convencido de que lo que se recibe gratis hay que darlo gratis. Ni debía ni le debían. Su mirada era como la de los ojos de los pájaros que cantan agradecidos al amanecer y al día siguiente lo vuelven a cantar. Mirada que no lleva cuentas.

Quienes le miraban a la cara y hablaban con él veían que la esperanza ensanchaba su corazón, que el aire era más ligero y que vivir y respirar era un don sagrado. Era la esperanza que brota de lo pequeño, de lo cotidiano, de lo que tienes alcance de la mano. Decía con un amor que contagiaba: “Espera y verás”. Su mirada era la firma de sus palabras.

Su mirada no era coto cerrado, tesoro sellado, casa atrancada. Lo suyo era mirar al campo abierto, al horizonte que se pierde, al cielo que termina no se sabe dónde. Como un taladro sus ojos llegaban a los adentros para descubrir ahí la perla de la dignidad. Cuando hablaba de lo que amaba, hablaba sobre todo de eso, de la dignidad. El brillo de sus ojos era el de un incendio.

Mirándole brotaba siempre la misma pregunta: ¿Quieres mirar como yo? ¿Quieres que miremos juntos? ¿Quieres que unamos nuestros otros en una mirada cautivadora? ¿Quieres?

Fidel Aizpurúa, capuchino

martes, 17 de marzo de 2026

CON OTRA MIRADA

Vivimos en una sociedad que nos ha enseñado a mirar deprisa, a mirar desde lo que poseemos, desde lo que valemos, desde lo que mostramos. Pero Jesús, y después Francisco de Asís, nos enseñan otra forma de mirar, una mirada que no juzga, sino que abraza, que no domina, sino que sirve, que no se cansa de creer en los demás. Y esa es precisamente la mirada capuchina: una manera distinta de estar en el mundo.

A continuación, presentamos esta mirada a través de seis columnas que sostienen nuestro carisma: fraternidad, minoridad, contemplación, pobreza, misión y cuidado de la casa común.
  • MIRADA FRATERNA: significa ver a cada persona como un regalo, no como una amenaza ni un objeto. Fraternidad es tener los ojos cargados de misericordia, como pide Francisco en la Carta a un Ministro: que nadie se aleje de ti sin haber visto en tus ojos la mirada de Jesús.
  • MIRADA DESDE ABAJO: ver desde el lugar del menor, no desde el poder, el privilegio o la autosuficiencia. La verdadera grandeza reside en hacerse pequeño para que los demás puedan crecer.
  • MIRADA ORANTE: La relación con Dios hace posible que nuestra mirada sea limpia, libre y profundamente humana. La oración te da ojos nuevos: ojos agradecidos, ojos sensibles, ojos que descubren belleza donde otros no ven nada.
  • MIRADA POBRE: La pobreza franciscana no es carencia, sino otra forma de mirar las cosas y la vida. La pobreza educa el ojo interior para descubrir que la verdadera riqueza está en las relaciones, no en los bienes.
  • MIRADA DE AMOR: La misión capuchina es una mirada que se deja conmover por la realidad del mundo. Es la mirada de Francisco hacia el leproso, hacia el sultán, hacia el lobo de Gubbio, hacia el hermano pecador… una mirada que sale de sí para tocar la vida del otro.
  • MIRADA AMPLIA: La mirada franciscana se traduce en mirar la creación con ojos fraternos, como quien contempla a su propia familia. Una familia hermosa, frágil, sagrada, interconectada, confiada a nuestras manos para amarla y protegerla.

INTERPELACIÓN PERSONAL

Dios también quiere regalarte otra forma de mirar. Una mirada más humana, más libre, más honda. Una mirada que puede transformar tu vida… y la de los demás.

Si alguna vez has sentido dentro de ti un deseo de vivir para algo grande, una inquietud por ayudar a otros, una sed de autenticidad, una voz suave que te dice: “¿y si…?”, una atracción por la vida sencilla, fraterna y alegre… entonces quizás este camino sea para ti.

No tengas miedo de mirar como Jesús. No tengas miedo de mirar como Francisco. No tengas miedo de mirar como un capuchino. La vocación empieza en los ojos… y termina en el corazón que se entrega.

Pastoral vocacional capuchina

domingo, 15 de marzo de 2026

SER HERMANO EN LA OSCURIDAD

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

Jesús se encuentra con el ciego de nacimiento. No solo le devuelve la vista: le regala una manera nueva de ver. Mientras muchos que “ven” permanecen cerrados por dentro, aquel hombre, tocado por Jesús, descubre la luz verdadera. La curación no es solo física: es interior. Aprende a reconocer a Dios actuando en su propia fragilidad.

Siglos después, San Francisco de Asís vive su propia noche. Casi ciego, enfermo, lleno de dolores, sin fuerzas… y, sin embargo, en esa oscuridad compone el Cántico de las criaturas. Cuando ya no puede contemplar el sol con los ojos, lo ve con el alma. Cuando el cuerpo se apaga, el corazón se enciende. Francisco canta al hermano sol, a la hermana luna, al agua, al fuego, a la tierra… No porque todo esté bien, sino porque ha aprendido a mirar desde Dios.

El ciego recibe la vista. Francisco pierde la suya. Pero ambos descubren lo mismo: La verdadera luz no entra por los ojos, sino por el corazón. La belleza más profunda se revela cuando aceptamos nuestra fragilidad. A veces creemos que necesitamos ver para creer. Pero el Evangelio nos enseña lo contrario: cuando confiamos, empezamos a ver.

