martes, 24 de marzo de 2020

APRENDIZAJES DE ESTOS DÍAS

Ya no necesitamos apoyarnos en la Física cuántica para defender que todos los seres vivos estamos interconectados, que lo que hagamos unos influye en los otros. Se nos ha hecho evidente estos días que el confinamiento que cada uno de nosotros hacemos, es esencial para que los demás no enfermen; que la entrega de un sanitario en urgencias contribuye a la salud de toda la población; que la dedicación de un reponedor en un supermercado aliviará la preocupación de los compradores; que el cuidado de un vendedor en una tienda de alimentos disminuye los contagios de todos los ciudadanos; que la serenidad de un autónomo que estos días gasta pero no ingresa, ayuda a que la crispación global no aumente; que la paciencia de un niño –y la de sus padres- que están encerrados eleva la concienciación en cada barrio, en cada pueblo, en cada país.

Y si esa dinámica de interrelación es así, entonces mi alegría puede contagiar alegría a los otros, y la esperanza que uno siente también puede alcanzar a los demás, y el amor que ponemos en cada uno de los detalles se expande irremisiblemente; y la ternura que se escapa de nuestras manos no sólo llega al que tengo al lado; y la compasión que me nace ante la debilidad del otro fluye por mi ciudad. Es como si la sintonía de cada uno, se expandiera por el mundo e hiciera vibrar a los demás con la misma longitud de onda. Evidentemente esto también ocurre con la negatividad, de ahí la importancia de sumar en positivo.

Al estar pensando estas cosas, me venía a la mente que si nuestra disposición aporta tanto a los demás, cuánto más hará la de Dios. Cómo su amor, su cuidado por nosotros se transmite al mundo e influye en él, como el aire que nos da vida, o el sol que nos alumbra y calienta. Así se nos puede hacer presente el Padre en nuestra vida, dejando que su amor inunde cada rincón del planeta, que su aliento anime a cada ser vivo, que su esperanza nos llegue dentro, a cada corazón de cada persona. Y esperando a que, si es acogido, sea fecundo.

Javi Morala. capuchino

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