Tal vez hoy tu oscuridad no sea un obstáculo, sino el lugar donde Dios quiere enseñarte a cantar.


jueves, 12 de marzo de 2026

REZAR POR LOS QUE SE HAN QUEDADO SIN VOZ

Todos nos hemos sentido alguna vez culpables por algo que hemos hecho; hemos atravesado -o estamos atravesando- un momento que nos causa dolor; tenemos más de una preocupación que nos ronda la cabeza y no nos deja dormir; nos arrepentimos o avergonzamos de algunos de nuestros actos; o, directamente, estamos angustiados ante las injusticias que ocurren en este mundo. Y, pese a todo, Él nos acoge y nos perdona. Pero, aun así, elegimos alejarnos de Él.

Y es que, ante tanta desolación, a veces es difícil confiarle al Señor lo que nos hiere. Sin embargo, hay personas que se dejan ayudar con facilidad y a las que no les cuesta reconocer su vulnerabilidad ante Dios. Si estás en este grupo, te invito a que, en este tiempo de Cuaresma, dediques tus oraciones a pedir por aquellos que se han quedado sin voz ante tanto dolor y sufrimiento.

Pídele al Señor que atienda y escuche el silencio de esa persona que sabes que está sufriendo. Pídele al Señor que esa persona sepa esperar en Él con paciencia y con firme confianza. Pídele al Señor que cuide de los más débiles. Pídele al Señor por tus hermanos, que también rezan por ti. Porque la misericordia de Dios desborda, y Él siempre nos escucha, incluso cuando gritamos desde lo más profundo.

Que en estos días ayunemos de ser el centro y nos volquemos en el otro. Que pongamos a los más frágiles delante de Dios para que Él actúe en sus vidas. Que preparemos el corazón y recordemos su amor por nosotros. Que mantengamos la esperanza en Él, pues bien sabemos que esta nunca defrauda.

Celia Illescas

martes, 10 de marzo de 2026

ORACIÓN COMUNITARIA DE CUARESMA

Haz clic en la imagen para acceder a la oración comunitaria para este mes.

domingo, 8 de marzo de 2026

SER HERMANO EN LA DIFERENCIA

TERCER DOMINGO DE CUARESMA

Jesús se detiene junto al pozo y habla con la samaritana. Para su tiempo, eso era impensable: judío con samaritana, maestro con mujer, puro con impura. Pero Jesús no mira etiquetas. Mira el corazón. No discute religiones: ofrece agua viva. No señala errores primero: reconoce la sed. Y esa mujer, tocada por ser mirada como persona, vuelve transformada a su pueblo.

Siglos después, San Francisco de Asís cruza las líneas del miedo y de la guerra para encontrarse con el sultán Al-Malik al-Kamil. Un cristiano pobre frente a un líder musulmán poderoso. No va a imponer, ni a vencer, ni a debatir. Va a encontrarse. Va a amar.

Y ocurre lo mismo que en el pozo de Samaría: dos mundos distintos se miran sin armas, dos hombres se reconocen como hermanos. Jesús nos enseña que la fe comienza escuchando. Francisco aprende que la paz nace del respeto. Ambos ponen a la persona por encima de la raza, la religión y la cultura. Porque el Evangelio no se anuncia levantando muros, sino tendiendo puentes. No empieza diciendo “tú estás equivocado”, sino preguntando: ¿de qué tienes sed?

Tal vez hoy también nosotros estamos llamados a sentarnos junto al pozo del otro, a cruzar nuestras propias fronteras interiores y a descubrir que Dios ya está allí, esperando el encuentro.


jueves, 5 de marzo de 2026

LA LIMOSNA QUE NADIE VE

En Mt 6, 4 podemos leer: «… tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará».

Hacer en lo secreto… y hoy lo secreto no se lleva. Queremos airear todo lo nuestro. Lo digo, pero para nada soy un ejemplo a seguir. Las redes nos tienen atrapados, aunque sea para buenos fines: evangelizar; promocionar nuestros grupos, parroquias, colegios…; transmitir nuestros valores; compartir nuestros talentos… Ahí estamos y, probablemente, es ahí donde debemos estar. Pero esta es una reflexión para otro momento.

La Cuaresma invita al sacrificio en secreto, que es doble sacrificio. Y fíjate que el sacrificio puede ser evangelizador, nada más que hay que ver la Cruz. Sin embargo, también Jesús habla de hacer en secreto. Que solo lo sepa Dios.

Hoy hay tantos sufriendo en secreto: quien ha padecido una pérdida, quien no se quiere a sí mismo, quien no ve salida en su vida, quien cree que no tiene nada que ofrecer, quien no encuentra sentido a su dolor, quien vive siempre bajo una perenne sombra… En lo secreto cargan y van tirando, en lo secreto piden, y en lo secreto tenemos que dar nuestra limosna. Eso es una auténtica revolución social: hacer el bien en lo secreto.

Y la limosna más valiosa que podemos dar es nuestro tiempo: para escuchar, para sostener, para animar, para acompañar, para dar esperanza, para arrimar el hombro, para tirar, para empujar.

Como he dicho al principio, no soy un ejemplo. Esto es un recordatorio que me hago a mí misma mientras escribo, y que deseo que sirva también para vosotros. Caridad, sacrificio, limosna…y en secreto. Y Dios, que ve en lo secreto, nos recompensará. Aunque sea esponjando y ensanchando este duro corazón, que ya es mucho.

Almudena Colorado

martes, 3 de marzo de 2026

HACER MEMORIA

En nuestro mundo tan tecnificado, la palabra memoria está asociada casi automáticamente a la capacidad que tienen las computadoras para almacenar datos, números, bits… Sin embargo, memoria es algo bastante más que la mera acumulación de datos para su posterior utilización.

Cuando hablamos de hacer memoria, tiene más que ver con la capacidad de recordar lo vivido. “Re-cordar” sería algo así como volver a pasar por el corazón. Y este re-memorar nos ayuda a vivir la vida de modo más humano. La memoria no solo de lo vivido en nuestra biografía, sino lo vivido por los hombres y mujeres que nos han precedido. Ellos, que vivieron lo que les tocó vivir, nos ayudan ahora en nuestra vida porque nos ha llegado su memoria, sus vivencias, sus apuestas vitales, sus idas y venidas. Y sobre todo, sus aprendizajes sobre nuestra condición humana, y los valores y modos que más ayudan en nuestra situación.

Quizá, si no perdiéramos la memoria de la sabiduría existencial de las vidas pasadas, nuestro modo de vida sería de un modo más humano. Además de tecnología y eficacia, necesitamos aprender que lo que nos hace más humanos no son los avances científicos y técnicos, sino la memoria de la sabiduría que nos ayuda a vivir y a morir; la sabiduría de los consejeros, sean estos letrados o analfabetos. Porque aprendieron en propia carne la sabiduría de la existencia: el nacimiento, el amor, el dolor, la muerte, la esperanza…

Uno de los ejercicios que más ayudan a vivir la fe es el recuerdo, el hacer memoria de la maravillas que Dios ha hecho en el mundo, y en cada uno de nosotros. Los cristianos hacemos memoria de Jesús cada vez que nos reunimos en su nombre. Es más que traer a nuestra mente su recuerdo; es hacerle presente hoy y aquí para nuestra vida y la del mundo.

Carta de Asís, marzo 2026

domingo, 1 de marzo de 2026

SER HERMANO EN LA HERIDA

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

En el monte Tabor, los discípulos contemplan a Jesús transfigurado. La luz los envuelve, el miedo se vuelve asombro y quisieran quedarse allí para siempre. Es una experiencia alta, luminosa, donde descubren quién es realmente su Maestro: el Hijo amado de Dios. Pero esa gloria no es para instalarse. Hay que bajar del monte y anunciarlo.

Algo semejante -aunque por el camino contrario- vive san Francisco de Asís cuando se encuentra con el leproso. Pero esta vez no hay luz deslumbrante ni nubes de gloria. Hay olor, rechazo, pobreza, carne herida. Y, sin embargo, Francisco reconoce allí al mismo Jesús, abraza al que le daba repugnancia… y en ese gesto descubre el rostro de Cristo. Al final de sus días dirá algo asombroso: “Lo que me parecía amargo se me volvió dulcedumbre del alma".

Los discípulos ven a Jesús glorioso en el monte. Francisco lo encuentra escondido en el sufrimiento. Ambas experiencias revelan lo mismo: Cristo se manifiesta tanto en la luz como en la herida. Dios se deja encontrar en lo alto… y también en lo más bajo. El Tabor nos enseña quién es Jesús. El leproso nos enseña dónde encontrarlo.

Tal vez hoy nuestro camino no pase por montes luminosos, sino por encuentros incómodos, personas difíciles o situaciones que quisiéramos evitar. Pero allí también espera Cristo. Y muchas veces, justo donde más resistimos amar, Dios prepara nuestra mayor transformación.


jueves, 26 de febrero de 2026

TU OSCURIDAD SE VOLVERÁ MEDIODÍA

Cuántas veces las propias oscuridades (heridas, dolores, soledades, fracasos, temores, angustias, rechazos) se convierten en un agujero negro que atrapa toda la vida en una nube de malestar. Uno vive vuelto sobre sí mismo, rumiándose las heridas, lamentando aquello que se ha convertido en fuente de dolor. Y tratas de pensar, de trabajarte por dentro, de buscar caminos para la superación personal. Buscas salida, y buscas a Dios, pero cuanto más te centras en ti mismo o más vuelves sobre tus tormentas y dramas, entonces más te atrapa el desaliento y más al fondo del pozo caes.

Y, sin embargo, qué sencillo era: “Si das tu pan al hambriento y sacias el estómago del indigente, surgirá tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía”. Estas palabras de Isaías (Is 58,10) son impresionantes por certeras. El camino es descentrarse. El camino es salir de los propios dramas para asomarse a los ajenos. Y lejos de sucumbir al peso del instante, elegir el amor al prójimo como lógica. Negarse a dejar que el propio sufrimiento te envuelva, como un narciso atrapado en un espejo de aflicción. Y mirar, más allá de ti, a las otras necesidades. La de quien pasa hambre, la de quien lidia con la soledad, la de quien busca sentido para su vida, la de quien experimenta la exclusión por los motivos que sean. La oscuridad no es tener problemas -que todos los tenemos- sino dejar que apaguen en uno la capacidad de compadecerse y actuar por los otros. La compasión es el camino.

Quien ama al prójimo, brilla, con el fulgor de Dios que se refleja en cada uno. Y entonces ni el llanto, ni el dolor, ni la aflicción, ni la tristeza, pueden apagar esa luz, que Dios mismo sembró en nuestra entraña.

José María Rodríguez Olaizola, sj

domingo, 22 de febrero de 2026

SER HERMANO EN LA BÚSQUEDA

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

Jesús entra en el desierto y allí enfrenta la tentación, el hambre y el silencio. No huye: permanece. Y en esa soledad aprende a elegir, una vez más, la voluntad del Padre.

Algo parecido vive san Francisco de Asís. Tras el fracaso de sus sueños humanos y la caída de sus seguridades, busca la soledad. Todo lo que creía ser se derrumba. Ya no tiene respuestas, solo una pregunta que brota desde lo más hondo del alma: “Señor, ¿qué quieres que haga?” Esa pregunta lo cambia todo. Porque cuando ya no podemos apoyarnos en nuestras fuerzas, en el éxito o en la imagen, queda solo lo esencial: Dios… y un corazón disponible.

A veces necesitamos pasar por la noche interior para descubrir nuestra verdadera luz. A veces Dios permite que perdamos el control para enseñarnos a confiar. La vocación, la paz y el sentido nacen justo ahí: cuando dejamos de imponer nuestro camino y aprendemos a escuchar.

Tal vez hoy tu desierto sea el cansancio, la incertidumbre o el silencio. No tengas miedo: puede ser el lugar donde Dios esté preparando algo nuevo.



viernes, 20 de febrero de 2026

PIEDAD Y LIBERALIDAD

La Cuaresma vuelve, y podemos vivirla en el “como siempre” o como un tiempo de búsqueda, de acercarnos al fuego de Jesús y dejarnos iluminar por Él. No se trata solo de repetir prácticas, sino de preparar el corazón para la Pascua desde una fe más consciente y viva.

La piedad y la liberalidad van unidas en la vida cristiana. La piedad abre el horizonte de Dios; la liberalidad construye lo humano. Si se separan, se empobrecen; si se integran, se fortalecen y dan fruto.

Jesús vivió esa unidad de manera sorprendente. Fue profundamente piadoso y, al mismo tiempo, escandalosamente libre: puso la persona por delante de la norma, la misericordia por encima del rigor. Su mesa compartida con pecadores mostró que el amor concreto es la verdadera medida de la fe. Su ejemplo nos invita a revisar qué piedad practicamos y qué liberalidad ejercemos.

Esta Cuaresma puede ser un tiempo para cuidar la oración y el silencio, pero también para comprometernos más con la justicia y la solidaridad. Una piedad razonable y una liberalidad con horizonte espiritual pueden renovar nuestra vida cristiana. Que al llegar la Pascua estemos un poco más cerca del fuego que es Jesús.

Iván Alonso

miércoles, 18 de febrero de 2026

EN CUARESMA, HERMANO

La fraternidad como camino de conversión.

La Cuaresma suele entenderse como un tiempo de esfuerzo personal: cambiar hábitos, dejar cosas, mejorar conductas. Y todo eso tiene sentido. Pero la experiencia de san Francisco de Asís nos recuerda algo esencial: la conversión cristiana nunca es solo individual, siempre tiene un rostro concreto, el del hermano.

Francisco no inició su camino de conversión encerrándose en sí mismo ni huyendo del mundo. Su vida cambió cuando se dejó tocar por el otro, especialmente por aquel que le resultaba incómodo, molesto o difícil. El encuentro con los leprosos, y más tarde la experiencia de la fraternidad, le hicieron descubrir que Dios se manifiesta de manera especial en la relación con los demás. Por eso pudo decir con sencillez y profundidad: “El Señor me dio hermanos”.

La Cuaresma, vivida desde esta clave, se convierte en una escuela de fraternidad. No se trata solo de preguntarnos qué vamos a dejar o qué prácticas vamos a asumir, sino cómo estamos viviendo nuestras relaciones. ¿A quién excluimos? ¿A quién juzgamos con dureza? ¿A quién evitamos? Muchas veces nuestro corazón necesita convertirse no porque haga grandes males, sino porque se ha ido cerrando poco a poco al otro.

Por eso la conversión cuaresmal pasa por gestos muy concretos: aprender a escuchar, pedir perdón, ofrecerlo sin condiciones, renunciar al juicio fácil, abrir espacio al que queda al margen. Es en estos pequeños gestos donde el Evangelio se hace carne y donde nuestro corazón se va pareciendo al de Jesús.

Que este camino cuaresmal nos ayude a dejarnos transformar no solo en lo que hacemos, sino en cómo miramos y tratamos a quienes caminan con nosotros. Porque, como descubrió Francisco, ahí -en el hermano- nos espera el Señor.

martes, 17 de febrero de 2026

EL LEGADO DE FRANCISCO: POBREZA

Libertad interior

Cuando Francisco vivia en pobreza radical, algunos lo tacharon de loco e irresponsable. Pero él no defendía una existencia de sufrimiento y miseria, sino a una vida sin cadenas. Descubrió que la dependencia obsesiva de los bienes, de la seguridad o de la imagen pública nos encierra en jaulas que, aunque invisibles, nos quitan la libertad.

Francisco vivía desde la gratitud. Cada cosa era un regalo y no un derecho. Cada encuentro, una oportunidad. Cada momento, un motivo de agradecimiento. Cuando el corazón aprende a vivir desde ahí, dejamos de competir y empezamos a compartir.

La pobreza franciscana es una invitación a vivir con el corazón libre. Es preguntarse: ¿qué cosas me atan? ¿Qué necesito soltar para vivir con más paz? No se trata de tirar todo por la ventana, sino de relacionarnos con lo que tenemos de otro modo, sin convertirlo en el centro de todo.  

La pobreza, entendida así, nos recuerda que la verdadera riqueza es poder mirar el mundo sin miedo y con el alma ligera.

Preguntas para la reflexión personal
  • ¿De qué cosas dependo demasiado para sentirme seguro o valioso?
  • ¿Qué lugar ocupa el agradecimiento en mi vida?
  • ¿Qué experiencias me han mostrado que no necesito tanto como pensaba?

lunes, 9 de febrero de 2026

CELEBRAMOS A FRAY LEOPOLDO

El día 9 de febrero celebramos la fiesta de fray Leopoldo de Alpandeire. Está en proceso de canonización. Fue beatificado el día 12 de septiembre de 2010. Es la figura más popular de los Capuchinos de España. En su tierra, en Andalucía, lo es especialmente. ¡Cuántas personas llevan su imagen en su cartera o en el coche y acuden ante su tumba para honrar su memoria y pedir su intercesión!. La cripta de la iglesia capuchina de Granada se ha convertido en un espacio de silencio, fe y consuelo. En su tumba, una frase resume toda su vida: “Haced siempre el bien”.

Dicen sus biógrafos que Francisco Tomás de San Juan Bautista Márquez Sánchez nació el 24 de junio de 1864 en Alpandeire, un pequeño pueblo blanco enclavado en la Serranía de Ronda, en la provincia de Málaga. Cuando tenía treinta años participó en la celebración de la beatificación del capuchino Diego José de Cádiz en Ronda. Aquella ceremonia, con la presencia de frailes capuchinos, le conmovió profundamente. Quedó impresionado por su humildad, su hábito sencillo y su entrega radical a Dios. Comprendió que esa era la vida que anhelaba vivir. Comenzó el proceso de formación dentro de los capuchinos y el 16 de noviembre de 1900 profesó los primeros votos, tomando el nombre de fray Leopoldo de Alpandeire.

Durante su vida desempeñó tareas humildes en los conventos andaluces en los que vivió: hortelano, cocinero, portero o sacristán. Tareas sencillas, pero que realizaba con una delicadeza espiritual admirable. Para él, cada acción era una forma de glorificar a Dios. Como él mismo decía, “donde hay amor y servicio, está Dios”.

El 21 de febrero de 1914, Fray Leopoldo fue destinado a Granada, ciudad en la que permaneció hasta su muerte, en 1956. Granada fue su hogar, su casa. La ciudad que conoció la figura del fraile caminante, de barba blanca y mirada compasiva, que recorría sus calles como limosnero, con su alforja y su bastón, repartiendo paz, buenos consejos y la oración del Avemaría.

En torno a él se creó una importante obra social, el Hogar Fray Leopoldo para el cuidado de mayores. Hoy, inspirados por el testimonio humilde y cercano de Fray Leopoldo, los capuchinos a través de nuestra obra social SERCADE (Servicio Capuchino para el Desarrollo) nos hemos comprometido a ampliar esa obra social con un nuevo proyecto: la Casa Común Fray Leopoldo, que consiste en la construcción de 85 apartamentos sociales modelo co-living. Queremos hacer en el centro de Granada un hogar para todos, especialmente quienes más lo necesitan. Somos conscientes de que muchas personas viven solas y de que también para los jóvenes acceder a una vivienda es un auténtico problema.

Fray Leopoldo no se conformó con hacer el bien: lo hizo con dulzura, con constancia y con fe.
Su vida es un recordatorio de que la santidad también se construye en lo cotidiano, en la fidelidad a lo pequeño y en el amor silencioso que transforma el mundo.

Benjamín Echeverría, capuchino

jueves, 5 de febrero de 2026

TEMPLOS Y GIMNASIOS

Esta viñeta de El Roto, publicada el día 3 de febrero, es un reflejo del mundo actual, donde muchos jóvenes ya no buscan a Dios porque creen que no lo necesitan, que basta con ser fuertes, exitosos o autosuficientes. El gimnasio representa el esfuerzo personal, la imagen, el “yo puedo solo”. El templo, en cambio, es el lugar donde reconocemos que no lo sabemos todo y que necesitamos a Dios y a los demás.

No está mal cuidar el cuerpo ni luchar por superarse, pero cuando eso ocupa el lugar de Dios, algo se rompe por dentro. El corazón humano no se llena solo con logros, seguidores o disciplina; necesita sentido, amor y esperanza. Dios no compite con nuestra fuerza, la completa. Él no nos quita nada, nos da un motivo para vivir y para amar.

La invitación es clara: no cambiar el templo por el gimnasio, sino aprender a unirlos. Cuidar el cuerpo, sí, pero también el alma. Ser fuertes, pero con un corazón abierto a Dios, que es quien nos sostiene cuando nuestras fuerzas ya no alcanzan.

Iván Alonso

martes, 3 de febrero de 2026

LA FRATERNIDAD REQUIERE TIEMPO

Generalmente, la vida fraterna, la pareja, la familia, los amigos recuerdan con agrado los primeros tiempos de la relación. En la mayoría de los casos fue en la juventud, cuando estábamos llenos de proyectos ilusionantes, todo estaba por hacer, íbamos a crear algo nuevo… Como si el mundo estuviera aún por estrenar.

Con el paso del tiempo, los proyectos fueron adecuándose a la realidad que resultó ser más mediana, sin tanto brillo. Nosotros mismos fuimos percibiendo que no éramos como nos veíamos en nuestros sueños. La imaginación del comienzo requería trabajo constante y fueron apareciendo los cansancios, los pequeños desengaños, nuestras limitaciones… Podría parecer que los proyectos tan ilusionantes de los comienzos dieron paso a las decepciones que fueron minando los motivos de las opciones que en su momento se tomaron.

Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, también fueron emergiendo dimensiones nunca sospechadas hasta entonces: modos nuevos de relación, más desde el cariño que desde la perfección, relaciones de fidelidad más que de cumplimiento de sueños, más de complicidad que de proyectos elevados… Además, las mismas palabras del comienzo iban adquiriendo más realismo y hondura, a la vez que nuevos sentidos: radicalidad, fidelidad, respeto, acompañar, sostener… La vida fraterna requiere tiempo para que vaya dando sus mejores frutos, y que no resultan para nada previstos. El paso del tiempo, y todo lo que ello conlleva, nos hizo percibir nuevas bellezas de la fraternidad.

Qué gozoso es hacer un recorrido por la historia de la fraternidad, de la familia, de los amigos… Dicho repaso es posible porque ha habido tiempo para hacer una vida de comunidad, de familia. Israel hacía un recordatorio de su historia de relación con Dios. Francisco hizo un repaso de su historia de relación con Dios y los hermanos.

Carta de Asís, febrero 2026

domingo, 1 de febrero de 2026

FELICES

Dijeron:
felices los importantes,
los radiantes, los esbeltos,
los que exhiben abundancias,
los que llegaron primero
los opulentos, los fuertes,
los que nunca naufragaron,
los que manejan los hilos,
los que siempre caen de pie.
La vida era una carrera
hasta conquistar la dicha
reservada a unos pocos.
Al escucharlo pensé,
qué infeliz soy.

Dijiste:
felices los pobres de espíritu,
los frágiles, los que lloran,
los rechazados, los abatidos,
los golpeados, los que se esfuerzan
aunque fracasen, los derrotados
que aún confían, los que aman.
Un dique se rompió.
Miré alrededor.
Otros ojos brillaban.
El silencio fue sed,
y empecé a beber de tus palabras.
Había esperanza
para las sombras de dentro.

jueves, 29 de enero de 2026

INSTRUMENTOS DE PAZ

La paz es un don de Dios, pero también exige nuestro compromiso. No basta con pedirla en oración: hay que buscarla y construirla cada día. San Francisco lo entendió bien e hizo de la paz parte de su misión, llevándola entre las personas divididas, rezando por las ciudades en conflicto y abriéndose al diálogo con todos, incluso con el sultán. La paz nace de un corazón reconciliado y guiado por el Espíritu, y se fundamenta en la verdad, la justicia, el amor, el diálogo, la reconciliación y la libertad. Francisco comprendió que Jesús nos da su paz, diferente de la del mundo, y que nos llama a ser sus artesanos: hombres y mujeres que, con gestos simples y cotidianos, construyen fraternidad, perdón y esperanza. Por eso entrega y comparte con nosotros su última voluntad.

De la leyenda de Los tres compañeros: Era su vivo deseo que tanto él como los hermanos abundasen en aquellas buenas obras mediante las cuales el Señor es alabado. Y les decía: «La paz que anunciáis con los labios, tenedla aún más abundante en vuestros corazones. No provoquéis a nadie a la ira ni al escándalo, sino que todos sean atraídos a la paz, a la bondad y a la concordia por vuestra mansedumbre».

En el Testamento, Francisco recuerda la misión recibida del Señor: «El Señor me reveló que dijéramos este saludo: “El Señor te dé la paz”». Es mucho más que un deseo o una estilo formal de saludo: es un programa de vida y un compromiso de evangelización. Al inicio de su nueva vida, encontramos a Francisco, aquí mismo en la Porciúncula, participando en la Eucaristía, escuchando la Palabra evangélica del envío de los discípulos a predicar, llevando el saludo de paz a donde se dirigían. Se hace explicar de inmediato por el sacerdote la Palabra escuchada y exclama: «¡Esto quiero, esto pido, esto anhelo hacer con todo el corazón!». El saludo y el anuncio de paz son un mandato confiado a los discípulos, a la Iglesia -que Francisco siente como algo urgente para sí mismo y nos transmite a nosotros- y también son el saludo de Cristo Resucitado dirigido a los discípulos en el momento en que estaban “encerrados en sí mismos por el miedo”, vinculando dicho saludo con la tarea de la reconciliación. He aquí la clave para construir la paz: el valor del perdón, de la reconciliación, de la misericordia. Francisco es portador de un don que viene de lo alto, del Señor, y es consciente de ser su mediador. Aprendamos también nosotros a ser operadores y portadores de paz, especialmente cuando se necesita el valor evangélico de lo aparentemente inútil. (Roberto Genuin, Ministro General de los Capuchinos)

lunes, 26 de enero de 2026

ENCUENTRO DE ANIMADORES DE PASTORAL JUVENIL EN EL PARDO, ENERO 2026

El tema "Las palabras de Jesús"… El ponente Alfredo Delgado... ¡esto promete! Nos apuntamos para el 23-25 enero en la casa de espiritualidad de el Pardo, Madrid.

Fin de semana frío, el más frío que hemos pasado en El Pardo; la nieve nos acompañó en el viaje, quería venir con nosotros, pero se quedó por el camino. Allí llegamos representantes de Gijón, Zaragoza, Logroño, Tudela, Madrid y Totana. Y lo que prometía se cumplió, fue un sábado de vértigo entre palabras, citas, géneros literarios, abre la biblia, apunta, esto tatúatelo, trabajos entre nosotros, intentando averiguar si Jesús nos hablaba con “aforismos” porque fue twitero, que sí, y sí dejó ese “ego trip” atrás para hablarnos de ese Dios al que llamaba “Abba padre.” Y sin querer queriendo… era la hora de cenar.

Ana M. Reyes Rojas nos enamoró con un concierto de Arpa, ocho temas que nos ayudaron a imaginar la vida de Francisco que teníamos brevemente relatada. Y cambiamos de piscina, nos metimos en el maravilloso mundo de la guitarra para compartir canciones y aprender nuevas melodías que Madrid y Tudela habían propuesto.

El domingo seguimos profundizando en parábolas, el Padrenuestro… siempre corto el tiempo para temas tan bien llevados. Después ensayo de canciones y eucaristía en comunidad con Víctor, pudimos estrenar las canciones compartidas la noche anterior, ¡éxito! Comida y despedida. Nos llevamos muchas ganas de seguir abriendo la Biblia, leyendo, preguntándonos. Aprendemos y el corazón se ensancha.

¡Siempre Gracias! Próxima parada la Pascua.

Amaya Perales, animadora de Tudela

jueves, 22 de enero de 2026

CUENTOS CON VALORES: EL SACRIFICIO

Nada es imposible

Cuentan que en la periferia de una ciudad canadiense, en un soleado día de invierno, dos niños patinaban alegremente sobre una laguna congelada. Los niños no se habían percatado de que en el centro de la laguna había una bandera roja que anunciaba hielo quebradizo.

Los niños jugaban alegremente, sin preocupación, al no percibir el peligro que corrían.
De pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua.

El otro niño, viendo que su amiguito era llevado por la ligera corriente unos metros más lejos y se ahogaba debajo del hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romperlo y así salvar a su amigo.

Un automovilista que pasaba dio la alarma y corrió con una manta a socorrerlos, pero no se atrevía a ir más allá de la orilla por temor al hielo quebradizo.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: «¿Cómo un niño tan pequeño fue capaz de romper un hielo de más de dos pulgadas de ancho? El hielo está muy grueso, es imposible que lo haya podido quebrar con esa piedra y sus manos tan pequeñas».

En ese instante apareció un anciano, quien les dijo: «Yo sé cómo lo hizo». «¿Cómo», le preguntaron al anciano, que contestó: «No había nadie a su alrededor para decirle que era imposible que lo pudiera hacer».

 

martes, 20 de enero de 2026

EL LEGADO DE FRANCISCO: HUMILDAD

Reconocer la verdad de uno mismo

La humildad de Francisco no nació de sentirse pequeño, sino de reconocer la verdad de lo que era: un hombre amado, frágil y lleno de deseo de bien. Él descubrió que la humildad no es rebajarse, ni negarse el valor, ni aceptar que somos menos; es más bien mirar con honestidad lo que llevamos dentro, sin exagerarlo ni esconderlo.

Vivir con humildad significa aceptar con serenidad nuestras luces y nuestras sombras. Significa comprender que necesitamos a los demás, que no podemos solos, que nadie nace sabiendo amar. Francisco vivía desde esa verdad: escuchaba incluso a quienes pensaban distinto, aceptaba correcciones sin enfadarse y sabía pedir perdón cuando fallaba.

La humildad es la puerta de la libertad interior. Cuando dejamos de aparentar lo que no somos, empezamos a construir relaciones más sinceras. Cuando no nos creemos superiores, aprendemos a caminar con otros. Y cuando no nos sentimos inferiores, nos atrevemos a dar lo mejor de nosotros.

Preguntas para la reflexión personal
  • ¿Qué verdades sobre mí mismo me cuesta aceptar?
  • ¿En qué situaciones me cuesta escuchar o dejarme corregir?
  • ¿Cómo reacciono cuando me equivoco? ¿Qué me enseña eso sobre mi humildad?

jueves, 15 de enero de 2026

EL PRÓJIMO SEÑALA MI VERDAD

Nuestra identidad cristiana y de carácter franciscano en concreto, la solemos asociar a un tipo de espiritualidad con los tintes peculiares del santo de Asís. Así asociamos a Francisco con la sencillez, con la pobreza, con la naturaleza… Pero lo que de verdad nos identifica como cristianos no es el tinte con el que coloreamos la espiritualidad, sino el tipo de relación que mantenemos con los demás.

Sucede con frecuencia que atendemos a cómo va nuestra oración, nuestras mociones interiores, nuestros sentimientos; también si damos tiempo a Dios, si tomamos parte en las celebraciones. Cuidamos que nuestras opiniones sean razonadas desde una sensibilidad creyente, abiertas a la presencia de Dios en nuestra vida, etc. Y todo eso así ha de ser. Sin embargo, la prueba del algodón de nuestra fe y su espiritualidad está en la relación que mantenemos con los hermanos, las hermanas. Ahí se ve en su verdad nuestra fe en el Dios de Jesús.

Y no es tanto si cumplimos o no con el mandato del amor, sino si nuestra vida se va configurando, tomando forma desde el trato de cariño y servicio que damos a los demás. Muchas veces uno no “siente el amor” por los que lo necesitan. Quizá no se dan las mejores circunstancias para “sentir amor”. Pero uno sabe que se debe a esa persona porque está en necesidad, porque su situación requiere atención, dedicación. El centro ya no está en mí, sino en la otra persona. Ese movimiento nos acerca a Jesús, y nos hace sintonizar con El.

No hay que razonar mucho para activar ese movimiento de cercanía hacia quien nos necesita; tampoco tendremos que complicarnos sobre los modos más adecuados de ese acercamiento. Sencillamente, reconociendo que Dios ha hecho por nosotros infinitamente más que lo que imaginamos, dejamos que su amor fluya a través de nosotros hacia los que lo necesitan, lo veamos o no, lo sintamos o no (Jn 2,9-11)

Carta de Asís, enero 2026

martes, 13 de enero de 2026

INFLUENCER SIN REDES

En el mundo del marketing, uno de los ámbitos que más auge está teniendo en los últimos años es el de la marca personal. Lo que hoy llamamos influencers o youtubers no suelen ser fruto de la improvisación. Detrás de ellos hay, normalmente, un trabajo serio de reflexión, coherencia y constancia. Más que un personaje ficticio, construyen una línea reconocible de presencia en los medios.

Cuando uno entra en sus redes sociales -Instagram, YouTube o cualquier otra- sabe, más o menos, qué se va a encontrar.

Pero esto no es algo reservado solo a profesionales del marketing. En realidad, todas las personas tenemos una marca personal, aunque no la hayamos diseñado conscientemente. Basta con tener una cuenta de WhatsApp, un perfil en alguna red social o, simplemente, participar en un grupo. Desde el momento en que estamos ahí, nos mostramos. Queramos o no, comunicamos algo de nosotros mismos a quienes nos leen o nos observan con curiosidad.

También los frailes.

Por eso se me ha ocurrido este pequeño ‘juego’ de lectura bíblica que comparto con vosotros hoy, festividad del Bautismo del Señor: mirar la figura de san Juan Bautista con las gafas del marketing. No para convertirnos en influencers, ni mucho menos, sino como un ejercicio para pensar, sonreír y tomar conciencia de algo importante: nuestra presencia -también la digital- deja huella y puede convertirse en lugar de evangelización.

jueves, 8 de enero de 2026

ORACIÓN PARA EL INICIO DEL AÑO EN EL OCTAVO CENTENARIO FRANCISCANO

Altísimo, Todopoderoso, Buen Señor,
al comienzo de este nuevo año,
nos presentamos ante Ti
en el tiempo de gracia de los ochocientos años
del testimonio de San Francisco.

Desde Asís,
cuna de un Evangelio vivo,
te damos gracias
por el don de una historia
que aún habla al mundo
de paz, fraternidad y conversión del corazón.

En este año de memoria y profecía,
concédenos no solo celebrar el pasado,
sino acoger la llamada
que a través de San Francisco
sigue resonando en la Iglesia y en la humanidad.

Haznos elegir lo esencial,
caminar con los pequeños,
cuidar la creación como nuestra casa común,
reconocer a cada hombre y mujer
como hermano y hermana.

Bendice este nuevo año,
para que sea un tiempo de renovación interior,
de escucha del Evangelio,
de paz buscada y construida,
de esperanza sembrada incluso en las heridas del mundo.

Por intercesión de San Francisco de Asís,
que también hoy seamos un signo vivo
de tu amor salvador.

Amén.

martes, 6 de enero de 2026

CAMINOS NUEVOS

La fe que dimana del evangelio es, por ello, una fe para los caminos, para el cambio, para vivir en desamparo y en fraternidad. Se ha querido ver a la Iglesia como roca firme que perdura por milenios. Pero, en realidad, el evangelio se nos dio para andar con humanidad nuestros caminos. Somos caminantes en la fe, creyentes que no se instalan en dogmas a perpetuidad, samaritanos compasivos que se vuelcan a los caídos en el camino.

El escritor romano Terencio dijo siglos antes de Cristo: “Nada humano me es ajeno porque soy humano”. Quizá lo más importante en los caminos y sus peligros no sea mantenerse vivo, sino mantenerse humano. La razón de humanidad es la que da sentido a nuestros caminos. Eres humano, caminas bien; no lo eres, tu camino va desviado.

Un camino nuevo que nos cuesta todavía recorrer es el llamado a revertir y controlar el cambio climático por el que muchos pobres y muchos conciudadanos nuestros (6.000 al año en España) mueren a consecuencia de una mala gestión de los gases de efecto invernadero y de los residuos. Son caminos nuevos que se ponen ante nosotros. Al comenzar el año habríamos de animarnos a transitar estas sendas nuevas. Vayamos abrazando los caminos de una economía circular: reutilización, reparación, renovación y reciclaje, en lugar de “extraer-fabricar-desechar”. Nos va en ellos el vigor de nuestra humanidad y de nuestra fe.

domingo, 4 de enero de 2026

ALABADO SEAS POR TU PALABRA


Tu palabra,
ha acampado entre nosotros,
se ha hecho carne humana y tierna,
Alabado seas por tu palabra.

Tu palabra, es buena noticia,
está en el evangelio,
en las personas buenas, en cualquier esquina,
en la naturaleza y, también, en tu Iglesia.
Alabado seas por tu palabra.

Tu palabra hace de nosotros
personas nuevas, sal y levadura,
comunidad de hermanos, Iglesia sin fronteras,
pueblo solidario con todos los derechos humanos,
y zona liberada de tu reino que llega.
Alabado seas por tu palabra.

viernes, 2 de enero de 2026

JESÚS ES EL GRAN REGALO

Navidad es tiempo de regalos. Papa Noel, Los Reyes, el tío de Nadal en Cataluña, el Apalpador en Aragón, el Olentzero en Navarra y el País Vasco, las rondas de regalos en la Rioja, etc. Darse un regalo es un lenguaje que tenemos los humanos para indicar que, en realidad, lo que queremos darnos es el corazón, la felicidad, la dicha.

Jesús es el gran regalo para el creyente. Nuestro aprendizaje catequético de la fe nos hace entender a Jesús como Hijo de Dios, Salvador, segunda persona de la Trinidad, Sumo Sacerdote, etc. ¿Por qué no entenderlo como un regalo? Cuando en Navidad dos personas que se aman se dicen: “Tú eres el mejor regalo para mí” se están diciendo una profunda verdad. ¿No podríamos decir a eso a Jesús? ¿No sería esa certeza algo más valioso que las frías frases de un credo oficial?

Si Navidad es tiempo de regalos también habría de ser tiempo de agradecimiento. Decía el recordado Papa Francisco: «Hoy no suele haber ni tiempo ni energías disponibles para detenerse a tratar bien a los demás, a decir “permiso”, “perdón”, “gracias”» (FT 224). Que nos demos generosamente las gracias en Navidad y siempre. Si, como dice el dicho, “de bien nacidos es ser agradecidos” seámoslo con todos, con Jesús, con el mismo Dios. Agradecer es amar.